Magnitude, el caballo ganador de la Dubai World Cup del sábado pasado, ya está de regreso en casa. Después de liderar de principio a fin los 2000 metros de la carrera más importante del festival de Medio Oriente y dejar segundo al gran favorito, el japónes Forever Young, el nuevo campeón volvió a Estados Unidos este jueves con el trofeo y la gloria. También, acompañado del oso de peluche con el que convive y mantuvo siempre a su lado, incluso en esta aventura por Dubái desde los Estados Unidos, donde es entrenado.
Las fotos y los videos en las que se los veía juntos en la semana previa a la competencia generaban ternura, como el puñado de veces que el zaino había sido protagonista de algún clásico de menor repercusión en suelo norteamericano. Claro que ahora, después de consagrarse en la prueba con 12 millones de dólares en recompensas y ganar su primer Gran Premio, todo a su alrededor adquiere un significado mucho más especial.
Incluso, el rol de ese muñeco que cuelga dentro del box que ocupa cada día, donde sea que viaje, para funcionar como apoyo emocional y reducir la ansiedad y el estrés del animal en horas en las que la mayoría de los caballos de carrera no gasta sus energías mientras está en soledad. Inquieto, Magnitude, en cambio, es de los que necesitan de esa presencia cercana para mantenerse en calma mientras come y descansa.
Home time for MAGNITUDE! ✈️
Don’t worry, the #DubaiWorldCup winner’s bear 🐻 is going back too! #DWC26 pic.twitter.com/EKYJeuMGuL
— Dubai Racing Club (@RacingDubai) April 1, 2026
Es la manera que encontró el entrenador Steven Asmussen y su equipo de trabajo para potenciar el rendimiento de un ejemplar que en sus inicios daba muy buenas señales en el entrenamiento, pero se mostraba en otra sintonía al competir. Así, en su vida adulta, comenzó a mostrar su mejor versión en las pistas, con cinco triunfos en las últimas siete presentaciones y sin bajarse del podio. A los 4 años, además, cambió la suerte, a la luz de múltiples situaciones vividas en momentos claves de los últimos once meses.
Por lo pronto, Magnitude iba a viajar en febrero a correr la Saudi Cup, pero no pudo subir al avión porque amaneció con fiebre un día antes de embarcar a Arabia Saudita y dejó vacante su lugar en el vuelo que llevó a los caballos desde Florida a Riad. Y el año pasado, tras conseguir los puntos necesarios en su primer éxito clásico, una lesión le había impedido estar en el Kentucky Derby, el célebre primer paso de la Triple Corona de los Estados Unidos. Para los que gustan de encontrar explicaciones a determinados infortunios es como si el destino le hubiera reservado otro guion para su película.
Just a #DubaiWorldCup winner and his bear 🐻
MAGNITUDE is looking very pleased with himself today! #DWC26 pic.twitter.com/rcmLrNKYSb
— Dubai Racing Club (@RacingDubai) March 29, 2026
En rigor, el hijo del cotizado padrillo Not This Time había empezado a escribir su historia el 12 de marzo de 2022. En un campo en Kentucky dio a luz Rockadelic, una yegua con muy buenos genes –su padre, Bernardini, conquistó tres Grupo 1 y fue segundo del argentino Invasor en la Breeders’ Cup Classic – que pasó por los hipódromos efímeramente: llegó última en su única carrera, en Delaware Park.
Su criador, Ron Stolich, ofreció al retoño seis meses después en las icónicas subastas mixtas de Keeneland al pie de su madre, cuando el martillo se bajó en 310.000 dólares, y volvió a pasar por el ring de ventas en septiembre del año siguiente, como yearling, con un valor de 450.000 de la misma moneda pagado por Winchell Thoroughbreds, una sociedad con buen ojo para elegir caballos.
Tras inaugurar su campaña en junio de 2024 con un cuarto puesto en Churchill Downs y ganar por primera vez al mes siguiente en Ellis Park, su temporada inicial mostró un recorrido inestable, más allá de sus dos primeros puestos en cuatro intentos. Necesitaba una mayor regularidad, mostrarse más sólido en competencia y para ello el oso de peluche colgando dentro, o en la puerta de su box, fue una solución para llegar a cada desafío con menos tensiones. Inseparables.
Welcome home, MAGNITUDE! 🛬
The #DubaiWorldCup winner (and bear 🐻) are back in the USA 🇺🇸 #DWC26 pic.twitter.com/xlicu8LQQp
— Dubai Racing Club (@RacingDubai) April 2, 2026
El año pasado, pese a la lesión que lo mantuvo fuera de competencia casi cinco meses, ya mostró otra cara: tres de sus seis compromisos terminaron en victoria, siempre en pruebas clásicas, y quedó segundo y tercero en sus dos primeros intentos en el más alto nivel. Fue el prólogo para soñar con este viaje a Dubái y convertirse en la kriptonita de Forever Young, el mejor caballo del mundo en pista de arena, al que no había podido enfrentar en Arabia por el traslado frustrado.
Finalmente, a fines de febrero corrió y ganó muy fácil un clásico en Oaklawn Park, en su tierra, y viajó a la Dubai World Cup con más fortaleza. Con el emocionado boricua José Luis Ortiz en sus riendas, se hizo inalcanzable para todos, incluso para el más temido, el japonés que iba por el triunfo que le permitiera convertirse en el caballo con mayores ganancias en toda la historia. Magnitude, el caballo que vive con la complicidad de un oso de peluche que lo mantiene enfocado en utilizar su furia sólo cuando se abren las gateras, tomó el rol de verdugo.

Hoy, ya de regreso a casa, tras un vuelo que compartieron el caballo y el peluche con la colaboración del personal que asiste a los corceles en los aeropuertos y en los traslados, es mimado más que nunca. Por la gloria, por el amor que le tienen los que lo rodean y, también, claro, porque acumula ganancias por 8.544.365 dólares, de los cuales 6,9 millones son producto de su reciente victoria, cuando estrenó el pasaporte de la mejor manera.



