El mundo de los felinos esconde muchísimos secretos que se van revelando con el tiempo. Uno de ellos es en torno a su higiene: ¿por qué no les gusta bañarse con agua?. La inquietud ronda a una gran mayoría de gatos, de distintas especies, que, cuando ven una botella con agua o una bañadera prefieren huir.
Por este motivo, expertos en comportamiento animal y veterinarios coincidieron que el agua es una amenaza para el gato. El sitio National Geographic se adentró de lleno en esta cuestión dejando una serie de conclusiones a tener en cuenta.

“El pelaje húmedo les hace sentirse incómodos y vulnerables por varias razones: además de ser molesto para ellos, el pelo empapado pesa y dificulta sus movimientos. Lo peor es que, al no poderse sacudir el agua como hacen los perros, no tienen otra opción que esperar que se seque de manera natural, lo cual es lento e ineficaz en climas húmedos o días de lluvia”, indicó la página especializada sobre este tópico que vulnera la salud de los felinos.
En busca de esclarecer el panorama, el análisis continuó de la siguiente manera: “Además, si el agua está fría hace descender su temperatura corporal bruscamente, lo cual aparte de molesto puede ser peligroso, especialmente si se trata de gatos viejos o enfermos”.
Por otra parte, el agua “altera su olor corporal”, según el diagnóstico de la página mencionada anteriormente y eso conlleva un peligro aún mayor ya que entre felinos comienzan a agredirse al “no reconocerse”.
“Este comportamiento se produce cuando gatos que se conocen e incluso se llevaban bien pueden desarrollar conductas agresivas si el olor corporal de uno de ellos se ve alterado, lo cual provoca que el otro no lo reconozca. Por eso hay que evitar bañar a nuestros gatos, especialmente con productos que alteren su olor como jabones”, subrayó.
Hay que tener en cuenta que, además de esta explicación técnica, algunos gatos sí prefieren el roce con el agua y es solo cuestión de observar su actitud para probar si están aptos para resistir un baño.
Por qué convivir con un gato es bueno para la salud
La unión entre los seres humanos y los gatos trascendió en el tiempo, a tal punto de que el concepto de mascota quedó en el pasado al forjar una conexión profundamente arraigada en la historia y la cultura.
De acuerdo con el portal Goodnet, tener un gato no solo puede ser tomado como un gesto de cariño hacia la especie, sino que también puede disminuir el estrés, lo que a su vez se traduce en una reducción de aproximadamente el 30% en el riesgo de enfermedades cardíacas.

A esto se suma el poder curativo atribuido al ronroneo de los gatos, un fenómeno sonoro asociado con habilidades terapéuticas específicas que son capaces de beneficiar la recuperación de huesos, tendones y músculos, actuando como un mecanismo de autosanación.
De esta manera, el contacto con los felinos es sumamente beneficioso para la salud mental y se aconseja poder vivir esta experiencia.


