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Primeros cálculos: la próxima campaña de trigo se enfrenta a números al límite o en rojo

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En el momento del año en el que los productores empiezan a hacer los números para definir la campaña de trigo, este 2026 encuentra al sector con un escenario atravesado por el impacto de la guerra en Medio Oriente, que elevó con fuerza los costos —sobre todo de los fertilizantes— y dejó los márgenes en muchos casos muy ajustados o directamente negativos. Así lo reflejan los primeros cálculos que ya comenzaron a elaborarse en distintas regiones productivas, donde los rindes necesarios para cubrir costos superan los promedios históricos. Si bien el contexto climático aporta un punto a favor, con buenas reservas de humedad en los suelos, los especialistas coincidieron en que el negocio se volvió más fino y depende cada vez más del doble cultivo [trigo-soja] y de cómo evolucione el escenario internacional.

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En Carlos Tejedor (Buenos Aires), el productor Dante Garciandía calculó que para la próxima campaña se necesitarán 47,7 quintales por hectárea [qq/ha] para cubrir costos, cuando el promedio histórico de la zona se ubica en 36 qq/ha. Es decir, el rinde de indiferencia quedará muy por encima de lo que habitualmente se obtiene. De hecho, según sus registros, solo en uno de los últimos años se logró superar ese nivel. Con esos parámetros, el resultado proyectado es negativo, con un margen cercano a -US$59,8 por hectárea. “Seguramente se va a sembrar a pesar de los magros márgenes, arriesgando capital”, advirtió el productor, aunque señaló que el área podría caer si no hay mejoras en los precios o cambios en las condiciones generales del negocio.

Un panorama similar surge de los cálculos realizados por el productor José Alonso en Videla, Santa Fe. Allí, al comparar distintos cultivos de invierno bajo un esquema de campo arrendado, el trigo aparece más ajustado que otras alternativas. Con un rinde esperado de 3,91 toneladas por hectárea y un precio de US$218 por tonelada, el ingreso bruto se ubicaría en US$853 por hectárea, frente a un costo total de US$797, lo que deja un resultado muy acotado de apenas US$56 por hectárea y una renta del 7,1%. Además, el trigo necesita un rinde de 3,65 toneladas por hectárea para cubrir costos, por encima del promedio histórico de la zona, que es de 3,18 toneladas.

Margen del trigo en Videla

Sin embargo, según Alejandro Vejrup, gerente de la Cooperativa Alfa de Tres Arroyos, pese al fuerte aumento de los insumos —especialmente los fertilizantes—, el rinde de indiferencia se mantuvo relativamente estable en las últimas semanas, en un nivel que resulta difícil de alcanzar. “Los insumos subieron un montón, pero como el precio del trigo pasó de 200 a 220 dólares, el rinde de indiferencia no cambió tanto y se mantiene en torno a los 5000 kilos”, explicó. Según sus cálculos, en el cereal se necesitan hoy entre 4990 y 5020 kilos por hectárea para cubrir costos, un nivel elevado si se lo compara con los antecedentes recientes de la zona, donde en los últimos años se registraron rindes de 3000, 2500 o 3500 kilos por hectárea, y un promedio cercano a 4500 kilos.

El análisis se basó en un planteo técnico promedio en campo arrendado, con un rinde esperado de 4500 kilos por hectárea, en línea con los promedios recientes. En este contexto, la suba del precio del trigo compensó en parte el aumento de los costos —que treparon cerca de 100 dólares—, por lo que el rinde de indiferencia prácticamente no varió. Sin embargo, Vejrup advirtió que el financiamiento empieza a pesar cada vez más: “Hoy no es lo mismo financiar un fertilizante de 600 dólares que uno de 1000; eso te eleva el costo en dólares”.

En la provincia de Buenos Aires, el diagnóstico se repite. Diego Pasi, analista de granos de AZ-Group, explicó que en zonas como Tandil el trigo por sí solo está muy ajustado y, con rindes promedio, apenas cubre costos. En ese contexto, el resultado del planteo depende en gran medida del esquema de doble cultivo. “La variable es la soja de segunda. Es lo que termina explicando el margen”, señaló. En el norte bonaerense, donde los rindes de soja de segunda pueden ubicarse entre 2500 y 3000 kilos por hectárea, la ecuación mejora, pero en el sur el riesgo es mayor y el negocio se vuelve más incierto. Pasi coincidió en que “probablemente el área de trigo caiga; no será una caída enorme, pero algo va a caer si no hay una mejora importante en los precios”. Es un momento en que pesa la necesidad de financiamiento para afrontar los costos iniciales.

En tanto, Gonzalo Agusto, economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba y presidente de Argentrigo, destacó que las recientes lluvias permitieron recargar los perfiles de humedad, algo clave para encarar la siembra, especialmente en zonas más ajustadas. “Las lluvias recargaron los perfiles de humedad y eso es un incentivo para sembrar trigo”, explicó. Además, los precios muestran cierto sostén: “Hoy estamos hablando de un trigo de US$218 o US$220 por tonelada, un precio relativamente bueno”.

Margen de trigo en Carlos Tejedor

Sin embargo, el principal condicionante está en los costos. “Hemos tenido aumentos muy importantes en fertilizantes, como urea y fosfatos, y también en el petróleo, que impacta en todas las labores”, señaló. En ese marco, remarcó que “el margen bruto puede resultar positivo, pero cuando se incorpora el arrendamiento se entra en terreno negativo”, especialmente bajo escenarios de rendimiento promedio.

En rigor, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 39,3% de los fertilizantes nitrogenados que utiliza la Argentina proviene de Medio Oriente, una región clave hoy afectada por la guerra. Además, la situación hizo que, por ejemplo, la urea —insumo central para el trigo— subiera más de 40% en pocos días, lo que impacta de lleno en los costos de producción.

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De todos modos, el impacto no es homogéneo y depende del nivel de tecnología. “No todas las zonas fertilizan de la misma manera”, explicó Agusto. En ese sentido, señaló que “en zonas más marginales los productores pueden ajustar el planteo y reducir la tecnología”, aunque eso implica resignar potencial de rinde.

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