Un hombre de 68 años fue grabado mientras le disparaba con un rifle de aire comprimido desde el balcón de su departamento en Recoleta a los transeúntes que pasaban por la zona.
El agresor había sido denunciado por sus vecinos, que lo grabaron no solo al disparar hacia las personas en la calle, sino también arrojando objetos contundentes. Aunque la policía allanó su departamento y secuestró el rifle y municiones, el hombre permanece en libertad por decisión de la Justicia.

Todo comenzó el pasado 25 de marzo, cuando vecinos se contactaron con la Policía de la Ciudad por un hombre, identificado como Rubén, que disparaba y arrojaba cosas a las personas que pasaban caminando por la cuadra de Anchorena al 1500.
En redes sociales se viralizaron varios videos que mostraban cómo el agresor perpetuaba sus ataques. De día, el hombre permanecía sentado en una silla blanca en su balcón. En una pequeña mesa, tenía varios objetos para lanzar.
Cuando elegía uno, ingresaba al departamento y se quedaba pegado a la puerta del balcón, de forma tal de no ser visto por los transeúntes a la hora de atacar.
Tras ello, tiraba los objetos contundentes, que caían en la calle y representaban un enorme riesgo para quienes se encontraban en la zona. En tanto, durante la noche, el hombre sacaba su rifle de aire comprimido y, desde el mismo lugar, efectuaba los disparos.
A partir de la denuncia de los vecinos, personal policial dio inicio a tareas investigativas. Entre otras cosas, analizaron las filmaciones que fueron aportadas por los vecinos. También realizaron tareas de campo para determinar la identidad del hombre y en qué departamento residía.
Al conocer esta información, realizaron un allanamiento en la vivienda el pasado viernes, con la intervención de la División de Operaciones Especiales Metropolitanas (DOEM), un grupo de élite de la policía porteña que se especializa en situaciones de alto riesgo.
Un video muestra al personal policial rompiendo la puerta del departamento con un ariete e ingresando al grito de: “¡Policía! ¡Manos a la cabeza!“. Personal del DOEM entró a la vivienda, neutralizó y redujo al agresor.

Luego, procedieron a investigar el lugar. El departamento se encontraba desordenado y sucio, con decenas de botellas vacías de gaseosa y cartones de leche desperdigados por el piso. También había comida enlatada y frascos de mermelada.
Fue entonces que hallaron el rifle de aire comprimido y cajas con municiones varias y lo secuestraron.
Tras la consulta policial, intervino el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N°27. A pesar de la peligrosidad del agresor, la Justicia dispuso no adoptar ningún temperamento y el hombre quedó en libertad.
“Tengo miedo”
Vecinas del agresor manifestaron en diálogo con LN+ el temor que les provoca vivir cerca del agresor, que se encuentra en el edificio hace más de cuatro años. “De la nada recibís un botellazo, lo que fuera… es increíble”, expresó Claudia, que vive en el primer piso -Rubén vive en el tercero. “Me lo puedo cruzar en el ascensor, el pasillo, la entrada, en cualquier lado. Es un peligro para cualquiera”, expresó, y sumó: “Tengo miedo. Yo ahora termino y tengo que entrar. No sé si me está esperando. No es vida”.
Además, contó que un día el hombre le tiró “un par de panes viejos” y que otra vecina sufrió un disparo y el impacto de balines. Otro residente del edificio se fue de su departamento “por el acoso que recibía”.
Rosario contó que tuvo una experiencia particular hace un par de años junto a su madre, que se había hecho amiga del agresor. “La invitó a comer varias veces hasta que una vez fue y se puso agresivo. No recuerdo si la golpeó en el brazo o la pierna. Le robó dos teléfonos. Mi madre no hizo nada por miedo”, relató.
También denunció que el hombre “llevaba prostitutas en su departamento” y que había “droga de por medio”. “Yo me lo sigo cruzando por la calle y nos miramos con desprecio. Él me mira con cara de ido, como si tuviera algún problema, pero nada más que eso. No se puede vivir así. Yo tengo un nene de 4 años, mi abuela vive acá también. Esto genera miedo e incertidumbre”, expresó.
También mostraron disconformidad por la decisión de la Justicia. “Están esperando a que pase algo, porque ahí es cuando actúan. Es un desastre. Al final siempre nos terminamos cuidando entre vecinos, y eso es lo que termina ayudando. Porque si es por la Justicia, tenemos que esperar a que nos tire algo por la cabeza”, reclamó Rosario.


