La chica vivía en la calle. Solía caminar por los pasillos de la villa 31, de Retiro, para comprar dosis de droga. Su estado de vulnerabilidad fue aprovechado por una mujer y su hijo, quienes le ofrecieron 1.000.000 de pesos para hacer un viaje de “vacaciones”. Pero no era generosidad, sino un plan criminal para usarla como “correo humano” o “mula” en un frustrado intento de tráfico de estupefacientes desde Perú.
La víctima, de solo 15 años, fue rescatada en el partido bonaerense de San Pedro por la Gendarmería Nacional cuando iba en un ómnibus hacia Jujuy, desde donde continuaría viaje a Perú, según informó la Procuración General de la Nación en su sitio de noticias, www.fiscales.gob.ar.
La fiscal federal Alejandra Mángano, a cargo interinamente de la Fiscalía Federal N°12, presentó el requerimiento de elevación a juicio del expediente donde están procesados J. J. M. E., de 34 años, y su madre, E. M. E. C., de 53. Interviene en la causa el juez federal Ariel Lijo.
“Ahora bien, conforme el desarrollo efectuado hasta aquí y sin perjuicio de que la Ley 26.364 [que aborda el delito de trata de personas] no prevea expresamente la utilización de la ‘mula’ como finalidad de la explotación, las acciones desplegadas por los imputados en las presentes actuaciones son compatibles con la finalidad de reducción a la servidumbre. Sin la intención de volver a plasmar aquí la totalidad de evidencia reunida en la causa, debemos decir que esta finalidad se desprende palmariamente del cúmulo de elementos probatorios que hemos descrito a lo largo del presente. La menor ha sido sometida absolutamente a la voluntad de J. J. M. E. y de E. M. E. C., quienes, por medio de distintas acciones, lograron anular por completo la autonomía de la niña y despojarla de su condición de persona, terminando así a disposición de los fines ilícitos de los acusados”, sostuvo la fiscal Mángano en el requerimiento de elevación a juicio al que tuvo acceso LA NACION.
Para la representante del Ministerio Público Fiscal, los imputados “buscaban reducir a la adolescente a la condición de un mero objeto de transporte de estupefacientes”.

La investigación comenzó el 18 de septiembre del año pasado a la 1, cuando personal del Escuadrón de Seguridad Vial San Nicolás Sección San Pedro de la Gendarmería Nacional interceptó, a la altura del kilómetro 152 de la ruta nacional N°9, un ómnibus que había salido de la zona de Once y circulaba hacia la ciudad de San Salvador de Jujuy.
Los gendarmes tenían información originada en una denuncia anónima acerca de que en el ómnibus viajaban dos ciudadanos extranjeros que estaban acompañados por una adolescente y que “transportaban sustancias estupefacientes”.
Al inspeccionar el micro, los uniformados se encontraron con J. J. M. E. y de E. M. E. C. y la adolescente, quien dijo que sus acompañantes llevaban estupefacientes en su cuerpo. Esa situación quedó descartada más tarde, cuando, por orden judicial, se les hicieron radiografías en un hospital municipal de San Pedro.
Pero eso era apenas el comienzo para destapar una historia de abusos y vulnerabilidad. Poco después, la adolescente fue entrevistada por una psicóloga del Programa de Rescate y Acompañamiento de Víctimas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas del Ministerio de Justicia de la Nación.

“En la entrevista, pese a que no pudo aportar su fecha de nacimiento ni su número de documento nacional de identidad, se identificaron los datos de la adolescente, se determinó que tenía 15 años y se dieron a conocer muchos de los pormenores vinculados a cómo se habían conocido con J. J. M. E., a los abusos y amenazas cometidos contra ella en el marco de su relación de noviazgo y sobre la propuesta que le realizaron el imputado y su madre para viajar a Perú, traslado que se estaba concretando hasta el momento de la intercepción del ómnibus por parte de Gendarmería Nacional”, según se desprende del expediente judicial.
El plan criminal había comenzado a ejecutarse un mes antes, en agosto del año pasado. La víctima y los imputados se habían conocido en la villa 31 de Retiro. La adolescente les compraba dosis de estupefacientes.
“Para entonces, y desde sus 12 años, la adolescente [que en el expediente fue identificada como Víctima I] ya atravesaba una situación de consumo problemático y en el momento de su captación no se encontraba escolarizada y residía en la calle, en la zona centro de la ciudad de Buenos Aires, junto con su madre, quien se encontraba desempleada y pedía dinero en los semáforos. En ese contexto, comenzó a mantener un vínculo sentimental con J. J. M. E., quien inicialmente la obligó a mantener una relación sexual no consentida, en una fecha que no se pudo precisar con exactitud, y con quien posteriormente inició una relación de noviazgo”, explicó la fiscal Mángano en el requerimiento de elevación a juicio.
El 16 de septiembre pasado, los sospechosos le propusieron ir a Perú. Le dijeron que iba a ser un viaje de vacaciones, pero “el verdadero objetivo de la propuesta era el de explotarla: más precisamente, que la adolescente transporte droga en su cuerpo en el regreso a la Argentina”.
La llamada “Víctima I” relató que hubo otras mujeres que hicieron los “viajes de vacaciones” ideados por los dos imputados.
J. J. M. E. no solo fue imputado por la captación y traslado con fines de explotación de la adolescente, sino que también fue acusado de “abuso sexual mediante acceso carnal, en una fecha indeterminada, y la perpetración de amenazas contra ella y su familia, las que se intensificaron durante el viaje, cuando la menor se negó a continuar con el plan, y se reiteraron en el momento de la detención”.
Al fundamentar el pedido de elevación a juicio, la fiscal Mángano afirmó: “No existe margen de duda acerca de que la finalidad de explotación se configura con la utilización de la víctima como medio para la ejecución de actividades vinculadas al narcotráfico, particularmente mediante el transporte de estupefacientes en su cuerpo, lo que implica su cosificación y subordinación a la lógica de la organización criminal”.


