La tensión interna en la Corte Suprema sigue escalando. Los jueces Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, disconformes con el tratamiento que el Consejo de la Magistratura le dio ayer a su proyecto para cambiar cómo se elige a los jueces, decidieron volver a intervenir. Su objetivo es que el borrador que mandaron se apruebe sin cambios.
Rosenkrantz y Lorenzetti convocaron a todos los consejeros que integran las comisiones de Selección y de Reglamentación -las que se reunieron ayer- para tener encuentros individuales con ellos.
El tercer juez de la Corte, Horacio Rosatti, que preside el máximo tribunal y también el Consejo, no estará en esos encuentros. Según informaron en el Palacio de Tribunales, “fue informado, pero no participa”. De forma cada vez menos velada, sus colegas lo acusan de boicotearles el proyecto. Él, en cambio, habla de la necesidad de “consensos”.
Ayer, con Rosatti a la cabeza, el Consejo de la Magistratura hizo saber que no aprobará a libro cerrado la iniciativa de la Corte, que tiene como objetivo declarado limitar la discrecionalidad de los consejeros en el proceso de evaluación de los candidatos a jueces. Lo someterán, en cambio, a un debate que puede llevar tiempo.
La reunión de ayer era de las comisiones de Selección y Reglamentación. Pese a que Rosatti no integra ninguna de las dos, cuando la sesión acababa de empezar, se presentó. Dijo que estaba ahí era para “agradecerles” a los consejeros que hubieran abordado el tratamiento del proyecto, pero dejó una advertencia: dijo que lo enviado por la Corte sería “enriquecido” por otras iniciativas que ya estaban en el Consejo y por las opiniones de especialistas de distintas ONG. Es decir, dejó en claro, ni bien empezó la reunión, que no habría un tratamiento express del proyecto de sus colegas de la Corte.
En línea con lo que había anunciado Rosatti, los consejeros convocaron para este miércoles a dos organizaciones del mundo del derecho, informaron fuentes del Consejo: la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip).
Rosenkrantz y Lorenzetti había hecho saber que esperaban que su plan fuera aprobado con celeridad. En las últimas semanas, este tema expuso un quiebre entre ellos dos y Rosatti, a punto tal que en una de las vocalías del máximo tribunal dijeron, la semana pasada, que si Rosatti frenaba el proyecto estaría “deshonrando el mandato que le impartieron como presidente de la Corte y por ende del Consejo”. En otra oficina de cuarto piso de Tribunales, después de la reunión de ayer, insistieron: “No representó el mandato”. ¿Cúal es el paso siguiente? ¿Analizan sacarle la presidencia? En la Corte se limitan a mandar el mensaje y hacer silencio.
La agenda de reuniones
Según el cronograma que manejan, como borrador, en la Corte, Rosenkratz y Lorenzetti recibirán el lunes próximo, por la tarde, a los consejeros Diego Barroetaveña (juez), Gonzalo Roca (diputado), Hugo Galderisi (académico), Alberto Lugones (juez), Jimena de la Torre (abogada) y Guillermo Tamarit (académico). A cada uno por separado en encuentros previstos con media hora de diferencia.
El jueves tienen agendados a Fernanda Vazquez (abogada), Santiago Viola (representante del Poder Ejecutivo), Alberto Maques (abogado), Alejandra Provítola (jueza) y Vanesa Siley (diputada). El plan es recibir también a la diputada Anabel Fernández Sagasti, pero ella no respondió si asistirá, según informaron fuentes de la Corte.
El encuentro con Viola, viceministro de Justicia y hombre que responde a Karina Milei, viene precedido por declaraciones del funcionario que no van justamente en línea con lo que pretenden Lorenzetti y Rosenkrantz. “Veo una ansiedad desmedida por un tratamiento urgente”, afirmó ayer Viola en el Consejo. Dijo que “siempre es bueno recibir sugerencias” de “personas tan estimadas como pueden ser los integrantes de la Corte Suprema de Justicia”, pero advirtió que “no hay nadie mejor que los consejeros para modificar el propio reglamento del Consejo”.


