Grecia Colmenares no necesita presentación. Actriz de telenovelas y un verdadero ícono de ese género, esta intérprete venezolana trabajó en inolvidables ficciones como Topacio, Manuela, María de nadie, Más allá del horizonte e incluso Chiquititas, entre tantas otras. Luego de varios años de ausencia en la televisión argentina, volvió para sumarse a Gran Hermano. Generación Dorada. Y en diálogo con LA NACIÓN, conversó sobre su paso por el reality de Telefe, y reveló cómo es su vida en la actualidad.
-¿Qué fue lo que más te interesó de entrar en Gran Hermano?
-Antes que nada, hice un Gran Hermano en Italia en el que estuve seis meses adentro de la casa. Me gusta el formato. A lo largo de mi carrera me he mostrado como actriz y en las entrevistas la gente puede conocerme un poco, pero eso no es lo mismo que estar en un formato de venticuatro por venticuatro. La gente me ve como soy porque no hago ningún personaje. Para mí, eso es importante, mi lealtad con el público, ser transparente. Nadie es bueno bueno, ni tan malo malo. Siempre me ha gustado el formato, como cuando hice el Bailando, yo creo en el reality.
-¿Qué fue lo que más sufriste adentro de la casa?
-No sufrí nada. Soy una mujer súperfuerte y me banco todo. Acá lo importante para jugar es ir conociendo bien a cada participante.
-Vos siempre tuviste una relación muy cercana con el público, ¿cómo se construye un vínculo de esas características?
-Poco a poco. No podría hacer nada en el reality que yo no sintiera. Pasa por ahí. Todo lo que se vio fue verdad. Porque necesito ser yo cien por cien para dar todo lo que quiero dar en un reality.
-A lo largo de tu carrera, ¿en qué personajes sentiste que estabas vos?
-En todos los personajes. Reconozco que las personas que me conocen muy bien saben que tengo una personalidad muy fuerte. No tengo medias tintas. Y es ahí donde el público me conoce realmente. Cuando canto, cuando hablo sola, cuando digo lo que pienso a la cámara, todo eso es mi juego, aunque lo llamaría así solo para que la gente se dé cuenta qué es lo que quiero hacer. Incluso, la gente vio que yo me di cuenta a quién le molestaba y a quién no, y desde el primer día hubo quienes me quisieron echar.
-¿Qué es lo que te lleva a reinventarte y estar en movimiento constante?
-Es mi personalidad. Cuando hice acá mi primer reality de baile, no estoy segura pero creo que fui la primera actriz en participar. Al principio me preguntaban si lo hacía por dinero, y no, yo lo hice porque quise, porque quería entrar a otras casas, a otro tipo de público. Y acá estoy con otro tipo de público también. Es como cuando repiten mis telenovelas y llego a un grupo más joven. Tengo fans de quince años, eso me hace sentir viva. Y siempre voy a ser así, no me voy a quedar quieta. Tendré cien años y seguiré haciendo diferentes cosas. Un día animaré, otro día haré un programa. No sé qué me traerá la vida, pero yo me apunto a todo.
-¿Cuándo fue la primera vez que soñaste con una carrera artística?
-Desde que sé de mí. Desde que yo recuerdo, me ponía en un espejo con una toalla en la cabeza y empezaba a actuar. Miraba las novelas. Entonces, empecé en teatro a los ocho años, y en la televisión fui protagonista a los once años en la telenovela Angélica.
-¿Siempre estuviste segura de tu vocación?
-Siempre. Mi personalidad es así, soy muy recta. No titubeo, sé lo que quiero. Y respeto enormemente mi carrera. Y entiendo que esto es un toma y un dame. Por eso, siempre me gusta contestar.
-¿Qué herramientas te dio tu carrera para tu vida?
-Sé separar muy bien la actuación de mi personalidad. Al decirte que soy transparente, te digo que nunca te voy a actuar. Reconozco que soy buena actriz, hice una carrera. Te puedo mentir y puedo llorar, pero no quiero hacer eso. Va en contra de mis principios como ser humano. Sentiría que me estoy fallando como persona.
-¿Quiénes son las personas más importantes de tu vida?
-Mi hijo, mi nieto y mi nuera. Siempre han sido ellos. Son mis personas favoritas, las más importantes. Por supuesto, también mi madre pero está en el cielo. Y mis hermanas, y mi nieto por venir. Por eso es tan importante mi familia, pero también mi familia por parte de la televisión. Las necesito a ambas para mi carrera, porque necesito a la familia del público también, a la cual respeto mucho.
-¿Sentiste alguna vez estar lejos del público o tener alguna crisis con la profesión?
-Nunca. No me hago la cabeza. Disfruto y voy día a día.
-¿Pensás en Venezuela?
-Claro que pienso en Venezuela. Amo mi país y quiero lo mejor para él siempre, esté quién esté. No me meto en la parte política porque no me gusta la política en el sentido que siempre está todo dividido. En todos los países pasa lo mismo. Unos son de un bando, otros del otro. Tengo familiares y voy siempre a mi país. Soy venezolana y deseo lo mejor para mi país. Lo mismo le deseo a la Argentina que es mi segunda casa, y a todos los lugares que me han abrazado con el alma. Por eso no estoy de acuerdo con ninguna guerra, porque nadie gana y todos pierden. Cuando digo paz y amor y respeto a la vida, es así.
-¿Qué es lo que más disfrutás de la Argentina, y qué recuerdos tenés cuando pensás en todos los éxitos que hiciste acá?
-Todo, todo es como un déjà vu. Cuando llegué a la Argentina tendría unos veinte años. En la primera escena yo estaba con mi valijita a la que le pusieron un montón de piedras y estaba pesadísima. Todo el equipo técnico y los actores se murieron de risa. Y ahora da la casualidad que vuelvo a la Argentina y entro con mi maletica a Gran Hermano. Entonces me empecé a reír pensando en que es tan importante llegar con una maletica de sueños y que se hagan realidad. Por lo pronto deseo pasar un tiempo en la Argentina, si Dios quiere y si es que sigo en el reality, si paso el repechaje y me dicen que me quede. Si no me quedo, son cosas del destino. Pero ahí apuntaría a hacer otro programa como Masterchef. Vamos a ver qué pasa.
-¿Te gustaría hacer algún tipo de ficción?
-Me gustaría hacer de todo. Eso sí, me tiene que gustar. Me encanta experimentar cosas nuevas y disfrutarlas.


