El mayor brote registrado en Estados Unidos de ciclosporiasis, una infección intestinal parasitaria transmitida por alimentos o agua contaminados con materia fecal humana, activó una alerta internacional una vez concluido el Mundial. En la Argentina, las autoridades sanitarias pidieron reforzar la vigilancia debido a la gran cantidad de personas que viajaron a zonas afectadas durante el torneo. La recomendación es mantener una alta sospecha ante episodios de diarrea acuosa, abundante y explosiva, típica de la infección por Cyclospora cayetanensis, sobre todo en viajeros y hasta dos semanas después de regresar al país.
Mientras se investiga si el brote de ciclosporiasis está asociado con la comercialización de lechuga capuchina (iceberg) importada de México a cadenas de comidas rápidas y supermercados estadounidenses, el Ministerio de Salud de la Nación alertó al sistema sanitario sobre la posibilidad de que en los próximos días o semanas aparezcan casos en guardias y consultorios.
Al día siguiente de esa comunicación, que fue el lunes pasado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) informaron que hay 11.000 casos confirmados o en investigación, incluidos varios centenares de viajeros internacionales. La cifra reportada a medios locales es cinco veces mayor que el promedio anual de infecciones por Cyclospora cayetanensis detectadas en ese país en la última década, de acuerdo con los datos de los CDC.
“Ante el aumento de casos de ciclosporiasis en más de 30 estados, varios de los cuales coincidieron con sedes de los partidos disputados por el equipo argentino con gran afluencia de viajeros argentinos, el Ministerio de Salud emite [esta] comunicación para alertar a los servicios de salud para que puedan sospechar, estudiar y, eventualmente, tratar a los viajeros que regresen de Estados Unidos con síntomas compatibles”, difundieron.
¿Cuáles son los síntomas? La infección suele causar diarreas muy acuosas, explosivas y frecuentes (hasta 7 veces en el día), junto con náuseas, dolores o calambres abdominales, decaimiento, pérdida de apetito y algunas líneas de temperatura. Hay que tener en cuenta –y, en el caso de consultar, informarlo al momento de la atención– el antecedente de haber viajado a Estados Unidos en las semanas previas.
“Entrevistas preliminares a pacientes apuntan de manera recurrente hacia el consumo de lechuga, mezclas de ensaladas embolsadas o vegetales de hoja verde”, informó Salud sobre otros detalles de la investigación epidemiológica en curso en Estados Unidos.
Pruebas iniciales asociaron más de 1600 casos en cinco estados al consumo de un lote de lechuga capuchina para ensaladas y tacos cultivada en México e importada para supermercados y cadenas de comidas rápidas. Se distribuyó en 27 estados entre el 29 de junio y el 16 de este mes para consumir hasta el 3 del mes que viene.
La empresa responsable cuestionó en los últimos días un resultado positivo de contaminación durante los análisis sobre muestras del producto, pero la semana pasada había informado a la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) que retiraba el producto del mercado.
“El tiempo que pasa desde que una persona se infecta hasta que se enferma es de aproximadamente una semana, pero puede variar desde 2 a 14 días o más”, completó en su comunicación la cartera sanitaria argentina. “Aunque las personas infectadas eliminan el parásito a través de sus heces, el parásito requiere permanecer en el medio ambiente durante un periodo de 1 a 2 semanas para madurar y volverse infeccioso. Por lo tanto, el contacto directo con alguien que regresa de un evento masivo no supone un riesgo de contagio inmediato”, agregaron.
Recordaron, además, que la ciclosporiasis asociada a viajes es de notificación obligatoria al Sistema Nacional de Vigilancia Sanitaria. “Ante la situación actual, se debe sospechar [de esta infección] en todo paciente con [un cuadro clínico] compatible y antecedente de viaje reciente a Estados Unidos”, insistieron
Leonora Kozubsky, parasitóloga y profesora libre de la carrera de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, explicó que Cyclospora cayetanensis es un parásito que se transmite principalmente a través del consumo de agua, frutas y verduras, sobre todo las de hoja y cultivadas al ras del suelo, que se abonan con materia fecal humana. Esto, que está prohibido en la Argentina, todavía ocurre.
“Son, básicamente, cultivos donde no se hace hincapié en la higiene, el transporte y la manipulación”, explicó a LA NACION. En Estados Unidos, se documentaron brotes por consumo de lechuga, albahaca, cebolla de verdeo o frambuesas -el primero en el que este parásito demostró su impacto para la salud pública- contaminadas.
Otra fuente de transmisión es el contacto con superficies, elementos o artefactos en los que queda el parásito por falta de lavado de manos después de ir al baño.
Cuando la infección es a través de un alimento contaminado, Kozubsky detalló que el parásito ingresa al tracto digestivo, por vía oral, con su forma infectiva de ooquiste maduro. Los jugos digestivos se encargan de degradar su envoltura de resistencia y las células parasitarias empiezan a infectar el intestino delgado. La persona, una vez enferma, elimina ooquistes inmaduros en la materia fecal con deposiciones muy acuosas, explosivas y voluminosas.
No hay transmisión entre personas
El lavado de manos y la limpieza del inodoro y los artefactos del baño, las pelelas o inodoros infantiles son fundamentales para evitar la transmisión. “Nunca es de persona a persona como una enfermedad respiratoria, sino de una persona al ambiente (alimento o superficie) y recién, entonces, a otra persona”, aclaró Kozubsky.
En el ambiente, los ooquistes demoran alrededor de una semana en tener capacidad de infectar, de acuerdo con la temperatura y la humedad. Resisten siete días a 37°C y hasta dos meses a 4°C.
“Hay muchos parásitos que causan diarreas, pero el tipo de deposiciones permite orientar a qué parásito mirar. En el caso de la ciclosporiasis, es muy orientativa, junto con las náuseas, los dolores o calambres abdominales”, amplió la parasitóloga. “Esta enfermedad puede autolimitarse, pero el problema son las personas inmunocomprometidas y los adultos mayores porque si la infección persiste, pueden deshidratarse”, continuó.
El tratamiento disponible incluye la reposición de agua y electrolitos, además de medicamentos disponibles para tratar las diarreas del viajero a indicar por un profesional.
En la Argentina, la parasitosis por Cyclospora cayetanensis es poco frecuente, de acuerdo con Kozubsky. “Con la gran cantidad de argentinos que viajaron a este Mundial, es importante en los que regresan estar alertas a si tienen diarreas y, si es así, a sus características. Junto con la facilidad de su transmisión, el movimiento global de personas y alimentos permite que este parásito se disemine más allá de los países de zonas cálidas donde el parásito es endémico”, enfatizó.
Seis medidas para prevenir
- Cocinar las frutas y verduras a una temperatura mínima de 70°C.
- Lavar o pelar bien las frutas y verduras frescas antes de consumirlas.
- Lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño y antes, durante y después de preparar los alimentos.
- Limpiar con agua caliente y jabón todas las superficies de preparación de alimentos, platos y utensilios después de utilizarlos.
- Evitar utilizar piscinas si se tiene diarrea y esperar al menos dos semanas después de que cese para poder hacerlo.
- Evitar beber agua sin tratar o utilizarla para cocinar.


