Cumplir el sueño de abrir una nueva sede del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), que permitirá exhibir parte de las más de 10.000 obras de arte guardadas en un subsuelo: ése será el destino de los fondos obtenidos gracias a la comida anual impulsada por la Asociación de Amigos de una de las instituciones culturales más importantes de América Latina y una de las más visitadas del país.
“El objetivo de recaudación de este año estará destinado a adecuar una nueva sede abierta al público, que permitirá archivar, conservar, restaurar y exhibir parte de las valiosísimas obras de arte que hoy permanecen en las reservas del museo”, dijo anoche Julio César Crivelli, presidente de la Aamnba, ante las 440 personas reunidas en la Embajada de España.

Bajo más llaves que ese patrimonio se guarda todavía sin embargo el secreto de la ubicación de ese edificio, que habría que reacondicionar. “Estamos definiendo la locación entre varias posibilidades”, aclaró con prudencia a LA NACION Andrés Duprat, director del MNBA, que ya vio fracasar ese antiguo proyecto en varias oportunidades.
En las últimas décadas se contempló sumar superficie en el edificio de Canal 7, en el Palais de Glace, en Tecnópolis y en un terreno frente a la plaza del Congreso cedido por el Estado en septiembre de 2023, donde se planeaba construir el Centro Nacional de Conservación y Reservas. Dos meses después, el museo ya había delimitado ese predio con paneles de vinilo negro y reproducciones de obras de su colección.

“Cuando cambió el gobierno, lo hablé con Leonardo Cifelli y con Liliana Barela, y ellos están de acuerdo con el proyecto. El tema es que había que construir un edificio. Junto a Cultura seguimos viendo alternativas, con inmuebles que son del Estado, para poder concretar tener un edificio de reservas y centro de conservación”, había anticipado Duprat a LA NACION hace un año. “Estamos más cerca de lograr ese objetivo anhelado –confirmó ahora-, gracias a la gestión de la Agencia de Administración de Bienes del Estado y el apoyo de la Asociación Amigos y la Secretaría de Cultura de la Nación”.

Apenas un diez por ciento de las piezas del museo se exhiben actualmente al público, asegura Duprat, convencido de que “cambió el paradigma, a nivel mundial”. “Yo lo vi en el museo de Rotterdam; en el Museo du quai Branly, en París; el Louvre hizo un centro de reservas y ahora también el Victoria & Albert, en Londres –opinó en una entrevista publicada en julio de 2025-. Malba Puertos también lo hizo, en esa línea. Antes la reserva no se mostraba, era para expertos o para conservadores. Nuestro proyecto es para tener más espacio y que la gente siga donando para seguir acrecentando el patrimonio, pero también que se pueda acceder. Hay grillas, hay estanterías, no es como ir a ver una muestra al museo. Es más informal, es otro concepto. Es como la cocina de una casa, que antes no se mostraba. Ahora todos tienen cocina-comedor. Para mí, que soy arquitecto, tiene que ver con lo mismo. Colón Fábrica es un ejemplo”.
Con ese mismo espíritu internacional, tal como indicaba el dress code, chales, vestidos floreados y abanicos abundaron en los looks de quienes celebraron anoche los lazos culturales entre la Argentina y España. Ese país, punto de partida de marchands que trajeron a partir de 1880 el arte de maestros europeos hasta el extremo sur de América, fue también desde entonces un polo de formación de muchos artistas locales como Cesáreo Bernaldo de Quirós, Antonio Berni, Norah Borges, Emilio Caraffa y Alfredo Gramajo Gutiérrez.

El tema del viaje como puente entre culturas inspiró una muestra exhibida hasta principios de este mes en el MNBA, con apoyo de la Embajada de España en la Argentina y del Centro Cultural de España en Buenos Aires (Cceba). Desde el 21 de septiembre, el mismo museo alojará además Goya en Buenos Aires, con tapices pertenecientes a las Colecciones Reales. A esta coincidencia se suma un doble aniversario: los 130 años de la apertura del museo y los 95 de la asociación que busca “acompañarlo, fortalecerlo y proyectarlo hacia la comunidad”.

“Desde su inicio, en 1931 –agregó Crivelli-, la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes ha construido un modelo singular de mecenazgo cívico que transformó el compromiso de la sociedad en patrimonio público, fortaleciendo las colecciones del museo, impulsando su misión educativa y contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de públicos. Su trayectoria demuestra que la preservación del patrimonio no depende exclusivamente de las políticas estatales, sino también de una ciudadanía comprometida con el valor social del arte y la cultura. Me gusta destacar que nuestro mayor activo son ustedes: más de 3500 socios, sponsors y benefactores, personas y empresas dan vida y sentido a esta tarea de complementar la acción del Estado en su ineludible responsabilidad de conservar el patrimonio artístico de la nación”.



