El cielo gris, la línea del termómetro debajo de los 15 grados, las calles mojadas. Durante semanas. Y los lapachos en flor. Algo está mal en las avenidas y plazas porteñas. Y todo indica que seguirá así. Y se repetirá dentro de un mes. Cuando llegue el famoso concierto anual y gratuito de los jacarandás florecidos. El “superniño” llegó (para peor) sin ningún pan bajo el brazo. Y empezó a andar con fuerza. Y mal carácter. Un auténtico fenómeno. Que nos desorienta. Y eso que la autónoma Buenos Aires no está (por ahora) afectada. Pero todavía falta mucha agua por caer. Y correr.
Los meteorólogos lo anticipan desde hace rato. Es “el niño” más anunciado de la historia. Aunque ya demasiados lo padecen. Como si no hubiera previsiones. Esto recién empieza. Hay mucho por hacer. Más allá de las coloridas postales urbanas fuera de contexto. ¿Se tomarán precauciones antes de que sea tarde? En la Casa Rosada cuentan que están adoptando recaudos para que no les impacte en contra en las elecciones de 2027. No es el motivo más noble. Pero (al menos) es uno. Dicen que “no hay mal que por bien no venga”. También que “más vale prevenir que lamentar”.


