Fuertes incidentes se registraron hoy entre manifestantes y la policía durante la Quinta Marcha Federal Universitaria frente al Congreso.
Pasadas las 16, mientras algunos manifestantes rompían bancos y tiraban piedras, la policía arrojaba agua y gases lacrimógenos. En total, se reportaron seis heridos y un detenido.
Las fuerzas de seguridad registraron tres oficiales de Gendarmería Nacional, uno de la Policía Federal y uno de Prefectura Naval heridos con elementos contundentes durante los altercados.
En paralelo, el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) reportó dos manifestantes heridos, uno de los cuales fue trasladado al Hospital Ramos Mejía.
Cerca de las 17.15 la Policía de la Ciudad detuvo a un joven de 14 años que arrojó piedras contra un móvil policial en Montevideo y Bartolomé Mitre. La marcha había terminado hacía ya media hora.
A las 16.40, por las condiciones climáticas y los incidentes, se dio por concluido el acto, no sin una advertencia previa: “Vamos a terminar este acto con los gases, con la represión, pero le vamos a decir a Milei que él se va a ir del gobierno y la universidad va a seguir existiendo”. Minutos después se terminó la música y comenzó una rápida desconcentración.
Parte de los gases lacrimógenos arrojados por las fuerzas de seguridad ingresaron al anexo de la Cámara de Diputados, ubicado frente al Congreso en Rivadavia y Riobamba, durante los disturbios.
Los diputados Cecilia Moreau, Agustina Propato y Carlos Castagneto se encontraban en las inmediaciones y se vieron notablemente afectados, al punto que Moreau se descompuso y tuvo que ser atendida por personal médico.
En medio de una fuerte lluvia, el diputado Germán Martínez, titular de la bancada de diputados del PJ, salió para interiorizarse de la situación.
En tanto, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, compartió un video de un grupo de manifestantes encapuchados que buscaban romper el vallado establecido por las fuerzas de seguridad, destruyeron bancos y arrojaron objetos contundentes.
“Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada. El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia. En Argentina, nadie está por encima de la ley”, escribió la titular de la cartera.
Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada.
El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o… pic.twitter.com/qRJcbdcIrh
— Alejandra Monteoliva (@AleMonteoliva) October 15, 2026
El acto central
Ante las fuertes lluvias, los organizadores decidieron adelantar el acto central que estaba previsto para las 16 y la lectura del documento principal.
“Una vergüenza este Gobierno. Están reprimiendo en una marcha pacífica. No cumple con las leyes, gastan millones en operativos y no ponen la plata en universidades. No va a haber lluvia, no va a haber represión, que nos impida seguir en la calle”, advirtió Francisca Staiti, secretaria general de la Conadu histórica, desde el escenario.
Minutos después, gran cantidad de asistentes comenzaban a abandonar la marcha, corridos tanto por los gases como por la lluvia. Muchos salían con los ojos enrojecidos, varios con máscaras tipo El Eternauta o improvisadas con pañuelos; otros, con barbijo. En el ambiente se advertía un olor fuerte que llegaba a cuadras del vallado.
La proclama, que leyeron un grupo de estudiantes, planteó que la marcha se realizó en defensa de la educación pública, la soberanía nacional y la democracia. El texto sostuvo que el principal reclamo fue el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y cuestionó al Gobierno por no haber aplicado plenamente una norma que fue aprobada por el Congreso y ratificada después del rechazo al veto presidencial.
“El incumplimiento por parte del gobierno nacional de la ley nos enfrenta a uno de los peores problemas que podemos tener como sociedad: poner en riesgo nuestra democracia y nuestro sistema republicano. El Congreso de la Nación y el Poder Judicial nos han dado la razón sancionando una ley, declarando inconstitucional la pretensión del Gobierno de anularla y estableciendo una medida cautelar que exige el cumplimiento inmediato de sus artículos 5 (salarios) y 6 (becas)”, expresaron.
Y agregaron: “Por ello, convergemos con el gran reclamo ciudadano que ha adquirido un carácter de urgencia: la derogación del DNU 70/23 que anula leyes emanadas del Congreso de la Nación y declara otras que no han sido sometidas al necesario debate parlamentario. El Congreso de la Nación tiene la enorme responsabilidad de defender nuestras instituciones y someter a su deliberación todas las leyes que se crean necesarias para nuestro país”.
El documento reivindicó los principios históricos del sistema universitario argentino, entre ellos la gratuidad, la autonomía, el cogobierno, el ingreso irrestricto y la expansión territorial de las universidades nacionales. También advirtió sobre el deterioro de las becas estudiantiles, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios docentes y no docentes y la situación presupuestaria que atraviesan las universidades y el sistema científico.
“Tenemos la profunda convicción de que la universidad pública argentina no es el problema de nuestro país; es, sin lugar a dudas, una parte fundamental de la solución”, concluyó la proclama frente al Congreso.
“Educación, soberanía y democracia” fue la consigna elegida por el frente sindical universitario, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA) para la Quinta Marcha Federal Universitaria. La otra frase que dominó las pancartas fue directa: “Milei, cumplí la ley”.
La columna de la Universidad de Buenos Aires (UBA) había partido temprano desde Plaza Houssay y avanzó por las avenidas Córdoba y Corrientes. Pasadas las 15, aguardaban sobre avenida de Mayo para ingresar a la Plaza del Congreso, donde se montó el escenario para el acto central.
Al frente, llevaba una bandera con la consigna “Defendamos la UBA”. Entre quienes la sostenían había docentes, estudiantes; Roxana del Águila, directora del Instituto de Oncología Angel H. Roffo, y dirigentes gremiales como Emiliano Cagnacci, de la Asociación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (Aduba).
Detrás se veían banderas de distintas facultades y organizaciones universitarias que ya participaron debieron sacar en por lo menos cinco ocasiones durante la gestión de Javier Milei: referencias a instituciones emblemáticas como el Roffo y a los tres premios Nobel formados en la UBA.
Mientras continuaban llegando manifestantes al Congreso, antes del horario de la convocatoria ya tomaban la palabra representantes sindicales y universitarios desde el escenario montado frente al Palacio Legislativo.
El reclamo universitario se sumaba a muchos otros. “Tenemos que derrocar al Gobierno y este modelo que está arruinando la capacidad productiva de este país”, decían desde el escenario. Agradecieron a las Madres de la Plaza y a los médicos del Hospital Garrahan.
“No se va nadie de esta plaza. Ya no llueve. El cielo se está abriendo para que hagamos nuestros reclamos”, dijeron poco antes de las 16. Pero en solo cuarenta y cinco minutos el acto terminó mientras algunos corrían y otros reclamaban un paro general.
Con informe de Delfina Galarza.


