El Gobierno eliminó una prohibición de venta de productos de nicotina que regía en el país desde hacía más de una década. A través de una resolución conjunta de los ministerios de Economía y Salud, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y la Jefatura de Gabinete, se habilitó la comercialización de vapeadores, bolsitas de nicotina y dispositivos de tabaco calentado, entre otros, siempre que estén “debidamente registrados”.
El texto, publicado este lunes en el Boletín Oficial, fundamenta la decisión en la necesidad de “ordenar el mercado” informal de estos productos. Según el Gobierno, “se consumen igual, se venden de manera ilegal, no tienen trazabilidad, no hay control sobre su contenido y no tributan”. “La prohibición no frenó el consumo: lo empujó a la informalidad”, señalaron desde la cartera sanitaria.
Tiempo atrás, ante el alerta por el consumo de bolsas de nicotina en la Argentina, el reconocido toxicólogo Carlos Damin explicó en LN+ los riesgos que implica esta nueva modalidad de tabaco sin humo e hizo mención a los puntos grises en torno a su comercialización.
“Después de la heroína y la cocaína, la nicotina es la sustancia más adictiva que tenemos”, expuso Damin.

Al mencionar los principales riesgos que trae su consumo, aunque sin desconocer que su uso se encuentra extendido entre los jóvenes, el toxicólogo enumeró: “Como la nicotina se disuelve rápidamente en la saliva, la adicción es instantánea, provocando raptos de euforia y ansiedad”.

“Cada bolsita equivale, en nicotina, a entre ocho y diez cigarrillos. Por lo tanto, uno puede consumir la cantidad de nicotina de un paquete de cigarrillos en dos bolsitas de tabaco. Es un disparate”, analizó.
Pese a que tienen un sabor agradable, el experto aclaró que “tienen un impacto directo en determinadas áreas del cuerpo, como el cerebro y el corazón. Además, altera la relación neuronal”.
“Otra cosa: como en su consumo no hay combustión, las bolsas de nicotina no afectan tanto a los pulmones”, detalló Damin.
Cómo se consumen
¿Cómo se consumen?, fue otra de las consultas que recibió el especialista en los estudios de LN+. “Vacían las bolsitas con los dientes, dejando todo el polvo entre las encías y el labio”, graficó Damin. Otro aspecto que resaltó el profesional es que “no tienen ni dejan olor”.

Por otro lado, agregó que “tienen una similitud con el chicle de nicotina, salvo que este no tiene un sabor agradable. Otra diferencia es que el chicle es vendido más como una medicación. Al igual que los parches, tienen un efecto positivo, pero es necesario un control médico”.


