La osteoartritis representa hoy una de las mayores causas de discapacidad en Estados Unidos. Nuevas terapias consiguieron avances en la regeneración biológica de los tejidos, en lugar de las prótesis de metal y plástico, según infomó la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud (ARPA-H).
Terapias contra la osteoartritis, enfocadas en la rodilla
Los tratamientos se concentraron en sus efectos en la rodilla, aunque los investigadores creen que las soluciones podrían aplicarse, con el tiempo, a cualquier articulación afectada por la enfermedad.
La osteoartritis afecta a 32 millones de personas y genera un gasto anual superior a los 132.000 millones de dólares para el sistema de salud. Ante este escenario, ARPA-H, entidad dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos, impulsa un cambio de paradigma radical mediante el programa Nitro.
“Vamos a un futuro donde las personas no tengan que despertarse con dolor, renunciar a las actividades que aman o enfrentar cirugías mayores y reemplazos articulares repetidos”, sostuvo Alicia Jackson, directora de la agencia, durante la presentación de los resultados preliminares, según un comunicado oficial.
La científica remarcó que el progreso del programa Nitro permite que las articulaciones dañadas recuperen su funcionamiento natural, lo cual reduce drásticamente el malestar físico y ofrece una alternativa real a las cirugías de reemplazo. El propósito, según sus palabras, radica en restaurar el movimiento natural y apoyar la longevidad para que los ciudadanos vivan la vida que desean.
El programa, que recibió financiamiento para su ejecución hace dos años, ya alcanzó hitos preclínicos significativos en modelos animales. Equipos de investigadores en las universidades de Duke, Colorado Boulder y Columbia lograron regenerar hueso y cartílago con éxito.
Ross Uhrich, gerente del programa Nitro, planteó desde el inicio una pregunta fundamental: “¿Qué pasaría si nuestras articulaciones se curaran a sí mismas?”. Hoy, la respuesta parece estar cerca de la realidad. Uhrich enfatizó que el problema requiere curas regenerativas y no tecnologías reparadoras transitorias. Los equipos seleccionados demostraron que resulta posible regenerar el tejido hasta un estado saludable.
Tres terapias sobre osteoartritis en progreso:
- En la Universidad de Duke, el cirujano ortopédico Benjamin Alman lidera el desarrollo de fármacos inyectables de liberación prolongada. Sus tratamientos estimulan la regeneración ósea y del cartílago.
- La Universidad de Colorado Boulder, bajo la dirección de la ingeniera Stephanie Bryant, creó un sistema de administración de partículas que libera fármacos regenerativos durante meses. Los resultados en conejos mostraron una recuperación total de las rodillas en apenas dos meses. “Hacés todo este trabajo, tenés todas estas hipótesis, pero nunca sabés si va a funcionar”, confesó Bryant tras observar el éxito de sus cócteles de proteínas inyectables.
- La propuesta más ambiciosa proviene de la Universidad de Columbia, donde los ingenieros Clark Hung y Nadeen Chahine diseñaron una rodilla humana viva impresa en 3D. El andamio biodegradable, infundido con células madre, permite que el cuerpo reemplace el material sintético por tejido natural.

El doctor Scott Rodeo, vicepresidente de investigación ortopédica del Hospital for Special Surgery de Nueva York, calificó estos avances como “enormemente prometedores”, de acuerdo a la publicación de The New York Times. Según Rodeo, los tratamientos actuales solo modifican los síntomas, mientras que esta propuesta representa un cambio de paradigma científico.
El protocolo de ARPA-H exige que los ensayos clínicos comiencen en los próximos 18 meses. Además, el programa establece que la mitad de los participantes sean mujeres y que se incluya a comunidades nativas estadounidenses y de Alaska, asegurando que la medicina regenerativa alcance a las poblaciones más afectadas.
Si los tratamientos obtienen aprobación, los contratos dictan que su costo no exceda el 25 por ciento del estándar de atención vigente, garantizando así el acceso equitativo. Los investigadores deben llevar sus hallazgos desde el laboratorio hasta la comercialización.


