En un giro dramático de los acontecimientos y ante la fuerte presión de los bloques aliados que empezaban a incomodarse con la crítica social y política que se instaló en torno al tema, la jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich (CABA), aceptó retirar del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada el polémico capítulo de extranjerización de tierras.
La decisión se adoptó luego de un encuentro de Bullrich con representantes de la oposición dialoguista, que se celebró en el bloque radical, en el segundo piso del Senado.
En un intento por evitar que la derrota sea total, Bullrich logró arrancarle a los aliados el compromiso de mantener en pie la sesión de este jueves, en la que se va a discutir el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo, pero sin el polémico capítulo III que modificaba la Ley de Tierras vigente desde 2011.
¿Por qué tanta insistencia? La jefa de los senadores del oficialismo quiere demostrar que el proyecto “es más que la venta de tierras a extranjeros”, en alusión a los cambios en el régimen de judicial de los desalojos, a los nuevos requisitos para la expropiación por parte del Estado y las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego.
Por lo tanto, sigue vigente la convocatoria realizada por la Secretaría Parlamentaria a los senadores, que fueron llamados para este jueves, a las 14, a reanudar la sesión que había pasado a cuarto intermedio el 19 de julio último.
Por tratarse de la reanudación de un cuarto intermedio, no se necesita reunir el quórum para arrancar. Recién será necesario el número mínimo reglamentario para sesionar cuando el cuerpo deba votar alguna medida.
Tras conocerse la novedad legislativa, los sectores de oposición que convocaron a una marcha al Congreso para mañana, con el objetivo de rechazar el proyecto en lo referido a la compra de tierras por extranjeros, ratificaron de todos modos su intención de protestar en las inmediaciones del Senado.
La decisión de postergar el tratamiento del tema tierras se hizo oficial en un comunicado difundido por la oficina de prensa de la exministra de Seguridad. “La decisión fue adoptada por unanimidad entre los integrantes del espacio (el oficialismo y sus aliados) con el objetivo de continuar trabajando sobre ese capítulo y alcanzar un mayor nivel de consenso”, sostiene el escrito.
El comunicado agrega: “la postergación no implica su eliminación del proyecto, sino que responde a la voluntad política de seguir trabajando el texto y enriquecerlo con nuevos aportes”.
Sin embargo, parece poco probable que, si el proyecto de inviolabilidad privada es aprobado y enviado en revisión a la Cámara de Diputados, el tema de tierras pueda volver a discutirse en el Senado.
Este es el segundo capítulo que pierde el proyecto redactado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, desde que ingresó al Senado el 27 de marzo pasado. Antes, durante el debate en comisiones, el oficialismo debió ceder ante el rechazo que generaba el intento por eliminar el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabip).
También es el segundo traspié en menos de 48 horas que sufrió el ministro desregulador tras la marcha atrás con el decreto que había puesto en pie de guerra a los prácticos y capitanes de barco, paralizando el ingreso de naves a los puertos nacionales y, por lo tanto, el comercio exterior.
A la reunión de esta tarde en el bloque radical, la jefa del oficialismo había llegado sabiendo que ya no contaba con los votos para aprobar el polémico capítulo de extranjerización de tierras y con la presión de varios bloques aliados que querían suspender la sesión.
La UCR fue uno de los bloques que más presionó para que el proyecto no se discuta esta semana y reclamó que vuelva a comisión “para tener un debate serio”. Bullrich logró resistir esa embestida, pero debió reconocer ante sus aliados que no tenía los votos para aprobar el capítulo de la polémica.

Bullrich había buscado por todo los medios evitar la caída del capítulo III y con ese objetivo mantuvo en los últimos días frenéticas negociaciones para tratar de buscar una redacción que conformara a sus aliados y también a la Casa Rosada.
El último intento por consolidar una mayoría que se le escapaba como arena entre los dedos fue el anuncio, en conferencia de prensa este martes, de que se iba a imponer un tope del 25% de la superficie de cada provincia a la posibilidad de vender tierras.
La ley vigente establece ese límite en el 15% de las superficies nacional, provincial y departamental. El proyecto original de Sturzenegger no contemplaba límite alguno.

A pesar dela última concesión, la endeble mayoría que tenía el oficialismo para aprobar la extranjerización de tierras continuó derrumbándose en las últimas horas.
Como un castillo de naipes, la debacle empezó con la noticia de que dos aliadas del Gobierno, la salteña Flavia Royón y la tucumana Beatriz Avila, que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo, habían decidido votar en contra del capítulo de la polémica.
Poco después se supo que tampoco iba a acompañar al oficialismo la neuquina Julieta Corroza, que sigue los lineamientos del gobernador Rolando Figueroa.
A estas deserciones de último momento se suman las ya conocidas resistencias que había en el bloque radical de parte de Maximiliano Abad (Buenos Aires), Daniel Kroneberger (La Pampa) y Flavio Fama (Catamarca).
Como si de un terremoto se tratara, el rechazo del pampeano Kroneberger tuvo su réplica en el bloque Pro con su comprovinciana María Victoria Huala, que expresó sus resistencias a quedar en soledad votando a favor de un proyecto que se ha convertido en una suerte de mancha venenosa política.
El catamarqueño Fama se encuentra impedido de viajar a Buenos Aires por problemas de salud, pero pidió que se le dé el mismo tratamiento que a la ultrakirchnerista Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), autorizada por la vicepresidenta Victoria Villarruel de manera excepcional, medida que deberá refrendar el pleno del Senado, a participar y votar de manera virtual por encontrarse cursando un embarazo de 32 semanas con prescripción médica de no viajar largas distancias.
En el oficialismo estaban muy enojados con la vicepresidenta y destacaban que no había mostrado con Fama la misma rapidez que tuvo para “autorizar” a Fernández Sagasti. Sin embargo, la vicepresidenta le otorgó esta tarde el mismo trato al senador catamarqueño. Y volvió a agitar las aguas en un Senado que está más caliente que nunca tras el receso legislativo invernal.


