Raquel Isabel Ferreira tenía 66 años y volvía a su casa después de hacer las compras. Vivía a unas tres cuadras de la esquina de Thames y Guido Spano, en Villa Luzuriaga, partido de La Matanza. El lunes por la noche, mientras cruzaba la calle, fue atropellada por un motociclista que, después del impacto, se levantó, acomodó su vehículo y escapó sin asistirla.
Raquel quedó tendida sobre el asfalto. Algunas personas que circulaban por la zona se detuvieron para ayudarla y poco después fue trasladada en grave estado a un centro de salud. Murió horas más tarde como consecuencia de las heridas sufridas en el choque.

El mortal incidente ocurrió el lunes cerca de las 20 y ahora la Justicia intenta determinar quién conducía la moto. Una cámara de seguridad registró los instantes posteriores al impacto y esas imágenes se convirtieron en una de las principales pistas de los investigadores.
En la grabación se ve al motociclista caer después de embestir a la mujer. Se incorpora, levanta la moto y, después de ponerla nuevamente en marcha, abandona el lugar. En ningún momento, según surge del registro, se acerca a Raquel para asistirla.
La familia comenzó entonces una búsqueda paralela para conseguir nuevas imágenes que permitan reconstruir el recorrido que hizo el conductor después de escapar.
“Conseguimos un video de la persona. Lo único que se ve es que él la choca, cae, levanta la moto y se va”, contó Lucas, hijo de Raquel, en declaraciones a LN+.
La búsqueda de nuevas cámaras
Después de la muerte de su madre, Lucas y varios amigos comenzaron a recorrer la zona para localizar cámaras de seguridad y personas que pudieran haber presenciado el choque.
Una vecina les permitió acceder al registro que muestra el momento posterior al impacto. También recibieron información sobre la existencia de una cámara instalada en un lubricentro ubicado en la esquina, que podría haber captado parte de la huida.
El objetivo de la familia es reconstruir el recorrido de la moto y obtener algún dato que permita identificar al conductor.
La calidad de las imágenes obtenidas hasta ahora dificulta esa tarea. Lucas contó que incluso recurrieron a personas que trabajan con herramientas de inteligencia artificial para intentar mejorar y ampliar los registros.
El motociclista llevaba un casco abierto y una máscara de tela que le cubría parte del rostro. Tampoco se pudo determinar con claridad la patente de la moto.
“Por lo que vi en el video, pareciera que sí, pero justo en ese ángulo de la cámara no se logra visualizar el número de patente”, explicó el hijo de la víctima.
La ausencia de cámaras en varias cuadras también complica la investigación. Según relató Lucas, después del lugar del choque hay viviendas, una fábrica y un predio sin dispositivos de vigilancia, y recién más adelante vuelven a aparecer comercios y casas con cámaras.
Por eso, cualquier registro que permita determinar hacia dónde escapó el motociclista podría resultar clave para avanzar en su identificación.
“Primero que nada, que sepa lo que causó”, respondió Lucas cuando le preguntaron qué le diría al motociclista si pudiera encontrarlo.
La investigación está a cargo del fiscal Matías Marando, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N° 12 de La Matanza, quien ordenó el análisis y seguimiento de las cámaras de seguridad de la zona.
De acuerdo con la información a la que accedió LA NACION, la causa fue caratulada como homicidio culposo agravado por la omisión de auxilio y, hasta el momento, el conductor continúa sin ser identificado.
La familia busca testigos que puedan aportar información sobre el momento del impacto o sobre la fuga. Por eso, se pidió que cualquier persona que tenga datos se comunique con el 911 o se presente con reserva de identidad en la sede de la Fiscalía, ubicada en Hipólito Yrigoyen 2181, San Justo.


