La misa de este martes en la Basílica de Luján por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco dejó varias postales de color que dieron cuenta de las particularidades de la celebración, acaso como una muestra inmejorable de la singularidad del pontificado de Jorge Bergoglio y su raigambre en la política argentina.
De manera imprevista, y cuando promediaba la misa celebrada por el el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, un grupo de militantes de organizaciones sociales interrumpió la celebración con cánticos de cancha en apoyo a la figura de Francisco.
Ataviados con pecheras y ubicados detrás de los bancos, los dirigentes acompañaron la celebración religiosa con una arenga que provocó gestos de apoyo en funcionarios como el gobernador bonarense, Axel Kicillof, y el ministro del Interior, Diego Santilli, ubicados en lugares contrapuestos del recinto.
En efecto, esa separación se trasladó a la propia desconcentración de los dirigentes, que abandonaron la Iglesia de Luján separados en bandos: los libertarios, por su lado, y los peronistas por otro.
El propio Kicillof dijo luego en declaraciones a los medios que no habia saludado a la mayoría de los funcionarios del Gobierno porque los libertarios “llegaron tarde”.
Presentes y ausentes
Mientras Kicillof fue el princial exponente de los dirigentes del PJ (llegó acompañado de los intendentes Federico Otermin y Gustavo Menéndez, de Lomas de Zamora y Merlo, respectivamente), por el lado de La Libertad Avanza el protagonismo estuvo en Adorni.
Adorni fue el funcionario del Gobierno de máxima responsabilidad en la celebración, lo que le valió la ubicación en primera fila.
En contraposición, a la diputada bonaerense de Fuerza Patria e intendenta de Quilmes en uso de licencia Mayra Mendoza se la vio en los últimos bancos del recinto.

La viceresidenta Victoria Villarruel también estaba invitada y hasta había confirmado su asistencia, pero a último momento se bajó del acto para no compartir la foto con Adorni, cuestionado por su crecimiento patrimonial.
“Cambió la situación del protocolo que ayer estaba coordinado. La iban a sentar al lado del jefe de Gabinete y no queremos esa foto”, le dijo a LA NACION una persona del círculo íntimo de la vicepresidenta, que se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por la ausencia del presidente Javier Milei, de gira por Israel.
Por lo que pudo saber este medio, Villarruel decidió bajarse del acto a mitad de camino a Luján, pese a haberle confirmado su asistencia a los obispos que le habían enviado la invitación.
Cerca de la titular del Senado indicaron a LA NACION que, en su lugar, Villarruel fue a “honrar” la memoria de Francisco a la Basílica María Auxiliadora, ubicada en el barrio de Almagro y donde Bergoglio fue bautizado.


