A raíz de una intensa humareda provocada por los hinchas de Independiente Medellín en las tribunas del estadio Anastasio Girardot, se suspendió el partido entre el equipo colombiano y Flamengo de Brasil, perteneciente a la fecha cuatro del grupo A de la Copa Libertadores.
La interrupción fue decidida por el árbitro Jesús Valenzuela Sáez luego de que los equipos salieran al terreno de juego a la hora pautada (21.30 argentina). Desde las gradas, se encendieron bengalas rojas que provocaron una espesa columna de humo.
Valenzuela Sáez consideró que las condiciones no eran aptas para continuar con el partido y sostuvo que no se podía asegurar la integridad del público ni de los futbolistas. Luego, cuando empezó a sonar el himno de Colombia, se empezó a llenar de humo todo el estadio.
Los incidentes empezaron a registrarse en una de las tribunas con los jugadores de Independiente y del Flamengo ya distribuidos en el césped, lo que generó cierta confusión entre los deportistas. Una vez que el árbitro dio el pitido inicial, desde la tribuna empezar a arrojar bengalas encendidas, que cayeron en el sector que separa las gradas del campo de juego.
A medida que el fuego y el humo tomaron consistencia, intervinieron los miembros de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo), quienes al mismo tiempo contuvieron a los simpatizantes locales, que empezaron a intentar meter vallas a la cancha.


