El 21 de junio, Beatriz Ferreira Duarte cumplió 115 años y se convirtió en la segunda mujer más longeva de Brasil, después de Yolanda Beltrão de Azevedo. Nacida en 1911 en la zona rural de Jaboatão dos Guararapes, Pernambuco, la mujer dedicó toda su vida a cuidar a su familia y en la actualidad es su bisnieta quien la acompaña.

A lo largo de su historia, la mujer se dedicó al cuidado del hogar. Se casó con Amaro Cipriano Duarte y tuvo ocho hijos, pero cuatro de ellos murieron al nacer. En 1984 perdió a otro y seis años después enviudó.
La mujer supo sobrellevar el dolor y salió adelante. Gracias a su buena salud y al acompañamiento del resto de su familia, superó los 100 años y en la actualidad se mantiene al resguardo de sus tres hijos, siete nietos, 12 bisnietos y dos tataranietos.
El secreto de su longevidad
En diálogo con el medio brasileño g1, la primera bisnieta de Beatriz, Yslla Duarte, reconoció que la mujer ya no tiene la misma lucidez que años atrás, pero aseguró que entre todos en la familia la cuidan.

“Nunca se dejaba llevar por el pánico. Siempre se mantenía tranquila, sin importar la situación. Solía decir que debíamos vivir el presente porque el futuro pertenece a Dios”, detalló la mujer.
Beatriz solía decir que llegó a los 100 años porque obedeció a sus padres y se mantuvo firme en su fe, aunque sus familiares aseguraron que otros factores como la alimentación sana y residir en el campo influyeron en una mejor calidad de vida. “Para nosotros, es una inmensa alegría, una gran satisfacción. Tenemos el privilegio de vivir con ella y hemos aprendido mucho a lo largo de este camino, tanto sus hijos como sus nietos y bisnietos. Hoy, su salud es excelente. No toma ningún medicamento, está muy sana y todos sus niveles están bien”, aseguró su bisnieta.

Celebración de los 115 años
Cuando cumplió 100 años, el círculo cercano a Beatriz preparó una fiesta a lo grande, algo que repitieron los años siguientes, hasta ahora. “Este 2026 es una fecha muy significativa, así que preferimos invitar a familiares y amigos cercanos. Asistieron unos 80 invitados. Alquilamos un salón de fiestas. Todo fue muy sencillo, pero memorable. Es una fecha histórica”, contó Duarte.
Aunque Beatriz necesita ayuda para comer o movilizarse, su círculo íntimo asegura que todavía conserva rasgos de su personalidad de antaño: “Siempre fue una persona de carácter fuerte, muy tranquila, muy valiente. Nunca se apresuraba ni se estresaba por las cosas. Llegaban malas noticias, y siempre mantenía la calma”.


