El fútbol argentino regala todo tipo de postales y está cargado de situaciones muy particulares. Pero lo que sucedió en Paraná, con el partido entre Patronato y Quilmes, por la Primera Nacional, es sin duda, uno de los momentos más insólitos del fin de semana. Sucedió que el equipo del Sur de Buenos Aires, protagonizó dos acciones tan increíbles que terminaron en gol del rival, que se encontró con dos regalos inesperados.
Apenas transcurrían 10 minutos del primer tiempo y Quilmes controlaba la pelota. Durante la circulación le llegó la pelota Lucas Romeo, que en posición defensiva intentó jugar con su arquero, pero el pase del defensor del conjunto cervecero fue tan fuerte y sin dirección que terminó en el fondo del arco y le permitió a Patronato comenzar ganando el partido sin hacer prácticamente ningún esfuerzo.
Pero no terminó todo ahí, porque apenas un puñado de segundos después, ante la mirada incrédula de los locales y en especial de los visitantes, se dio otro blooper que expuso al arquero de Quilmes: Gonzalo Marinelli intentó salir jugado pero el control de la pelota fue tan malo que le dio la oportunidad a Valentín Pereyra de robarle el balón y definir con el arco completamente libre. La locura de los fanáticos de Patronato fue total porque en menos de un minuto estaban ganando por 2-0.
De los bloopers a la reacción
Lo que había dejado expuestos a los jugadores de Quilmes que parecía que sumaban una nueva derrota y que quedaban todavía más cerca de los puestos del descenso de la Zona B de la Primera Nacional, quedó maquillado por la vergüenza deportiva de un equipo que dio una muestra de carácter para reaccionar y lograr empatar el partido 3-3 y hasta tuvo algunas chances como para ganar el partido.
Lejos de entregarse, el conjunto de Emanuel Trípodi buscó descontar rápido para tratar de tener opciones de torcer el rumbo del encuentro y en esa empresa apareció Aaron Spetale para descontar, aunque la alegría por acortar la distancia le duró poco al conjunto cervecero. Es que nuevamente Patronato tuvo una buena oportunidad que Walter Rueda no desperdició, porque sacó un bombazo desde 35 metros y, nuevamente con la complicidad de Marinelli, marco el 3-1 que parecía imposible de revertir.
Sin embargo, Quilmes mostró otra cara en el segundo tiempo, porque tuvo empuje, llegó a la igualdad primero por por intermedio de Ariel Kippes en el amanecer del complemento y cuando faltaban unos 15 minutos para el final del partido, Agustín Lavezzi marcó el empate que le dio un respiro al equipo cervecero.
Formaciones:
Patronato: Alan Sosa; Maximiliano Rueda, Facundo Díaz, Fernando Moreyra, Fernando Evangelista; Alejo Miró, Federico Bravo, Juan Barinaga, Valentín Pereyra; Diego Díaz, Franco Soldano.
Quilmes: Gonzalo Marinelli; Martín Vallejos, Lucas Romeo, Ariel Kippes, Agustín Bindella; Agustín Bolivar; Ramiro Martínez, Ulises Vera, Axel Batista, Gonzalo Vega; Aaron Spetale.
Goles: Romeo, en contra, Pereyra, Rueda (P); Spetale, Kippes, Lavezzi (Q)
Estadio: Presbítero Bartolomé Grella


