En un contexto donde la competitividad y la eficiencia se volvieron urgencias cotidianas, el mundo corporativo argentino comenzó a revisar sus propios diagnósticos. Y la discusión sobre la representación femenina en puestos de decisión irrumpió como un factor clave para el crecimiento económico y la generación de valor.
Bajo la premisa de que “un país que quiere crecer no se puede dar el lujo de desaprovechar el 50% de su talento”, más de 200 ejecutivos, empresarios y dirigentes se reunieron en el auditorio del Malba, en la ciudad de Buenos Aires. El eje articulador fue el lanzamiento de la red VEGA (Voces de Equidad y Género en Acción), una iniciativa que reúne a más de 30 referentas de la política, la industria, el sector financiero, la academia y la tecnología.
“VEGA nace de la convicción de que los grandes desafíos que tenemos como país, como crecer, generar empleo y fortalecer nuestras instituciones, no se resuelven entre los que ya están de acuerdo”, enfatizó Carolina Castro, presidenta de Industrias Guidi e integrante del grupo promotor. “Queremos compartir esta red con todas aquellas personas que piensan que la equidad y la diversidad no son solo valores aspiracionales, sino también una estrategia de desarrollo bien concreta para la Argentina”.
Las cifras del mercado laboral respaldan la urgencia de este enfoque pragmático. Silvia Lospennato, legisladora porteña, remarcó la parálisis estructural que registra la Argentina en participación femenina: “No podemos resignarnos a que solamente una de cada dos mujeres participe de la población económicamente activa y que la brecha de 20 puntos de participación en el mercado laboral no se mueva hace décadas”. Y agregó: “Creemos que no es solo un valor moral de justicia, sino la clave de la estrategia de desarrollo de nuestro país en los próximos años”.

Uno de los principales activos planteados por la red es la ruptura de los sesgos históricos entre la lógica empresarial y la función pública. La articulación busca tender acuerdos transversales sobre ejes no negociables de competitividad en una economía golpeada por la pendularidad política e institucional.
“VEGA conecta a políticas con empresarias y eso nos obliga a salir también de nuestros propios egos”, sostuvo la legisladora cordobesa Brenda Austin. “Muchas veces la política se autopercibe como la abanderada del interés general y juzga al sector privado como si solo pensara en maximizar beneficios. La Argentina no va a poder acortar sus brechas de desarrollo si no tiene un sector privado pujante”.
En el mismo sentido, Pamela Calletti, auditora general de la Nación, destacó la importancia de la construcción de consensos operativos entre sectores con identidades diversas. Asimismo, remarcó que las decisiones de políticas públicas e inversión requieren territorio: “Las mejores decisiones no se toman en el cierre de un despacho; tenés que bajar a territorio, hablar con el que invierte, con el que produce y con el que investiga”
Vaca Muerta y los cuidados
El capítulo productivo puso la lupa sobre dos sectores donde la brecha de talento afecta de forma directa el retorno de inversión y el sostenimiento del empleo formal: la energía y la organización del cuidado en los parques industriales.
En la industria energética -que proyecta generar entre 80.000 y 100.000 empleos directos e indirectos apalancados por Vaca Muerta-, la participación femenina hoy ronda apenas el 22%. Lorena Basso, presidenta de Semillas Basso, explicó la estrategia para conectar las aulas técnicas con la producción: “El 60% de los egresados universitarios en Argentina somos mujeres, pero las en carreras de ingeniería el porcentaje es de solo 28%. En especialidades como la mecánica o electromecánica la cifra cae al 4% o 5%. Nuestro desafío es lograr que la formación técnica del aula se traslade directamente a las operadoras y a toda la cadena de valor energético”.
Por su parte, la brecha de retención de talento laboral por responsabilidades del cuidado doméstico fue abordada desde el pragmatismo corporativo. Anabel Perrone, CEO de Because Energy Matters, presentó el proyecto piloto que VEGA está desplegando junto a 12 compañías en el Parque Industrial de Almirante Brown -donde solo el 12,4% de los empleos industriales son ocupados por mujeres-. “El cuidado en el futuro tiene que ser visto como parte de la infraestructura productiva resuelta. Si una parte de la moneda no se resuelve en el hogar, la empresa pierde talento del otro lado por costos de rotación, ausentismo y vacantes sin cubrir”.
Inteligencia artificial y la reconversión
El impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en la productividad ocupó un bloque central de debate entre especialistas y ejecutivas del sector tecnológico. Cristina Lorenzo, ex vicepresidenta de Customer Success para América Latina de Oracle, advirtió sobre la velocidad de la reconversión laboral citando proyecciones globales: “El Foro Económico Mundial señala que el 59% de los trabajadores tendrán que redefinir sus habilidades en los próximos años. Frente a esta transformación productiva, la pregunta urgente es qué habilidades vamos a desarrollar y cómo las empresas se van a apoyar en la tecnología para acompañar este proceso”.

Desde la perspectiva de los sesgos y el empleo femenino, Julia Pomares, cofundadora de GIDE LATAM, apuntó a los sectores más vulnerables a la automatización generativa: “El trabajo administrativo es uno de los más expuestos a la automatización, y allí dos de cada tres empleos pertenecen a mujeres. La IA aprende de nuestros datos, y nuestros datos arrastran sesgos de género, edad y origen. Bien diseñada, la tecnología jugará a favor para medir y visibilizar el talento desde otro lugar”.
A su turno, Megan Ballesty, directora de Sur Futuro, analizó la estructura del mercado laboral argentino y la oportunidad para el segmento Pyme y cuentapropista: “En la Argentina, seis de cada 10 personas ocupadas trabajan solas o en empresas de menos de 10 empleados. Para estos ‘trabajadores toderos’ que deben hacer un poco de todo -compras, marketing, administración-, la inteligencia artificial abre una oportunidad inédita para acercar capacidades transversales que antes eran inaccesibles sin una gran estructura corporativa”.
Gobernanza, instituciones y ecosistemas de valor
A la hora de analizar las condiciones necesarias para garantizar previsibilidad y reglas claras de juego, Andrea Gualde, directora de Asuntos Jurídicos e Institucionales de Farmacity, señaló la urgencia de establecer parámetros objetivos de selección: “En la Justicia las mujeres representan el 57% de la dotación, pero solo el 24% llega a camaristas y hay un 0% en la Corte Suprema”.
“Datos recientes nos muestran que menos del 20% de las posiciones de directorio de las empresas más importantes del país están ocupados por mujeres, y menos del 5% en roles de presidencia”, puntualizó Patricia Furlong, presidenta de Global Processing. Y añadió: “Un país que excluye a las mujeres es un país que desperdicia talento, que deslegitima sus instituciones, que limita su desarrollo. Entonces, ¿por qué decimos que la transparencia es importante en todos estos procesos? Porque hace que el mérito no tenga género”.
Por su parte, Mariana Camino, CEO de Abeceb, conectó la articulación institucional con la competitividad sistémica que demanda el mercado internacional: “La Argentina no tiene un problema de falta de ventajas, porque potencia y recursos sobran. El debate central de los negocios hoy es cómo ponés en valor ese potencial y lo transformás en desarrollo productivo sostenible a través de ecosistemas donde se articulen la infraestructura, el financiamiento, el capital humano y las reglas de juego públicas”.



