El músico Cristian Álvarez Congiu, más conocido como Pity Álvarez, volvió hoy a sentarse en el banquillo de los acusados y está previsto que declare en el juicio oral en el que se lo juzga por un homicidio ocurrido en julio de 2018. El cantante retomó su participación presencial en el debate después de permanecer casi un mes internado en un centro de salud mental de Castelar, donde fue trasladado a fines de septiembre tras sufrir una descompensación.
La audiencia estaba prevista para las 11.30 ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29. Según informó la defensa de Álvarez, a cargo de los abogados Javier Baños y Sebastián Queijeiro, también están previstas las declaraciones del perito de parte Ezequiel Norberto Mercurio y del padre César, conocido como el “cura rockero”, quien mantiene una relación de amistad con el músico desde su detención.
Álvarez llegó a las 11.10 a los tribunales, es decir 20 minutos antes del horario establecido para el inicio de la audiencia.
Sin embargo, desde que llegó estuvo sentado en un banco afuera de la sala. En un momento fue trasladado a un sector con más privacidad, donde fue revisado por dos médicos.
Quienes acompañan al cantante le confiaron a LA NACION que Pity “está nervioso” y que toda esta movilización hasta tribunales “alteró este mes internado, en donde lo están cuidando y lo están alimentando muy bien”. Finalmente, la audiencia comenzó sin la presencia del acusado.
El primer turno frente a los jueces correspondió al doctor Ezequiel Norberto Mercurio, perito psiquiatra de parte que examinó a Pity Álvarez desde las etapas tempranas del expediente, iniciando sus informes el 29 de octubre de 2018. Mercurio desgranó un diagnóstico complejo y crudo sobre la salud mental del músico, marcado por un trastorno severo derivado del policonsumo crónico de estupefacientes.
El dato más saliente de la declaración de Mercurio estuvo en la reconstrucción del estado mental de Pity Álvarez al momento exacto del crimen de Cristian Díaz. Al ser interrogado sobre si las ideas persecutorias y la paranoia de Álvarez alteraron su percepción del entorno la noche del hecho, el perito fue categórico: la evaluación pericial y el análisis de los testimonios demostraron que el homicidio no se desencadenó por un brote psicótico ni por una construcción delirante.
“No evidenciamos ninguna circunstancia particular del tipo paranoide que implicara una alteración en el mundo de las ideas y del entorno. Con respecto al hecho no encontramos ninguna situación de ideas delirantes”, sostuvo Mercurio.
A continuación se sentó ante el estrado el Padre César, conocido como “el cura rockero” y según sus dicho con una relación “de hermandad con Cristian”.
El testimonio del sacerdote pintó un cuadro desgarrador de la vida cotidiana de Pity en su departamento del quinto piso del barrio Samoré, revelando la paranoia, la vulnerabilidad física y el acoso violento que padecía en su entorno diario.
El Padre César relató cómo Álvarez vivía invadido por un pánico constante a que irrumpieran en su vivienda para robarle o agredirlo. El departamento era un reflejo de ese encierro: la puerta de entrada contaba con siete cerraduras, las ventanas estaban bloqueadas con palos de madera y había instalado sensores de luz en los accesos.

Como muestra extrema del nivel de desconexión y degradación de Pity, el Padre César recordó un episodio insólito: en una ocasión en que el cantante estaba disfónico antes de grabar un videoclip, decidió aplicarse lubricante en aerosol WD-40 en la garganta asegurando que con eso mejoraba. “¿Comprenden de qué estamos hablando?”, interpeló el cura al tribunal.
El sacerdote rememoró cómo Álvarez sufría el asedio constante de grupos marginales de entre seis y siete personas que lo acosaban a diario para exigirle dinero o drogas, llegando a agredirlo físicamente o robarle pertenencias por el solo hecho de ostentar como “trofeo” haber golpeado o asaltado al famoso músico. “Para algunos era un trofeo decir ‘Al Pity le pegué una cachetada’ o ‘lo empujé’”, lamentó. El cura enumeró diversos asaltos y agresiones sufridas por Pity, entre ellas el robo de su mochila con instrumentos, equipos de audio y dinero en los barrios Seldañes y en la 1-11-14 de la mano de un conocido apodado “el Gringo”, tal como apodaban a la víctima.
El Padre César detalló dos episodios traumáticos que marcaron la salud del artista. El primero ocurrió “entre 2015 y 2016″, cuando la pareja de Pity llamó de urgencia al sacerdote porque el cantante se encontraba sangrando en la bañera tras ser apuñalado por una vecina del edificio, debiendo ser trasladado en ambulancia al Sanatorio de la Trinidad de San Isidro junto a su asistente Adrián Maldonado. El segundo hito aconteció en 2017, cuando sufriera un grave accidente en motocicleta sobre la autopista. Tras ser evacuado en un helicóptero del SAME al Hospital Santojanni, Álvarez fue intervenido quirúrgicamente en la cadera y la rodilla.
Al abordar la personalidad de Pity, el Padre César enfatizó de forma rotunda que Cristian Álvarez es una persona pacífica, amable e incapaz de albergar intenciones de venganza o rencor: “Cristian es un tipo muy tranquilo, un dulce de leche, muy buen tipo… Incapaz de matar a nadie, ni a una persona ni a un animal. En una época se le llenó la casa de cucarachas porque no quería matarlas”.

Los abogados habían solicitado que el traslado de Álvarez se realice en ambulancia, con supervisión profesional y las autorizaciones médicas y judiciales correspondientes. La posibilidad de que el cantante declare concentra la atención de esta nueva jornada, en medio de la disputa entre la defensa y los órganos judiciales sobre su capacidad para afrontar el proceso.
La defensa también anticipó que evalúa solicitar la incorporación de otros tres o cuatro testigos. Pity Álvarez llegó vestido de negro con una bufanda de plush.
La discusión sobre su salud mental
La continuidad del juicio había quedado interrumpida por la descompensación que sufrió Álvarez a fines de septiembre y que derivó en su internación en el centro de salud mental Solar Colonial, en Castelar. Durante ese período intervino el Cuerpo Médico Forense, que a comienzos de octubre concluyó que el músico estaba en condiciones de afrontar el debate oral.
La defensa rechazó esa evaluación y sostuvo que todavía no se determinó de manera suficiente si el acusado cuenta con la aptitud psíquica necesaria para comprender el proceso y ejercer adecuadamente su defensa. En su comunicado, los abogados insistieron en que no buscan impedir que Álvarez sea juzgado, sino que antes se establezca formalmente si está en condiciones de hacerlo.
La discusión también estuvo presente en la audiencia de la semana pasada, que el músico siguió de manera remota desde una clínica. En esa jornada declararon profesionales que describieron posibles consecuencias del consumo problemático de sustancias y dificultades que, según la defensa, deben ser consideradas al evaluar su situación.

El médico psiquiatra Carlos De Marco advirtió que el consumo abusivo de cocaína puede provocar “necrosis del lóbulo frontal”. También señaló que, bajo los efectos de esas sustancias, una persona puede experimentar miedo, ansiedad o una sensación distorsionada de persecución, hasta interpretar como amenazante una situación que no lo es. También se dijo que el cantante tiene “un cerebro primitivo”.
Tres recursos ante el Tribunal Superior de Justicia
En paralelo al debate oral, la defensa mantiene una serie de cuestionamientos procesales ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según el comunicado difundido por la defensa, se unificaron tres recursos de queja presentados después de que Casación rechazara los recursos extraordinarios de inconstitucionalidad impulsados por los abogados.

Esas presentaciones se encuentran a la espera de una resolución, luego de que se diera intervención al fiscal general de la Ciudad para que emita su dictamen.
Uno de los principales ejes de la impugnación es la aptitud médica y psíquica de Álvarez para afrontar el juicio. La defensa sostiene que el debate comenzó sin que se hubiera definido formalmente si el músico puede comprender el proceso y ejercer su defensa de manera adecuada.
La declaración de Álvarez, si finalmente se concreta, será uno de los momentos centrales de la jornada.
El juicio comenzó el 10 de agosto y ya declararon 36 testigos. Por el momento, el tribunal no fijó una fecha para los alegatos. Los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro deberán establecer el cronograma de esa instancia, en la que la Fiscalía, la querella y la defensa expondrán sus conclusiones antes del veredicto.


