FILADELFIA.– Las autoridades sanitarias de Pensilvania reportaron este martes la muerte de dos personas de sarampión en el estado, las primeras registradas este año en Estados Unidos, que se enfrenta al mayor número de casos en más de tres décadas.
Las dos personas eran residentes del condado de Lancaster, al oeste de Filadelfia, y no estaban vacunadas, según indicó el Departamento de Salud de Pensilvania, uno de los estados más afectados este año con 393 casos.
El condado de Lancaster, situado en el sureste del estado, ha registrado 185 casos, pero estas fueron las primeras muertes por sarampión registradas en el estado en 35 años.
“Este es un problema grave y creciente en todo nuestro país y en nuestra comunidad”, declaró el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, en una conferencia de prensa, y sostuvo que “la enfermedad y la muerte causadas por el sarampión son totalmente prevenibles”.
“Dado que el sarampión había sido prácticamente erradicado en el estado durante más de tres décadas, la población no está familiarizada con esta enfermedad y no comprende del todo la gravedad que puede alcanzar”, afirmó por su parte la secretaria de Salud del estado, Debra Bogen.
En lo que va del año, Estados Unidos ha registrado 2777 casos confirmados de una enfermedad que había sido declarada erradicada en el país en 2000, lo que refleja el descenso de las tasas de vacunación y las políticas del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien lleva décadas trabajando para desalentar el uso de vacunas.
Kennedy y el presidente Donald Trump, quien emitió este mes un decreto en el que se pedía una reducción de las vacunas infantiles recomendadas, han promovido una relación, desmentida desde hace tiempo, entre las vacunas y el autismo, contraria a las pruebas científicas.

El gobernador Shapiro dijo este martes que había hablado por teléfono con Kennedy en la mañana y que le fue “muy franco” en lo referente a la vacunación.
“Dejé muy claro que sus acciones y la retórica proveniente de esta administración están teniendo un impacto negativo en las comunidades de todo Estados Unidos… y que difundir información errónea tiene consecuencias en la vida real”, afirmó Shapiro.
“Asustar a la gente y no recurrir a médicos y profesionales de la salud reales para ofrecer información imparcial a los padres tiene consecuencias en la vida real”, añadió.
Falta de confianza
El decreto de Trump no ayuda a restablecer la confianza en las vacunas que salvan vidas, coincidió la doctora Angela Dunn, exdirectora de una división de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) dedicada a la respuesta ante enfermedades infecciosas.
“Todos pensábamos que el brote de Texas y las muertes que se produjeron allí el año pasado serían una llamada de atención. Luego se produjeron los brotes en Carolina del Sur y Utah”, señaló Dunn. En 2025, tres personas fallecieron en un brote que comenzó en el oeste de Texas y se extendió a Nuevo México.
Funcionarios internacionales de salud se reunirán en noviembre para determinar si Estados Unidos y México han perdido su estatus de países libres de sarampión. Estados Unidos eliminó la propagación local del padecimiento en 2000 al mantener altas tasas de vacunación, que en los últimos años cayeron por debajo de la cobertura del 95% necesaria para prevenir brotes.
En general, las tasas de vacunación en jardín de infantes en Estados Unidos bajaron ligeramente el año pasado, y la proporción de niños con exenciones subió a un máximo histórico, según datos federales.
El condado de Lancaster es conocido como el corazón de la comunidad amish de Pensilvania, un grupo religioso que en ocasiones se muestra reacio a adoptar intervenciones médicas modernas como las vacunas. Cerca del 88% de los niños de jardín de infantes del condado estaban al día con sus vacunas contra el sarampión durante el último año escolar, según datos estatales.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves, especialmente entre niños pequeños y personas vulnerables.
Los CDC recomiendan dos dosis de la vacuna triple viral MMR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola. La primera debe administrarse entre los 12 y 15 meses de edad y la segunda entre los cuatro y seis años.
“Estas trágicas muertes nos recuerdan que el sarampión no es una enfermedad inofensiva”, declaró el doctor Jeffrey Martin, médico del Penn Medicine Lancaster General Hospital, durante una rueda de prensa.
Agencias AP, ANSA y Reuters


