En tiempos analógicos el chiste se replicaba como lo hace hoy el meme, al cual ya puede dividirse en categorías (Travolta, Mona Lisa, La última cena, Spiderman et al) como explica el psicoanalista francés Francois Jost en el libro Dígalo con memes. Una categoría de chiste era aquel en el que se comentaban una serie de actos para rematar con la pregunta “¿Cómo se llama la obra?”. El remate establecía una continuidad entre las acciones imaginarias y el nombre de la supuesta pieza escénica. Del chiste al meme, alguien podría contar el desarrollo del reciente estreno porteño del Grupo Marea en el Teatro Alvear y esperar el regreso de la pregunta aquella. ¿Cómo se llama la obra? Y el asunto es que la obra en cuestión se llama La Obra. Con lo que la operación se reviste de la misma cualidad semiótica del muy difundido meme de Spiderman, donde el original y la copia se acusan mutuamente (de una cosa o la otra). Y así llegó a viralizarse al punto de que Mark Zuckerberg lo haya utilizado para mojarle la oreja a Elon Musk en su primer tuit en diez años. De ahí para abajo la epidemia se extiende por toda la base de la inabarcable pirámide digital.
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A pocos días del estreno de una nueva película de la saga (Brand New Day), conviene detenerse en el origen del meme. La imagen viralizada es una captura de un episodio de 1967 de la serie animada de TV (derivada del cómic) que se llamó “Doble identidad” donde el villano Charles Cameo se espeja con el superhéroe creado por Stan Lee cuyo DNI dice Peter Parker. En la escena ambos se acusan al unísono de “impostor” y hubo que esperar a la web 2.0 para que en 2011 se estrenase como meme y diez años más para que un grupo de cosplayers mexicanos lo trajeran al mundo de los átomos como “el meme más grande del mundo”.

En el escenario del Alvear, un actor que es dramaturgo cuenta en francés (es árabe exiliado en Francia) que su vida cambió cuando leyó en el diario inglés The Guardian acerca de “la obra más grande del mundo”. Nada de lo que pueda contarse en esta columna puede opacar la experiencia de ir a ver la obra La Obra escrita por Mariano Pensotti con el impactante diseño escenográfico de Mariana Tirantte estrenada en 2023 en el Wiener Festwochen. No hay alerta spoiler que valga (ya basta con esa ñoñería) si se cuenta que lo que Marea hace en La Obra es una versión expandida y muy sofisticada de la escena-meme de Marvel. Solo que, lo dice en el programa de mano, aquí es un polaco sobreviviente de un campo de concentración quien termina no siendo ser quien todo Coronel Sívori (¡No hay apellidos italianos entre todos los pueblos nombrados a partir de campañas militares!) y quienes ocupan las butacas creen que es.

La puesta en escena de una obra (La Obra) que reconstruye en el vértigo horizontal pampeano una parte entera de la ciudad de Varsovia en los años 40 llega a su clímax con un noticiero (Qué curioso es mi país) que da cuenta del fenómeno. En Coronel Sívori, todos terminarán, con el tiempo, sumándose a la obra de La Obra como si esta puesta en escena revelara los mecanismos atávicos del carnaval.
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Los protagonistas en calzas elastizadas que se espejan y se acusan en la escena-meme de Spiderman son reemplazados en el Alvear por los eternos rivales Ficción y Realidad. ¿Quién será superhéroe o villano aquí? Dijo la crítica sobre la obra La Obra: “La mejor realidad sobre la ficción”.
Marea lo hizo de nuevo.


