Tenían 16 y 17 años cuando protagonizaron el homicidio del empresario Andrés Blaquier, ocurrido el 29 de octubre de 2022 en la autopista Panamericana, a la altura de Pilar. A la víctima la balearon para robarle la moto. Hoy, los precoces asesinos fueron sentenciados a 15 años de cárcel, la máxima pena que se puede imponer a menores de edad a partir de la vigencia del nuevo régimen penal juvenil, que bajó la edad de imputabilidad a 14 años.
La condena fue impuesta por los jueces del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de San Isidro Alejandro Flori, Silvia Chomiez y Silvina Coto.
El 9 de octubre de 2023, los dos adolescentes ya habían sido declarados responsables de los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego y por lesiones graves, en concurso real con homicidio criminis causae (matar para lograr la impunidad) y por haberse cometido con arma de fuego. Pero faltaba el juicio de cesura para imponer la pena.
“Nos vendieron de todos los sectores que la nueva ley penal juvenil era para bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, pero metieron un articulo que dice que todos los menores (no solo los nuevos imputables de 14 y 15 años, sino también los que ya lo eran a los 16 y 17 años) tendrán un tope de pena máxima de 15 años de prisión, cualquiera sea el delito que cometan y aunque sean varios delitos, como ocurrió en este caso. Un disparate, que se festejó en las cárceles y se lloró en las familias de personas asesinadas”, sostuvo a LA NACION el abogado Ramiro Salaber, representante de la familia Blaquier.

El homicidio de Blaquier, que tenía 62 años, ocurrió a las 18.54 del 29 de octubre de 2022, cuando el empresario y su esposa, Magdalena De Elordy, circulaban en sentido norte en una moto BMW 1200. Volvían a su casa, en el country Martindale, después de haber presenciado la final del Abierto de Polo de Hurlingham. Los acompañaba una pareja amiga que iba en una BMW GS800.
Según las filmaciones que fueron exhibidas en el juicio, la moto en la que circulaban los motochorros, que había sido robada días antes en Tigre, se puso a la par de la de la víctima y, segundos después, Blaquier y su esposa cayeron al asfalto. No fue por una mala maniobra: uno de los asaltantes le disparó al empresario sin miramientos, a corta distancia. A matar.
“Los delincuentes encerraron a Blaquier y le dispararon en el pecho con una pistola calibre nueve milímetros con la intención y voluntad de causarle la muerte para facilitar y consumar el desapoderamiento de su vehículo. Como consecuencia del disparo, la víctima y su esposa cayeron de la moto. El delincuente que disparó, después de levantar la moto BMW 1200 del empresario ayudado por su cómplice, se dio a la fuga”, según se había afirmado el requerimiento de elevación a juicio.
“De la mecánica del evento y la organización evidenciada por los agresores, tanto en la previa, durante y posterior al atraco, queda en evidencia que lo único que les interesaba era apoderarse de la moto de mayor cilindrada. Para ello, exteriorizaron un primer disparo que puede entenderse que fue para matar o para intimidar a la víctima, con el fin, en ambos casos, de que detenga la moto. Entonces, el segundo disparo solo se puede explicar que fue hecho para rectificar el yerro inicial (de matar) o para cumplir la amenaza luego de la intimidación al piso. En cualquiera de los dos casos, resulta obvio que el fin buscado era facilitar la consumación del robo. No fue aleatorio, descuidado o acontecido en el marco de una lucha. Tanto así que, una vez que consiguió asestarle el tiro en el pecho, las víctimas cayeron y [el asaltante-conductor] paró la moto. Ambos delincuentes entonces fueron sobre la BMW 1200 [de Blaquier]. Entre los dos estuvieron un rato intentando ponerla de pie y arrancarla, dado que es de gran porte y pesada. Se vio en el video y lo han contado los testigos. En ningún momento se preocuparon por la suerte que corrió la persona a la que le dispararon en el pecho y cayó, como así tampoco a la de su acompañante y se dieron a la fuga con el botín en su poder. De tal modo, reafirmaron y quedó en evidencia su plan sustractor, como así la utilización de la muerte del conductor de la BMW 1200 como mecanismo facilitador del objetivo que se habían propuesto”, sostuvo el juez Flori en su voto.
En la primera audiencia del juicio, el 18 de septiembre de 2022, declaró la esposa de la víctima y, en un emotivo relato, habló de su marido y de cómo el homicidio cambió la vida de su familia. “[por Blaquier] Falta todos los días en casa, nos truncaron, se nos acabó, y ahora todos tenemos miedo de salir, de que nos pase algo. Es una obsesión. Nos cambió todo. Lo extrañamos mucho y [sus hijos] los chicos se quedaron sin un papá maravilloso. Andrés era ingeniero agrónomo, un laburador impresionante, estaba muy activo, tenía mucha presencia. Él ocupaba mucho lugar, hacía chistes, trabajaba en el campo, y cuando volvía ponía su chispa, su inteligencia, su serenidad. Era fuerte, un grande, le gustaba la vida, la vida al aire libre, era un buen compañero, siempre me acompañó y ahora no está, preferiría que recuerden este caso como ‘el caso Andrés’”.


