El Gobierno autorizó al personal de la Marina de Brasil a ingresar a la Argentina para participar de un ejercicio militar en el Atlántico Sur durante este mes, en medio de las tensiones diplomáticas entre ambos países luego de que el presidente Javier Milei tildará de “corrupto” y “ladrón” a Lula, quien retiró al embajador brasileño. El evento, por su parte, durará 12 días y tendrá la participación de buques de superficie, aeronaves y submarinos de ambas fuerzas.
Se trata de Fraterno XXXIX, una operación binacional que reunirá a unidades de la Armada Argentina y de la Marina de Brasil en aguas del Atlántico Sur. Comenzará a partir del 13 de agosto y se desarrollará entre las Bases Navales Puerto Belgrano y Mar del Plata.
“Fraterno, de ejecución anual desde el año 1978, tiene como propósito incrementar el adiestramiento combinado y la interoperabilidad en operaciones navales, aeronavales y anfibias de la Armada argentina y la Marina de Brasil, permitiendo estandarizar y simplificar los procesos de planeamiento y conducción”, explicó el Poder Ejecutivo en el Decreto 717/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial.
Además, consideró que la participación de la Argentina en el ejercicio “señala su compromiso con la seguridad internacional y la estabilidad regional, reforzando su posición como socio estratégico en el continente americano”.
“La no participación en el ejercicio afectaría significativamente al adiestramiento naval en operaciones combinadas con la Marina de Brasil, en particular respecto de actividades de elevada complejidad operacional táctica”, remarcó.
Durante el evento, Brasil utilizará el submarino Humaitá, que fue incorporado a la Marina en 2024 y realizará su primer despliegue internacional en aguas argentinas.
Las tensiones diplomáticas
Días atrás, en el marco de la presentación de Flávio Bolsonaro como candidato a presidente en Brasil, Milei lo respaldó y apuntó contra Lula, actual mandatario, a quien tildó de “corrupto”. Las declaraciones generaron rechazo en la diplomacia brasileña, que llamó a consultas a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli.

Desde Brasil solicitaron un pedido de disculpas, pero, en cambio, el mandatario redobló la apuesta y, en una entrevista con Luis Majul en LN+, volvió a cuestionar a Lula, a quien calificó de “presidiario” y “ladrón”. “Se enoja porque yo le dije algo a Lula que es verdad. Pero omiten los insultos de Lula y sus ministros, los de Petro, los de Evo Morales, Correa, Pedro Sánchez y su gente. Cuando me insultan a mí, está bien”, afirmó.
Además, siguió: “peor de todo es que ellos acusan con mentiras y yo les contesto con verdades. Yo no mentí. Cuando le contesto con verdades, ¿el señor Lula se siente tocado? Es un chorro y ladrón. Es un presidiario. Salió por un recurso administrativo. Yo fui a Brasil y no ataqué a los brasileños, hablé a favor de los brasileños. Hablé de Lula, el corrupto, el presidiario, y del juez -Alexandre de Moraes, que le negó la visita a Bolsonaro-“.
De esta manera, la tensión entre ambos países escaló y la Cancillería brasileña tomó la decisión de no reponer a su embajador, sino posponer por tiempo indeterminado su regreso. “Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacia el Presidente hacen inevitable esta decisión”, señalaron a LA NACION desde el gobierno de Brasil


