WASHINGTON.- El escueto mensaje de María Corina Machado en el que anunció su vuelta a Venezuela tras más de diez meses fuera de su país -y siete intentos fallidos para lograrlo- generó una inmediata repercusión en esta capital, desde el presidente Donald Trump al secretario de Estado, Marco Rubio, en medio de las divisiones internas que han predominado en la administración republicana sobre cómo lidiar con el deseo de regreso de la líder opositora.
“No sé nada sobre ello”, fue lo primero que atinó a contestar Trump al ser consultado por periodistas en en el Jardín Sur de la Casa Blanca sobre el retorno de Machado, celebrado por la oposición venezolana.
#Atención El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al regreso de María Corina Machado a Venezuela. “Espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela”, dijo el mandatario al ser preguntado sobre su opinión acerca… pic.twitter.com/k14b08Msbw
— BluRadio Colombia (@BluRadioCo) October 25, 2026
“Es una mujer muy agradable. Me dio su Premio Nobel [de la Paz], así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Espero que esté a salvo”, dijo el mandatario, en un guiño a la dirigente, aunque lejos de la euforia. Incluso, inmediatamente hizo una alusión elíptica al estrecho vínculo que la Casa Blanca mantiene con el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez. “Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela”, afirmó el magnate.
Desde la captura de Nicolás Maduro en un operativo norteamericano en Caracas, el 3 de enero pasado, Trump ha resaltado repetidas veces la alianza con Rodríguez -en la práctica, un tutelaje de Washington sobre Caracas-, que incluye acuerdos sobre la industria petrolera venezolana y el sector energético para ser explotados por empresas estadounidenses.
Durante una entrevista con Fox News este domingo, Trump también afirmó que Estados Unidos tenía “control total sobre Venezuela”. Y agregó: “Estamos siendo muy justos. Pero estamos extrayendo millones de barriles de petróleo a la semana”.
El presidente norteamericano recibió a Rodríguez por primera vez el mes pasado en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, una reunión calificada como “histórica” por la mandataria interina para avanzar en el “fortalecimiento de la relación bilateral entre los países”.
El regreso de Machado, con el que buscará acelerar la transición democrática y pacífica en su país, podría ser un desafío a la sociedad construida entre el chavismo y la Casa Blanca desde enero.
“Las condiciones que permiten el regreso seguro de Machado a Venezuela son el resultado directo de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos, que ya han logrado la liberación de cientos de presos políticos y el retorno del exilio de cientos de figuras de la oposición política”, señaló Rubio en su cuenta de X, en un intento por resaltar las gestiones del Departamento de Estado.
The conditions allowing for the safe return of Ms. Machado to Venezuela is the direct result of the U.S. supported reconciliation talks which has already seen hundreds of political prisoners freed and hundreds of political opposition figures return from exile.
The United States…
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) October 25, 2026
“Estados Unidos espera que las libertades de todos los sectores de la política venezolana sigan siendo respetadas. Asimismo, esperamos que todos los actores políticos apoyen estas conversaciones, que representan la mejor oportunidad que Venezuela ha tenido en 30 años de lograr pacíficamente no solo una elección libre y justa, sino una democracia duradera”, completó funcionario, quien este mes había negado que la administración Trump estuviera detrás del bloqueo al regreso de Machado a Venezuela.
Hace 20 días, en la Casa Blanca, Trump había sido consultado sobre por las dificultades de la líder opositora para regresar a Venezuela. “Todo saldrá bien”, había respondido el mandatario, sin dar más detalles.
El mes pasado, el magnate había dejado claro que aún habría que esperar para que la transición en Venezuela desembocara en elecciones libres. “[El país] no está preparado”, remarcó. Una fuente conocedora de la estrategia de la Casa Blanca citada este domingo por The Washington Post señaló que eso “no cambiará” con el regreso de Machado.

El plan de transición de la Casa Blanca contempla un proceso de negociación entre el chavismo y la oposición representada por la actual presidenta de la Asamblea Nacional, Dinorah Figuera. La diputada fue la elegida por Washington como la líder de la delegación opositora bajo el argumento de que representa el Parlamento electo de 2015, cuando el las fuerzas antichavistas se impusieron. Machado no ha formado parte de ese diálogo.
Este domingo, el asesor en asuntos exteriores y seguridad de Machado, David Smolansky, emitió un comunicado en el que agradeció a Trump, a Rubio, al gobierno de Estados Unidos, al Congreso y a los gobiernos aliados “por su liderazgo continuo y apoyo”, aunque no hubo mención a una gestión de la Casa Blanca para el retorno de la dirigente.
En los últimos meses, el entorno de Machado había informado de varios intentos fallidos de la líder opositora para regresar a Venezuela -uno de ellos tras el terremoto que azotó el norte del país en junio-, a medida que la administración Trump profundizó su alianza con el régimen de Rodríguez, quien era la vicepresidenta de Maduro hasta su captura.
El deseo de Machado de regresar generó tensiones en Washington, donde según distintas versiones periodísticas hubo funcionarios que presionaron al entorno de la líder opositora para que pospusiera su retorno.
A la par, Estados Unidos avanzó con acuerdos estratégicos con Venezuela. El mes pasado, en su segunda visita al país sudamericano, el secretario de Energía, Chris Wright, participó en la firma de una decena de acuerdos de explotación petrolera en nuevos yacimientos y con licencias de exploración.
Antes, Estados Unidos había sellado un pacto con el gobierno interino de Venezuela para obtener el control del 20% (una quinta parte) de las reservas probadas de petróleo de ese país, lo que equivale a 65.000 millones de barriles, una cifra que supera las reservas probadas de todo Estados Unidos (calculadas en 46.000 millones de barriles).



