Como parte de una reciente expedición para estudiar la salud de las secuoyas gigantes, investigadores acudieron al Parque Nacional Yosemite, en California, y escalaron el emblemático Grizzly Giant, un árbol de 2900 años de antigüedad. Cuando llegaron a las copas más altas, se llevaron una sorpresa: encontraron una familia de ardillas.
Qué encontraron dentro del Grizzly Giant, el árbol gigante de Yosemite
Grizzly Giant es una secuoya gigante de alrededor de 25,4 pies (7,74 metros) de diámetro. Se trata del más antiguo y grande de los 500 árboles que se encuentran en el Bosque de Mariposas del Parque Nacional Yosemite.
Según SFGATE, durante una investigación, en junio, un grupo de científicos tuvo la oportunidad de escalar a una altura de 208 pies (63,5 metros) hasta las copas más altas del árbol y asomarse a su interior.
En la expedición participó Anthony Ambrose, director ejecutivo y cofundador de Ancient Forest Society, una organización sin fines de lucro dedicada a la protección de árboles milenarios. En ese sentido, la expedición en el Parque Nacional Yosemite formó parte de un esfuerzo por evaluar la salud del Grizzly Giant.
Ambrose compartió que durante su exploración buscaban signos de insectos dañinos y otros posibles problemas. Sin embargo, se llevaron una sorpresa al encontrar una familia de ardillas Douglas que vive activamente en las cavidades del árbol, lo que según Ambrose demuestra que este monumento natural aún hoy es un ecosistema vibrante y protector.
Así fue la exploración del Grizzly Giant en el Yosemite de California
Para explorar un árbol de importancia histórica como el Grizzly Giant, los investigadores necesitaron apoyo del parque para cerrar el área alrededor. En ese contexto, prepararon el equipo para apuntar una ballesta de alta potencia hacia la copa más alta, lanzar una cuerda alrededor de las ramas y asegurar la escalada a través del tronco.
Aunque la tarea requirió de paciencia y precisión, Ambrose aseguró a SFGATE que fue sencilla debido a que el árbol cuenta con ramas de un grosor mínimo de 1,2 metros. Aun así, les llevó un día entero colocar las cuerdas.

Una vez listos, con cascos, arneses y bolsas para muestras y equipo fotográfico, los investigadores ascendieron hasta la parte más alta. Durante su ascenso, se encargaron de recolectar objetos para su conservación genética y midieron diversos indicadores de la salud, como su potencial hídrico y la presencia de escarabajos de la corteza.
La conclusión fue que la secuoya está sana, ya que no encontraron evidencias de reproducción del escarabajo que afecta la corteza. Además, documentaron un nivel adecuado de agua.

Evaluar la salud de las secuoyas fue difícil por las regulaciones
De acuerdo con lo que Ambrose compartió con SFGATE, en la década de los 70 los avances en las técnicas de escalada con cuerda permitieron a los investigadores explorar de mejor manera las copas de los secuoyas y documentar ecosistemas poco conocidos. Sin embargo, esas exploraciones se regularon de manera más estricta y se volvieron menos frecuentes.

El especialista añadió que, en la década de 2010, se documentó cómo los escarabajos de la corteza perforaban los árboles e interrumpían su flujo de nutrientes y agua. A pesar de que tecnologías como los drones y las imágenes satelitales son útiles para monitorear la salud de los secuoyas, la presencia de estos insectos a menudo comienza en lo alto de la copa, por lo que escalar es una práctica crucial de detección temprana.
Realizar ese tipo de tareas no es sencillo. En el caso específico del Grizzly Giant, el equipo de investigadores tuvo que esperar dos años antes de obtener la aprobación del parque para escalarlo.
Con los buenos resultados que obtuvieron, el siguiente paso para Ancient Forest Society es escalar otras famosas secuoyas gigantes como el General Grant en el Parque Nacional Kings Canyon.


