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Estuvo preso, brilló en España, pero las lesiones lo perjudicaron: Ezequiel Ávila, el 9 que llega a Independiente

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Con el torneo Clausura en marcha, el mercado de pases todavía no se detiene y en este contexto Independiente es el que sigue en movimiento. De presente irregular, con la salida de Gustavo Quinteros como entrenador y el inmediato arribo de Jadson Viera como reemplazante, el Rojo cerró un refuerzo de peso. Se trata de Ezequiel “Chimy” Ávila, que este lunes fue confirmado como refuerzo del equipo de Avellaneda. Llega libre tras su paso por Betis de España.

Se formó en Tiro Federal, de su Rosario natal. Tuvo una infancia difícil e incluso estuvo en prisión. Pasó tiempo sin jugar y tuvo una hija al borde de la muerte. Fue cartonero, albañil y, poco a poco, encaminó su vida en el fútbol. Finalmente, San Lorenzo lo rescató y pudo empezar su carrera. Pasó a Europa. Primero, a Huesca y, luego, a Osasuna, donde brilló y hasta estuvo en la órbita de Barcelona. Sin embargo, las graves lesiones se opusieron en su camino y, ya recuperado, busca un relanzamiento en el fútbol argentino.

Ezequiel Ávila jugó 123 partidos con la casaca de Osasuna; en su paso por el equipo de Pamplona sufrió dos roturas de ligamentos cruzados

Al salir de la revisión médica este martes, Ávila habló con los periodistas y expresó su felicidad de estar de vuelta en el fútbol argentino: “Estoy muy bien, espero conocer a mis compañeros. Es un proceso que hay que llevar de a poco. Estoy para jugar cuando me necesiten. Las ganas de volver a jugar acá estaban siempre, lo quiero disfrutar al máximo”.

Luego, contó por qué eligió Independiente y, además, se reveló lo poco que pudo hablar con el flamante entrenador del club: “Puse en la balanza lo que es estar tranquilo, fue trabajo en conjunto con mi familia y con mi representante. Hablé poco con Jadson Viera, nos cruzamos en el hotel, pero nos saludamos. Le dije que para el sábado o para cuando me necesite voy a estar”.

En este mercado de pases, el delantero de 32 años estuvo en la órbita de Boca y de Rosario Central. Por el interés para contratarlo, el jugador expresó lo que significó para él: “Estoy agradecido con los equipos del fútbol argentino que se hayan interesado en mí, significa que cuando estuve en otro país hice las cosas bien”.

Ezequiel Ávila llega a Independiente luego de quedar libre de Betis y firmará su contrato por 2 años. Vale destacar que todavía no puede jugar debido a que el libro de pases del fútbol argentino cerró el 31 de julio y sólo se pueden hacer incorporaciones en caso de que haya un jugador lesionado o una venta o préstamos de otro futbolista al exterior. En el Rojo aguardan por ofertas para vender al chileno Maximiliano Gutiérrez, pretendido por Dynamo, de Moscú, y también por Gabriel Ávalos, seguido por Olimpia, de Paraguay. En caso de que se dé alguna salida, el delantero podrá ser utilizado por Jadson Viera, que asumió su cargo este martes. Además, en las últimas horas, el Diablo cerró la llegada del defensor Franco Calderón, que reemplazará al lesionado Jonathan De Irastorza.

Luis Ezequiel Ávila nació en Rosario, Santa Fe, el 6 de febrero de 1994. El apodo “Chimy” es un derivado de Chimichurri, el aderezo picante que describía algún aspecto de su vida en la infancia. “La vida era tan complicada que en mi barrio de Rosario yo me estaba yendo para la opción A, sabe, que era lo más fácil. La delincuencia, la mala vida. Podía acceder a algunos lujos, pero no dormía tranquilo”, expresó Ávila hace un tiempo en una entrevista televisiva en España.

A los 15 años debutó como profesional en la B Nacional con Tiro Federal de Rosario, pero más adelante surgieron algunos episodios duros en su vida. A pocos día de haber cumplido 18 fue acusado de robo a mano armada en el club al que había tenido sus primeros pasos como jugador y también de tentativa de homicidio al presidente de la institución. Pasó cerca de dos años preso antes de retomar su vida y su carrera. A los 19, decidido a dejar de jugar al fútbol, trabajaba como albañil luego de haber tenido que ganarse la vida cartoneando.

Ezequiel Ávila jugó las últimas tres temporadas con la casaca de Betis

Por esos tiempos y a pesar de que no era futbolista, agradeció a Futbolistas Argentinos Agremiados. La organización le mantuvo la cobertura por la larga internación de su hija Elueny, que estuvo en estado crítico pocos días después de nacer debido a una severa infección respiratoria, algo que no hubiese podido pagar de su bolsillo.

Sin embargo, su vida dio un giro inesperado. Un día, mientras veía un partido de fútbol por televisión, su mujer le preguntó por qué se le caían las lágrimas. “Lloro por cómo se me escapó el fútbol. Por haber elegido mal, se me van las cosas”, le contestó. “Yo te voy a ayudar para que no se te escape”, lo consoló. Pero el fútbol le volvió a abrir una puerta a los 20 años.

Entre José Di Leo, que era ayudante de campo de Edgardo Bauza en San Lorenzo, y Bernardo Romeo, que era director general de fútbol del Ciclón, lo rescataron en 2015. “Me acuerdo de que nos estábamos por ir al Mundial de Clubes. Nos habían avisado de la situación del ‘Chimy’. Yo le veía condiciones, era potente, se jugaba la vida en cada pelota, fuerte en el uno contra uno. Decidimos traerlo como una apuesta, para que fuera creciendo en la reserva”, le había contado Romeo en una entrevista a LA NACION.

Sus números en el Ciclón fueron bastante endebles. En dos años y medio disputó 668 minutos oficiales distribuidos en 28 partidos –promedio de 23 minutos por encuentro–, en la mayoría de los cuales ingresó desde el banco. Solo dos goles: uno a Liga de Quito por la Copa Libertadores y otro a Quilmes por la Superliga. Hoy, Ávila es un agradecido del Ciclón: “A San Lorenzo lo tengo muy arriba. Me dio la oportunidad de volver a ser futbolista, a hacer lo que amo, y sobre todo agradezco que me formó como persona y profesional”.

Si San Lorenzo había sido importante para volver a transformar a Ávila en futbolista, España fue la tierra prometida que despertó al goleador. Leo Franco, arquero que tuvo paso por el club de Boedo, se retiró en Huesca y a través de un convenio entre ambos equipos, en agosto de 2017 Ávila pasó a préstamo al conjunto español para jugar en la segunda división.

Ezequiel Ávila disputó 262 partidos entre Huesca, Osasuna y Betis, y anotó 54 goles

En la campaña del ascenso a la primera, el atacante convirtió siete goles en 35 partidos. Tenía la continuidad que le faltaba en la Argentina. Huesca no se pudo mantener en la categoría superior, pero las condiciones de “Chimy” tenían más visibilidad y repercusión mediática. Los 10 tantos en 34 cotejos mientras Huesca descendía hicieron que sea visto por otro equipo de primera.

Por sus buenos rendimientos, en junio de 2019 San Lorenzo lo vendió en 3.100.000 dólares a Osasuna, uno de los tantos interesados. En el club de Pamplona tuvo un inicio espectacular. Llevaba 9 goles en 20 partidos y estaba cuarto en la tabla de goleadores por detrás de Messi (13), Benzema (12) y Luis Suárez (11). Su producción llamó la atención de la prensa española. El columnista Santiago Segurola escribió en El País: “Chimy Ávila, un Kun con mala uva. Es un rematador obsesivo, instantáneo y eficaz. Optimista hasta la médula, nunca hace ascos a la soledad. Es vertiginoso, intempestivo y retador”.

Por aquellos tiempo, Luis Suárez se encontraba afuera de las canchas por cuatro meses, debido a una lesión y fue Barcelona quien había contemplado al “Chimy” como una opción para ese mercado de pases. Incluso, en Cataluña se barajó la posibilidad de desembolsar 25 millones de euros por sus servicios. Sin embargo, el 24 de septiembre de 2020 sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda durante un partido frente a Levante. Esta lesión frenó su posible pase a Barcelona y lo dejó fuera de las canchas por más de seis meses. “Me lesioné yo y después se lesiona Dembélé. Todo al revés pasó. Si no, entraba como por un tubo al Barcelona, como el chancho a la batata”, había expresado en su momento.

En agosto de ese mismo año, con los partidos de pretemporada, tuvo su regreso, pero una vez más aparecieron los fantasmas. En septiembre chocó con su compañero Aridane durante un entrenamiento de Osasuna y quedó tendido. Los estudios arrojaron que el delantero se había roto los ligamentos cruzados, pero ahora, de la pierna derecha. El atacante una vez más debía afrontar una larga recuperación.

Ezequiel Ávila se toma la cabeza luego de su lesión sufrida en enero del 2020

Aunque las lesiones le cortaron el ritmo, en abril del 2021 regresó a jugar y en Osasuna completó 123 partidos y marcó 29 goles hasta fines de 2025. Como delantero se transformó en un gran atacante de la Liga de España. Luego de algún conflicto con Osasuna en el que forzó su salida, el 1 de febrero de 2024, Ávila fue adquirido por Betis hasta 2026 a cambio de casi 6 millones de euros.

Su inicio en el equipo de Andalucía no fue el mejor. En abril de 2024 tuvo una lesión importante en el isquiotibial izquierdo durante un partido contra Girona y se perdió el cierre de esa temporada. Para el inicio de la 2024/2025 comenzó a tener continuidad y a fin de año una lesión lo dejó afuera durante casi tres meses. En su último año disputó 30 partidos en tota, 16 en la liga española, 9 en la Europa League y 5 en Copa del Rey, en la cual marcó 3 goles y 3 asistencias.

Ezequiel Ávila, nuevo jugador de Independiente; firmó su contrato por dos años

En julio de este año quedó libre y desde la institución decidieron no renovar el vínculo y cerró su campaña de tres temporadas con ocho tantos en 68 partidos. Hubo varios equipos interesados en contar con sus servicios. Uno de ellos fue Rosario Central, equipo en el que juega como marcador central su hermano Gastón. Además, Boca también estuvo interesado, pero finalmente el Xeneize se inclinó por el ecuatoriano Enner Valencia.

Finalmente, llegó a Independiente, que confió en su potencial. Para Ezequiel Ávila será el club en el que pueda volver a mostrarse como aquel atacante que sorprendió a todos en el fútbol grande de España y dejar atrás las lesiones y la poca continuidad que hicieron que pueda disputar 67 partidos oficiales desde agosto de 2023 hasta de 2026 sumando sus etapas en Osasuna y Betis.

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