A los 97 años, falleció en esta ciudad el ingeniero Franco Livini, figura destacada del ámbito empresarial e institucional del país, ejemplo imperecedero de liderazgo con visión global y profunda vocación de servicio.
Nacido el 10 de diciembre de 1928 en Italia, luego de un tiempo en Brasil se radicó en Buenos Aires a partir de los 9 años, cuando pasó a ser hincha de Boca Jrs. Estudió en los colegios Pro Schola y La Salle, y se graduó como ingeniero industrial en la Universidad de Buenos Aires en 1955.
Ese mismo año inició una destacada trayectoria de más de seis décadas en el Grupo Pirelli, en el que ocupó las máximas responsabilidades de conducción, tanto en la Argentina como en el exterior. Su carrera internacional lo llevó en 1980 a Turquía como CEO y director general de Turk Pirelli. En 1984 regresó al país para asumir el cargo de CEO y director general de Pirelli Argentina y, a partir de 1992, ejerció como presidente de Pirelli Neumáticos SAIC. Su liderazgo, basado en la planificación y la búsqueda de la excelencia, condujeron a que en 2002 pasara a representar a Telecom Italia en el país, presidiendo los holdings Sophora y Nortel durante un período clave de reestructuración.
Sin embargo, su legado más trascendente reside en su monumental labor voluntaria y humanitaria a favor del bien común. A lo largo de más de 35 años de incansable dedicación acompañó a la Asociación Cultural Italiana Cristoforo Colombo, una de las instituciones educativas bilingües más prestigiosas de Buenos Aires, a la que condujo ad honorem con responsabilidad, generosidad y profundo sentido de pertenencia.
Asimismo, su espíritu transformador marcó un antes y un después en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Integrante de su Consejo Directivo desde 1985, asumió la presidencia en el crítico contexto de 2001. Bajo su convicción de que “una cosa es administrar y otra muy distinta gestionar”, impulsó un histórico proceso de ordenamiento, profesionalización y transparencia. Su indiscutido compromiso lo llevó a ser cofundador y presidente de la Fundación Instituto Universitario de la entidad, que luego lo distinguió como presidente honorario vitalicio.
Referente destacado de la comunidad italiana local, fue un hombre ejemplar de corazón recto y generoso, que deja un valioso legado para las futuras generaciones.


