Un tiempo. Apenas 45 minutos: en ese período, Francia creó una obra que merece colgarse en un cuadro. Aburrido, apático, desentendido en el primer tramo. Hasta que se despertó Kylian Mbappe. Y los 10 compañeros entendieron el mensaje: el subcampeón del mundo jugó como el candidato lógico en actuar por tercera vez seguida a la final. Un torbellino de fútbol, tres goles (pudieron ser más), en el triunfo por 3 a 1 sobre Senegal, un buen equipo, en Nueva Jersey.
Mbappé marcó dos (uno mejor que el otro), quebró una marca y va por otra. Es el rey de un equipo que tiene otros monarcas, disfrazados de plebeyos. Michael Olise (la rompió), Ousmane Dembélé (algo apagado), Désiré Doué (escurridizo), Adrien Rabiot (en modo titiritero) y los ingresos de Bradley Barcola (entró y convirtió un golazo) y Rayan Cherki (magia de otra era).

Los aventureros que lo acompañan en los metros finales tomaron nota de su poderío en una ráfaga (en realidad, en menos de 30 minutos) como si se tratara de caballos al galope a metros de la llegada. Imparables, incontenibles. Sobre todo, pradera abierta, sol de frente en un estadio convertido en teatro.
Didier Deschamps hizo dos cambios apenas. En el banco de suplentes quedaron Jean Philippe Mateta, Marcus Thuram, Warren Zaire-Emery y… tantos otros.
El primer capítulo fue deslucido, con apenas dos situaciones de riesgo. Las dos, de Senegal: un zurdazo de Nicolás Jackson, que pegó en el palo y chocó en el taco del arquero Mike Maignan. Y Ismaila Sarr, con el arco libre, elevó un remate al cielo. ¿Qué hubiera pasado si…? Un misterio. Es más: en ese instante, el equipo galo se asemejaba a una caricatura.

Désiré Doué, Michael Olise y Kylian Mbappe quebraron la medianía de un ataque adormecido, apagado. Los tres pudieron marcar. Hasta que ocurrió una enorme polémica: Sadio Mané fue con todo abajo para quitarle el balón a Kylian Mbappe. ¿Fue penal? El VAR llamó al árbitro Alireza Faghani, que se mantuvo en la postura: no fue infracción.
El primer gol era una certeza: había que esperar el momento. El atacante de Real Madrid definió cruzado y con estilo un pase profundo de Olise. El espectáculo se levantó: Jackson marcó el 1-1, pero había arrancado adelantado. Francia seguía arriba.

El suspenso se acabó con la joya de Bradley Barcola, que apenas ingresado resolvió el triunfo al capitalizar una asistencia de crack de Adrien Rabiot. En el cierre, Ibrahim Mbaye aprovechó la débil resistencia del arquero francés (no brinda la seguridad de Dibu Martínez, si se permite la comparación) y descontó. Pero faltaba el broche de oro, la definitiva joya de Mbappé, por encima de un adelantado Edouard Mendy.
Francia integra el Grupo I del Mundial, junto con Senegal, Irak y Noruega (jugaron más tarde). Luego se enfrentará con Irak y cerrará la etapa de grupos contra Noruega.
El seleccionador francés, Didier Deschamps, de todos modos, cree que Francia no es la gran aspirante a ganar el Mundial, sino que forma parte de un amplio grupo de favoritos con Portugal, Alemania y, especialmente, España, selección que -según el técnico galo- necesitará a Lamine Yamal “a su mejor nivel”.

Entrenador de Francia desde 2012, finalista de la Eurocopa de 2016, campeón del mundo en 2018 y finalista de 2022 que ganó la Argentina, cree que España precisará que el jugador del Barcelona llegue a su versión óptima. “La Roja necesitará a un Lamine a su mejor nivel. Ignoro con precisión la gravedad de la lesión que arrastra, pero con lo que es capaz de hacer en las zonas de decisión será esencial en el recorrido de los españoles”, advierte.
De todos modos, para el entrenador, de 57 años, el genio está de vuelta. “Porque soy francés, Kylian es el mejor, pero si eres español o argentino, cambia”, comenta entre sonrisas al referirse a la estrella de los Bleus. Lógicamente: también se refiere a Lionel Messi.

Después de una temporada traumática en Real Madrid, atiborrado de polémicas y discusiones al margen de la crónica, Mbappé arriba con la misión de liderar a su selección en la búsqueda de una tercera estrella. “Kylian siempre dará que hablar. Ya sea en España o con la selección francesa. El fenómeno se ha amplificado con la aparición de las redes sociales: se oye más a la minoría porque se expresa más fuerte, mientras que la mayoría permanece silenciosa”, resulta el interesante análisis del conductor.
Kiki jugó para un 10.
El delantero se presentó con todas las luces luego de la rápida eliminación en la Champions League y la (nueva) pérdida del título de LaLiga. Por eso, adelantó su enfoque hacia la Copa del Mundo, una competición en la que construyó buena parte de su legado. Se notó, verdaderamente.
Lo mejor del partido
A los 27 años, Mbappé acumula 99 partidos y 58 goles con la selección francesa. Hace historia: acaba de superar por uno a Olivier Giroud. Además, suma 14 anotaciones en tres ediciones mundialistas, una cifra que lo mantiene cerca del récord histórico de 16 tantos establecido por Miroslav Klose.
Sin embargo, Francia no es un unipersonal. Tiene un elenco de estrellas que vuelan hacia adelante.



