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Francia se apoyó en un Mbappé imparable, desplegó su mejor versión y dejó en el camino a Marruecos

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El término proviene del rugby, pero tiene la misma esencia: lo de Francia es fútbol champagne. Tiene todos los atributos para ser considerado el mejor del Mundial. Es más: puede ser prematuro, pero este equipo juega mejor que el subcampeón, el que declinó en la última función de Qatar 2022.

Gana, gusta y, si no fuera por Bono, el imperial arquero de Marruecos, hubiera goleado. Francia se impuso por 2 a 0 en un unipersonal creado en Boston y alcanzó las semifinales de la Copa del Mundo. Ahora, espera al ganador entre España y Bélgica, que jugarán este domingo.

Kylian Mbappé escribe la historia como Lionel Messi: después de fallar un penal (el primero en su registro en copas), convirtió una obra de arte y lideró a un equipo que ataca por todos los frentes, tiene toque, sorpresa, valentía. Y cuando lo encierran (como contra Paraguay y en varios pasajes con Marruecos), encuentra la llave de la paciencia. Porque talento le sobra, también en la última línea.

Francia celebra el 2-0, marcado por Ousmane Dembele; Marruecos nunca estuvo en partido

Durante los primeros cinco minutos, Bono sostuvo dos veces la estantería de Marruecos, por un remate de Mbappé contra un palo y un cabezazo de Upamecano. Francia siempre estuvo a tiro del gol, hasta que a los 27 minutos, Mazraoui le cometió penal a Mbappé.

La acción fue revisada por el VAR, definida sin clase por el crack, adivinada por Bono, que voló a su izquierda. ¿Habrá influido el excesivo tiempo de espera de Facundo Tello y la compañía argentina, detrás de la tecnología? Nunca se sabrá.

De todos modos, el juez argentino tuvo una buena tarea. Cada equipo cometió 10 infracciones, no hubo acciones de juego brusco grave ni que ameritaran el llamado del VAR a Tello, que junto con los líneas Juan Pablo Belatti y Gabriel Chade completó una tarde sin sobresaltos y una digna conducción.

Otra vez Bono surgió con su magia desde el arco, al contener un disparo de Doué, también contra un rincón. El arquero, que suele tener simpatía con el fútbol argentino y especialmente con River, le ponía el cuerpo a un equipo agobiado por todos los sectores.

La definición de Kylian Mbappé

Sin embargo, no hubo goles en la primera mitad, que hasta tuvo un disparo de Digne en el travesaño.

Talbi, vertical por el lado izquierdo, levantó la temperatura de Marruecos, frío y analítico durante buena parte del espectáculo. Obsesionado por cortar los circuito audaces de su calificado rival, el conjunto africano se replegó con consistencia y dejó la audacia para otra ocasión. Talbi fue la excepción.

Hasta que surgió Mbappé, una vez más. Con clase, la única que no pudo contener Bono. Después de fallar un penal, alcanzó a Messi en la cúspide de los goleadores del Mundial.

El sábado pasado, el capitán marcó justamente de penal el tanto del triunfo ante Paraguay y sigue en la pelea por la Bota de Oro, con ocho gritos en seis partidos, en sintonía con Lionel Messi. Y un dato abrumador más: suma 20 tantos en 20 partidos en las Copas del Mundo. Messi tiene 21 en 31.

Mbappé salió con un fuerte dolor en el tobillo derecho; después del hielo, se lo vio mejor

Y algo más: se convirtió en el primer jugador en estar involucrado en 100 goles con la selección de Francia, con 64 goles y 36 asistencias.

El astro de Real Madrid vivió unos días complicados después de ser víctima de comentarios racistas de una senadora paraguaya. Los violentísimos ataques provocaron una ola de indignación en Francia y el respaldo inequívoco de organismos como la ONU y la FIFA.

A los 27 años, Mbappé pretende ganar su segundo Mundial, después del de Rusia 2018, y superar a Messi como goleador histórico de la mayor cita del fútbol. La edad juega a su favor.

Eso sí: salió del campo de juego a los 15 minutos del cierre, con un fuerte dolor en el tobillo derecho, luego calmado con hielo para amortiguar el impacto. Por el modo del festejo final, parecería que fue solo un susto.

Fue un encuentro entre países ⁠cuyas historias son inseparables, los futbolistas y aficionados suelen estar conectados por la migración, la lengua, la familia y hasta la amistad.

Buena sintonía al final de la faena: Desire Doué conversa con Achraf Hakimi

Marruecos estuvo bajo la protección francesa de 1912 a 1956. Los dos países siguieron estrechamente vinculados por la educación, los negocios y la migración, mientras que ‌el fútbol se convirtió en una de las expresiones más claras de esos lazos.

Seis ​integrantes de la selección marroquí nacieron en Francia, mientras que varios ​otros jugaron en la Ligue 1 o pasaron por el sistema juvenil francés antes de optar por representar a Marruecos.

Sus trayectorias reflejan los densos vínculos deportivos entre ambos países y la capacidad de Marruecos para convertir su diáspora en una fortaleza competitiva.

Bilal El Khannouss ensaya un remate ante la presencia de Adrien Rabiot

Ayyoub Bouaddi, de 18 años, es uno de los ejemplos más claros de esos lazos: nacido en Francia, formado en el Lille e internacional con Francia en categorías juveniles antes de elegir a Marruecos, encarna el tipo de identidad futbolística dual que ​le dio a este partido una resonancia particular.

Francia, campeón del mundo en 2018, es una de las potencias consolidadas del fútbol, con la experiencia en el torneo y el talento ofensivo que se espera de un ⁠equipo que persigue otro Mundial. Marruecos tuvo un buen torneo y una decepcionante actuación final, cuatro años después de convertirse en el primer país africano en alcanzar ‌las semifinales de una Copa del Mundo.

Su encuentro en Qatar en 2022, también ganado 2 a 0 por Francia, estuvo cargado de emoción, pero también marcado por una llamativa sensación de reconocimiento mutuo. La campaña de Marruecos cautivó a seguidores mucho más allá de sus fronteras, mientras que Francia volvió a ilustrar las corrientes multiculturales que desde hace tiempo moldean su fútbol.

Con Marruecos contra las cuerdas, Dembelé selló la victoria, con un disparo que rozó el guante izquierdo del arquero. Más tarde, Bono evitó la goleada (de 22 remates, 8 fueron al arco, apenas dos fueron gol) de un equipo que mezcla arte y efectividad. Fútbol en estado puro.

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