El premier israelí afirmó que su país casi logró un objetivo clave de su guerra en Gaza, al asegurar que el ejército asesinó a todos los responsables de orquestar los ataques del 7 de octubre.
Sus declaraciones se produjeron tras el anuncio del ejército israelí de que Ezzedine Al-Haddad, comandante del brazo armado de Hamás, presuntamente murió en un ataque aéreo en Gaza el viernes.
El mandatario norteamericano escribió un mensaje dirigido a las autoridades iraníes en el que las instó a que actúen con rapidez en medio de las negociaciones estancadas por un alto el fuego.
Los ataques israelíes en distintas zonas del Líbano dejaron este domingo al menos siete muertos, entre ellos un comandante de la Yihad Islámica y dos menores, según informaron autoridades libanesas y medios estatales, en medio del frágil alto el fuego vigente entre ambos países.
La Agencia Nacional de Información libanesa (ANI, oficial) reportó por la noche un ataque con misil contra un departamento en las afueras de la ciudad de Baalbek, en el este del país. Allí murieron Wael Abdel Halim, identificado como comandante de la Yihad Islámica, y su hija de 17 años.

Horas antes, el Ministerio de Salud libanés había difundido un “balance preliminar” sobre otros bombardeos registrados en el sur del país. Según el informe, tres personas murieron en la localidad de Tayr Felsay, entre ellas un niño, mientras que otras dos fallecieron en Tayr Deba, donde también murió un menor.
La cartera sanitaria indicó además que once personas resultaron heridas en esos ataques y que otras cuatro sufrieron lesiones en bombardeos sobre dos localidades del sur del Líbano.
Los nuevos ataques se produjeron luego de que Estados Unidos anunciara, tras una segunda ronda de negociaciones entre Israel y Líbano en Washington, la extensión por 45 días de la tregua entre ambas partes.
El presidente de EE.UU. amenazó nuevamente con aniquilar a Irán, dos meses después del inicio de la ofensiva contra Teherán, mientras que un dron se estrelló cerca de una instalación nuclear en Emiratos Árabes Unidos.
Tras más de un mes de tregua, la perspectiva de una solución al conflicto sigue siendo lejana. “Para Irán, el tiempo apremia, y más les vale moverse, RÁPIDO, o no quedará nada de ellos”, advirtió en Truth Social.
Emisarios de los dos países no hablan directamente desde una reunión en Pakistán a mediados de abril. Antes incluso del mensaje de Trump, Teherán había lanzado una advertencia a Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, convocó a sus principales asesores de seguridad a su club de golf en Virginia para discutir la guerra en Irán. La información fue dada a conocer por la cadena estadounidense CNN.
El encuentro habría tenido lugar el pasado sábado. Asistieron el vicepresidente J.D. Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, el director de la CIA, John Ratcliffe y el enviado especial Steve Witkoff.
El Ministerio de Salud de Líbano informó este domingo que al menos cinco personas murieron —entre ellas, dos niños— por bombardeos israelíes en el sur del país, pese al alto al fuego vigente.
La cartera sanitaria difundió un “balance preliminar” de los ataques y señaló que tres personas fallecieron en la localidad de Tayr Felsay, incluido un menor, mientras que otras dos murieron en Tayr Deba, donde también se registró la muerte de un niño. Además, otras 11 personas resultaron heridas, según el mismo informe.
En paralelo, dos bombardeos israelíes impactaron este domingo en la localidad de Sohmor, en el este de Líbano, de acuerdo con la agencia estatal libanesa NNA.
Los ataques ocurrieron luego de que Estados Unidos anunciara, tras una segunda ronda de negociaciones entre Israel y Líbano en Washington, la extensión por 45 días de la tregua entre ambos países.
Prácticamente desde sus respectivas independencias, las petromonarquías del Golfo Pérsico se han comportado como una gran familia. Y por ello, no han estado exentas de querellas internas, como la que enfrentó a Qatar con varias de ellas en 2017 por su bloqueo económico.
No obstante, nunca suele llegar la sangre al río y, tarde o temprano, se acaba imponiendo una fraternal reconciliación. No en vano, es mucho más lo que las une que lo que las separa, siendo todas ellas poco pobladas, con ingentes recursos minerales, gobernados por dinastías tradicionales, y lo más importante, con vecinos ambiciosos y agresivos.
Durante las últimas semanas ha aflorado un nuevo conflicto en el seno del Consejo de Cooperación del Golfo, que reúne a las seis monarquías de la Península Arábiga. En concreto, enfrenta a sus dos más poderosos miembros, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Las tensiones entre ambos, que se han plasmado con la salida de Abu Dhabi de la OPEC, el cartel de países productores de petróleo, no son nuevas, sino que han ido in crescendo desde el inicio de la presente década.
Probablemente, el detonante de su estallido han sido las tensiones derivadas de la actual guerra en la región. Tan solo el tiempo dirá si se trata de una nueva rencilla de corta duración y efectos limitados, o bien si se convierte en un cisma más profundo.
En la raíz del conflicto está la competencia entre Riad y Abu Dhabi en su búsqueda de un nuevo modelo económico que les permita superar su dependencia del petróleo, así como una visión estratégica diferente sobre cómo abordar los nuevos retos aparecidos en la región, especialmente, la llegada a la Casa Blanca de un Trump dispuesto a remodelar Medio Oriente de acuerdo con los designios de Israel y la mayor injerencia de Irán en la Península Arábiga.
La ruptura entre ambos países puede resultar sorprendente para aquellos observadores que se hubieran desconectado de la región hace más de una década. Entonces, ante la amenaza que representaba la “primavera árabe” y su promesa de democratización, Arabia Saudita y Emiratos Árabes formaron un bloque tan cohesionado como activo en la creación de una especie de “eje contrarrevolucionario”.
La presión política y militar aumentó en las últimas horas luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera que “no quedará nada” de Irán si Teherán no firma un acuerdo de paz con Washington, en medio del estancamiento de las negociaciones para poner fin a la guerra. Además, el mandatario norteamericano mantuvo una conversación con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre una posible reanudación de ataques contra Irán.
“Para Irán, el tiempo apremia, y más les vale moverse, rápido, o no quedará nada de ellos. ¡El tiempo es esencial!”, escribió Trump en su plataforma Truth Social, en uno de sus mensajes más duros desde el comienzo del conflicto.
Según medios estadounidenses, Israel y Estados Unidos ya analizan escenarios operativos ante el eventual fracaso de las negociaciones diplomáticas. Tras la llamada, Netanyahu afirmó que Trump “tiene que tomar una decisión” y advirtió que, si Washington retoma las hostilidades contra Teherán, “es probable” que Israel participe en las operaciones.
El jefe de gobierno israelí reunió posteriormente a sus principales ministros y asesores de seguridad en Jerusalén y sostuvo que existen “muchas posibilidades” sobre la evolución del conflicto y que Israel está “preparado para cualquier escenario”.
El jefe de la policía iraní, Ahmad-Reza Radan, declaró que más de 6.500 “traidores y espías” han sido arrestados desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, según la emisora estatal IRIB.
El ministro de Asuntos Exteriores persa, Abbas Araghchi, declaró que la preparación del país es efectiva “en este momento” en más del 100 por ciento, según consignó Al Jazeera.
Además, dijo que la retórica amenazante y las tácticas de presión de Trump son inaceptables, e insiste en que Estados Unidos debe dialogar con ellos sobre la base del respeto mutuo.


