Esta es la historia de un cortocircuito. De un lado, Diego “Cholo” Simeone, mucho más que el entrenador de Atlético de Madrid. Del otro, Julián Alvarez, el 9 del equipo que antes de irse con la selección argentina al Mundial 2026 aclaró que si llegaba una oferta de Barcelona estaba interesado en emigrar al club catalán. El cordobés quiere vestirse de azulgrana. Lo saben todos. Desde el DT y los dirigentes hasta el resto del plantel y los hinchas. Al mercado le quedan dos semanas. Y la Liga de España ya empezó.
Barcelona empezó la “operación Julián” en febrero. Cuatro meses antes de la Copa del Mundo. El encargado de los primeros contactos fue el portugués Deco, el exblaugrana ahora responsable de la estrategia deportiva. En Cataluña ya habían decidido que el polaco Robert Lewandowski, el 9 del equipo, no continuaría. Buscaban un centrodelantero de referencia y nadie encajaba mejor que el cordobés en los planes del alemán Hansi Flick, el entrenador. Alvarez reunía todas las cualidades: todavía joven (26 años), con valor de reventa, campeón del mundo en 2022, sin problemas de perfil y, sobre todo, un especialista en el arte de presionar a los defensores rivales para que no salgan con comodidad. A juzgar por la secretaría técnica de Barcelona, el refuerzo ideal.

Julián fue receptivo y el proyecto deportivo fue lo que más lo sedujo. Lo económico no era un problema, aún cuando en la capital española tuviera (tiene) un contrato cercano a los 10 millones de euros al año, según la prensa madrileña. Con el visto bueno del futbolista, Barcelona debía entablar negociaciones con el club colchonero. La traba era la cláusula de rescisión del argentino: 500 millones de euros. Impagable. La misión, entonces, era bajarla.
En junio, y antes de viajar para ponerse a las órdenes de Lionel Scaloni, el DT de Argentina, Julián habló con los dirigentes de su club. Y también lo hicieron sus representantes, Fernando Hidalgo y Sergio Díaz. “Si llegase una oferta de Barcelona, a nosotros nos interesaría ir”, postuló el entorno del futbolista. Según pudo reconstruir LA NACION, el club no le dijo que era intransferible. Pero tampoco le prometió nada. “Escucharemos”, dijeron desde las oficinas del estadio Metropolitano. Y Julián se fue al Mundial con la esperanza de conseguir la cuarta estrella y tener asegurada su transferencia a su regreso.
Durante la Copa del Mundo, su voluntad se hizo pública. Luego del partido con Austria (Argentina se impuso 2-0 con goles de Lionel Messi y certificó su pase a dieciseisavos de final), el cordobés habló en la zona mixta. “Quiero cumplir mi sueño”, dijo sobre marcharse a Barcelona. Fue honesto consigo mismo, pero generó la ira del club madrileño. La bronca de sus jefes, que acusaron a los catalanes de estar detrás de la jugada. “Las opciones de una venta al Barcelona son cero. O paga la cláusula de 500 millones o nada”, respondieron desde Madrid.
El factor Simeone
Mientras el club se atrincheraba detrás de un contrato con vigencia hasta 2030 y una cláusula de 500 millones de euros, Julián jugaba con Argentina y esperaba novedades que no llegaban. El Atleti tampoco miraba ni sondeaba otros 9: su punta de lanza en el ataque para la temporada 26/27 seguía siendo el cordobés. Todos confiaban en que el disgusto se le pasaría. Y que su “sueño” de pasar a Barcelona se desvanecería con el correr de los días…
Terminado el Mundial, y tras las vacaciones, Julián regresó a Madrid. Se presentó en la Ciudad Deportiva de Majadahonda con otros compañeros que también disputaron el Mundial. Su esperanza era que Simeone lo escuchara y se pusiera de su lado. Después de todo, tanto él como sus representantes entienden que el “Cholo” es aún más importante que los dueños del equipo. Simeone es el símbolo del Atleti. Y si el entrenador decía en público que no le servía contar con un futbolista que estuviera a disgusto…
Pero el DT estaba en Corea del Sur, adonde había dirigido al equipo en un amistoso de pretemporada contra Manchester City, en Seúl. La Araña, entonces, debió esperar. El encuentro se dio al día siguiente. Fue informal, en el vestuario y lejos de las cámaras. Por las lentes habían pasado Díaz e Hidalgo, los representantes del futbolista, quienes lo acompañaron en aquellos primeros entrenamientos tras la Copa del Mundo. Ellos también estaban interesados en destrabar la situación.
Aquel cara a cara entre DT y futbolista es el que generó el cortocircuito entre ambos. Porque Simeone podría haberle concretado el sueño de irse a Barcelona y, sin embargo, le dio a entender que su trabajo era deportivo. Y solamente deportivo. Que podría potenciarlo, mejorarlo, darle armas para que hiciera más goles. Rodearlo con más futbolistas de ataque. Pero que estaba incapacitado de mover un solo dedo para favorecer su salida rumbo a Cataluña. En el fondo, nadie en Madrid quería que Alvarez se convirtiera en un nuevo Antoine Griezmann, quien en 2019 también forzó su pase a Barcelona (y tres años después regresó). Simeone, el que menos.
🚨🚨🚨🚨🚨💣💣💣 جوليان الفاريز:
تحدثت مع مسؤولي النادي
أريد تحقيق حلمي✅✅✅✅✅ pic.twitter.com/nSK6o2EQK3
— FCB World (@Forca_Fcb) June 22, 2026
En palabras más simples, el “Cholo” era la llave de salida para Alvarez. Y terminó siendo su candado, porque nunca habló a favor de la transferencia. Y los dirigentes colchoneros siempre remitieron a su cláusula. Barcelona -hasta ahora- no aumentó su oferta de unos 90 millones de euros limpios para los colchoneros. Entre la intransigencia de unos y la falta de efectivo de otros, el futbolista quedó en el medio. Luego del Mundial pasó de ser indiscutible a perder su pechera de titular. Ante Málaga, en el primer partido de la temporada, ni siquiera fue convocado (la explicación oficial fue que no estaba al 100% desde lo físico). Y tampoco acudió al estadio para acompañar al equipo. Cristian “Cuti” Romero, flamante refuerzo y compañero de la Araña en la Albiceleste, en cambio, sí estuvo.
Atlético de Madrid ganó 2-0 y una parte del Metropolitano habló. Hubo algunos cánticos en contra del ausente Alvarez. Consultado Simeone, respondió… del lado de los hinchas: “Muy respetuoso con nuestra gente”, dijo el Cholo. Su equipo vuelve a jugar el domingo, con Villarreal, y es posible que Alvarez tenga sus primeros minutos después del Mundial y en medio de la polémica por su traspaso. Será un plebiscito.
Primera convocatoria del Atleti 26/27. pic.twitter.com/1ZqlvBpY8y
— Atlético de Madrid (@Atleti) August 19, 2026
El veto a Barcelona y otro interesado
A sabiendas de que la situación con el argentino puede ser insostenible, en la porción rojiblanca de Madrid empiezan a barajar la posibilidad de venderlo… pero jamás a Barcelona. Arsenal, de Inglaterra, siempre estuvo interesado en Julián. Y la decisión de Mikel Arteta, entrenador de los Gunners, es reemplazar a su 9, el sueco Viktor Gyokeres. ¿Un trueque?
Por ahora, parece imposible. Según avanza el diario catalán Mundo Deportivo, el delantero cordobés no quiere volver a la Premier League, donde jugó a las órdenes de Pep Guardiola en Manchester City, y prefiere quedarse en España. El proyecto Barcelona lo seduce más que cualquier otro. Pero los catalanes ya invirtieron 60 millones de euros en Rodri y no subieron la propuesta por el argentino. Esperan el veredicto del Metropolitano del próximo domingo. Y si a Julián lo silban de los cuatro puntos cardinales del estadio…


