Lionel Messi atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida tras la muerte de su padre Jorge. El capitán de la selección argentina regresó a Rosario para despedirlo en una ceremonia íntima y reservada para sus familiares y seres queridos más cercanos y, nuevamente, volvió a viajar a Estados Unidos.
Horas después de la ceremonia, el futbolista sorprendió al compartir en sus redes sociales una última carta dedicada a su padre. Las palabras que utilizó para despedirlo volvieron a poner el foco sobre uno de los duelos más difíciles que puede atravesar una persona: la muerte de un padre.
A raíz de lo ocurrido, el psicólogo José Abadi analizó en diálogo con LN+ el impacto emocional que puede generar una pérdida de estas características y explicó por qué, independientemente de la edad que tengan los hijos, la ausencia de la figura paterna puede provocar una profunda sensación de desprotección.

“Naturalmente, el vínculo padre-hijos, y sobre todo padre-hijo varón, es fundamental y clave en la vida de un ser humano. Cuando la muerte llega y se lleva al padre, cuando esa primera despedida tiene lugar, es un hito significativo”, sostuvo.
Durante su análisis, el psicólogo se detuvo en una expresión utilizada para describir este tipo de pérdida: la sensación de que con la muerte de los padres también termina, de alguna manera, la infancia.

Para Abadi, esto se encuentra relacionado con el lugar simbólico que los padres continúan ocupando incluso cuando sus hijos ya son adultos, construyeron sus propias familias y dejaron de depender de ellos. “Ese lugar contenedor, protector, ese lugar de respaldo, más allá de que hayamos crecido, que seamos adultos, que tengamos la edad que tengamos, siempre la figura del padre lo ocupaba”, explicó.
De esta manera, su muerte no representa solamente la ausencia física de un ser querido. También puede implicar la desaparición de una referencia que acompañó a la persona prácticamente desde el comienzo de su vida. “Cuando perdemos a nuestro padre, se da una sensación de un mundo parcialmente despoblado, de desamparo, que luego se va reconstituyendo”, explicó el profesional.

A su vez, buscando ayudar a otras personas que se encuentran en la misma situación que Lionel, el psicólogo aseguró que todo duelo requiere un proceso emocional en el que progresivamente se comienza a incorporar una realidad que, durante los primeros momentos, puede resultar extremadamente difícil de aceptar. “Un duelo implica un trabajo, un duelo implica un itinerario, un duelo implica un proceso”, sostuvo.
“Hay un primer tiempo donde nos cuesta mucho admitir y aceptar que la partida de nuestro ser amado ha tenido lugar, la partida de este mundo, su partida biológica. Cuesta. Uno lo sabe, pero se resiste a admitirlo en el fondo de su ser”, sumó.
Con el transcurso del duelo, aquella sensación inicial de un mundo “parcialmente despoblado” puede comenzar a reconstruirse. Esto no significa olvidar al padre ni dejar atrás el vínculo, sino encontrar una manera diferente de conservarlo a través de los recuerdos, las experiencias compartidas y las enseñanzas recibidas.


