Buenos Aires, 30 de octubre (NA) — El ex defensor y actual panelista Juan Simón recordó su relación con el ídolo popular Diego Armando Maradona, en el día en el que se cumplen 66 años de su nacimiento, aseguró que desde joven “jugaba a otro deporte” y que es un “Dios”, al que junto con el plantel del Mundial juvenil de 1979 tienen “siempre presente”.
En diálogo exclusivo con la Agencia Noticias Argentinas, Simón lo definió como “un líder natural, por todo lo que significaba a nivel global”, reconoció que no tuvo “ningún líder como Diego”, quien estaba “muy por encima de todo”, porque era “la bandera” de cada plantel que integraba, aunque no se ponía por encima de nadie.
Nacido el 30 de octubre de 1960 en Lanús, Diego vivió su infancia en Villa Fiorito y su vida trascendió la historia desde el fútbol infantil, cuando se ponía la camiseta de los “Cebollitas”.
El astro fue ídolo en Argentinos Juniors, Boca, Napoli y la Selección argentina, con la que conquistó el mundo en 1986 y el cariño de millones, desde su juventud y para toda la eternidad.
Simón fue uno de los futbolistas privilegiados por haber compartido vestuario con el “Diez” en el seleccionado nacional, en el Mundial juvenil de 1979 y el de Italia 1990, y lo recordó con una mezcla de sensaciones que pasó por la alegría, la emoción, la tristeza y el orgullo, siempre desde la idolatría de alguien a quien considera que “más allá de todo lo que fue como futbolista, como compañero era el mejor”.
“Vivir la vida de Maradona no debe haber sido para nada fácil”, analizó Simón, que entiende la frase de “Si yo fuera Maradona, viviría como él” y aseguró que desde que lo conoció, en septiembre de 1978, Diego ya era “el más grande” y “jugaba a otra cosa”.
Además de valorar el “poder que tenía, a todo nivel”, el exfutbolista de Boca comentó que, junto a los integrantes del plantel de 1979, hablan “todo el tiempo” sobre el “10”, que monopoliza los tópicos de cada conversación por el grato recuerdo que tienen: “Es nuestro líder, es nuestra bandera”.
Sobre el momento de su fallecimiento, que lleva guardado en la memoria y todavía lo acongoja, el jugador surgido en Newell´s afirmó que, tras la noticia, tuvo un “ataque de llanto que no podía parar” y, aunque prefiere no estar al tanto del juicio por su muerte, afirmó que vive la situación con tristeza, porque aún “debería estar entre nosotros”, y fue tajante: “Fue utilizado vilmente y pagó mucha desidia ajena. Hasta que no pague la gente que tiene que pagar, no va a descansar en paz”.
Por último, Simón comentó que no entra en la disputa de Maradona o Lionel Messi, sino que valora a ambos, y calificó a su excompañero como “una figura camaleónica”, recordando varios momentos de la vida del “Diez” y anécdotas, además de afirmar que rememora al Maradona “inocente, el que se jugaba por sus compañeros y sus amigos y siempre ponía al grupo por delante de la individualidad”.
El siguiente es el detalle de la entrevista:
Noticias Argentinas: ¿Cómo era tu relación con Maradona en los momentos en los que compartiste plantel?
Juan Simón: En general, Maradona era un compañero que se llevaba bien con todo el mundo. Aparte de ser nuestro líder, una figura emblemática, él con sus compañeros siempre tuvo una relación de pares, nunca se puso por encima de nadie.
Nosotros sabíamos que él era distinto, que marcaba diferencias dentro del campo de juego y era el que podía conseguir cosas fuera del campo, pero con los compañeros siempre Diego se comportó como uno más. Eso me parece que fue lo más importante que nos dejó.
NA: ¿Tuviste relación con él en la etapa posterior al fútbol?
JS: No, muy poca. Si bien él estaba con los muchachos del juvenil y siempre mandaba algún mensaje, lo veíamos muy poco. Diego siempre declaró que el equipo con el que más se divirtió fue ese, y siempre estuvo presente con los compañeros de ese equipo. Aunque no lo veíamos, sabíamos que él estaba pendiente.
NA: ¿Cómo veías al Maradona del ´79 y al que conociste después, en Italia 1990? ¿Había diferencias o era el mismo pibe de barrio?
JS: En el trato era el mismo. Nosotros nos conocimos cuando Diego ya empezaba a ser Diego, pero todavía no era lo que fue después. En el ´90 era el mismo, ya con esa figura imponente que era para el resto, pero en la intimidad era uno más. Él era un líder natural, por todo lo que significaba a nivel global, él podía conseguir cosas para todos y siempre puso por delante el interés común antes que el interés personal. En ese sentido fue un grande: más allá de todo lo que fue como futbolista, como compañero era el mejor.
NA: Entre todos los planteles que integraste, ¿tuviste alguna vez un líder que sea tan importante como él?
JS: No tuve ningún líder como Diego, por todo lo que trascendía. Tuve compañeros que posiblemente tuvieran más personalidad que el resto, pero no al nivel de Diego. Yo de chiquito tuve de compañero al “Tolo” Gallego y al “Perro” Killer, que eran campeones mundiales y yo era un pibito, y si bien eran líderes por todo lo que significaban para la institución, estábamos más a la par.
Diego estaba muy por encima de todo porque era la bandera, pero no te lo hacía sentir. El poder que tenía Diego, a todo nivel, era impresionante. Previo al Mundial nosotros vamos a Israel, que cuando vas te llevan a Jerusalén y al Muro de los Lamentos. Había un grupo de 21 jugadores que íbamos caminando y recorriendo los lugares sagrados tranquilos, y por otro lado había un jugador que iba rodeado de 5000 personas. Eso era lo que provocaba Diego en una época en la cual no existía la globalización, ¿no?
NA: Por la época que le tocó vivir, era más sorprendente aún que generara tanta repercusión.
JS: Por eso te digo, ¿sabés lo que hubiera sido Diego en esta época? Por eso entiendo la frase de “Si yo fuera Maradona, viviría como él”, porque vivir la vida de Maradona no debe haber sido para nada fácil. Para alguien que posiblemente no tenía tanto estudio, tener que vivir lo que vivió y enfrentar todo lo que enfrentó, lo de Diego fue algo difícil. Es difícil de explicar lo que puede haber sentido, lo que puede haber vivido. Es algo parecido a lo que estará pasando Messi ahora, ¿no?, que no puede ir a ningún lado. Diego era algo similar y no existía todo lo que existe ahora.
NA: ¿Encontrás en toda esta exposición, a la que ni él ni nadie está preparado para afrontar, una explicación a lo que terminaron siendo sus problemas personales?
JS: Es difícil, porque cada uno tiene su vida, pero creo que debe ser muy difícil estar preparado para afrontar todo lo que afrontó Diego, tenés que estar muy, muy bien plantado. Por eso yo no analizo ni juzgo lo que fue su vida fuera de la cancha, a mí no me lo toquen a Diego porque para el equipo nuestro en el juvenil, Diego es Dios. Yo tampoco entro en la comparación de Messi o Maradona, es Messi y Maradona.
NA: ¿Qué veías de Diego cuando compartiste en el juvenil a los 19 años?
JS: Diego jugaba a otro deporte, ya sabíamos lo que iba a ser. Él jugaba a otra cosa. En el partido contra Uruguay, cuando él arranca con la pelota, hay que mirar cómo va picando la pelota, por eso yo no quiero entrar en las comparaciones: era otro fútbol en la pelota, las canchas, el cuidado que había para los habilidosos.
Miralo en el Napoli, lo que era llevando la pelota, jugando, sacándose tipos de encima, y cómo va picando la pelota mientras lo hace. Si sacaba una diferencia terrible en esas condiciones, ¿te imaginás lo que hubiera sido Diego en las condiciones que se juega ahora? Por eso a los que le pegan por “sacar ventaja” por lo que consumía, les digo que era todo lo contrario. Lo decía él: si no hubiera consumido, el jugador que hubiera sido. La gente a veces se confunde con algunas cosas.
NA: ¿Qué es lo primero que recordás de él?
JS: Lo conocí a fines de septiembre de 1978, en la primera convocatoria del juvenil, dos meses después del Mundial. Me acuerdo de la simpleza y la humildad, él vino como uno más y no tengas duda de que, incluso en esa época, todo el vestuario giraba para verlo a él.
Nosotros estábamos compartiendo el día que se presenta el “Flaco” Menotti en el “Viejo Gasómetro”, en Avenida La Plata, y lo cita a Maradona, que no se cambió pero vino. Éramos cerca de 40 jugadores citados, con el “Flaco” sentado en la camilla hablando de que era la voz de Dios. Maradona ya había debutado en Primera hacía dos años y ya llamaba la atención.
NA: ¿Notabas que podía ser lo que fue?
JS: Ya era el más grande, tenía trascendencia y uno avizoraba que iba a ser lo que fue, porque jugaba a otra cosa. Vos lo veías agarrar una pelotita de golf y ponerse a hacer “jueguito”. Las cosas que hacía y las que no trascendieron, justamente por esa diferencia de épocas.
Nosotros siempre decimos lo mismo, había uno solo que se le acercaba un poquito, que era el “Tucu” Meza (Juan). Nosotros lo queríamos imitar, pero estábamos lejísimos. El “Tucu” Meza era zurdo también y era 10, pero el “Flaco” lo termina poniendo de 8 porque estaba Maradona de 10, por supuesto. El “Pelado” Díaz (Ramón) era 10 y era una cosa impresionante, pero lo termina haciendo 9 porque no iba a jugar nunca por Maradona. Mirá lo que era ese equipo del ´79.
NA: ¿Qué te genera pensar en Maradona en la actualidad?
JS: Tristeza, porque debería estar entre nosotros. Me parece que fue utilizado vilmente y terminó pagando algunos errores propios, pero también mucha desidia ajena.
NA: ¿Cómo te enteraste y cómo sentiste ese momento en el que salió la noticia de su muerte?
JS: Lo tengo presente. Terminábamos de hacer F12 en el canal, era el pase con F90, y aparece Fede Bueno, el cronista que está en La Plata, y dijo una frase. Yo me quedé porque dijeron que había una noticia importante y ya sabíamos que no estaba bien. Aguanté para ver qué decía Fede y recuerdo perfectamente cuando dijo “Diego no resistió”.
Llegué a mi casa y me agarró un ataque de llanto que no podía parar, y tenía que ir para todos lados porque nos llamaban de los programas. Se me venía la imagen a la cabeza y todas las cosas vividas juntos. Fue durísimo. Al poco tiempo nosotros fuimos al cementerio con un par de muchachos del juvenil, pedimos autorización a Claudia y estuvimos. Fue una forma de honrarlo, claro.
NA: Hablabas de la desidia que hubo y que terminó con su fallecimiento, ¿seguís la actualidad de su juicio?
JS: No, no tanto. Me parece que ya en su momento, cuando falleció Diego, esperaba que se terminara todo para que pudiera descansar en paz. Pero se sigue usando mucho el nombre de Diego, y no me gusta.
NA: ¿Sentís que todavía no puede descansar en paz?
JS: No, para mí no. Hasta que no se termine toda la historia y no pague la gente que tiene que pagar, no va a descansar en paz.
NA: ¿Cómo son las reuniones del juvenil desde que pasó esto?
JS: Diego está siempre presente con nosotros. Sin duda, siempre. Nosotros nos juntamos todos los años y estamos en contacto permanente, en un chat en el cual estamos todos, y todo el tiempo se habla de Diego, todo el tiempo. Para nosotros Diego está siempre presente y es nuestro líder, es nuestra bandera. Siempre nos juntamos y nos acordamos de él, por ejemplo recordamos el auto, si era un Fiat 125 o 128, si era marrón, anaranjado o si era rojo. Siempre está presente.
NA: Hay una entrevista en la que Cherquis Bialo dice que “Hay muchos Maradona, por lo menos ocho o nueve”…
JS: Esa frase es genial, era una figura camaleónica, una marioneta. Diego te podía salir con cualquier cosa. Después se pelea con el “Cabezón” o con Valdano, pero seguramente se los encontraba y estaba a los abrazos. Diego era así, era calentón y tenía expresiones en el momento, pero después llamaba y era como si no hubiera pasado nada.
Siempre fue de valorar a sus compañeros y nunca se puso por encima, se podía enojar con uno, hasta se enojó conmigo y dijo que yo le tomaba la leche al gato, pero al mes yo estaba invitado a la despedida y fui a la presentación del libro en el Hilton. Tenía esas cosas, cuando se enojaba no había que tenerlo en cuenta porque era la explosión del momento, pero si te encontraba te hablaba como si nada. Se peleó con Ruggeri, Valdano, “Burru”, con el “Gringo” Giusti; con gente con la que no te podés pelear nunca, pero si tenía que bancarte, iba a bancar a muerte.
NA: De todos los Maradona que hay, si alguien te lo nombra, cuando ves una imagen o cuando lo recordás, ¿cuál es el Maradona en el que vos pensás?
JS: El inocente, el que se jugaba por sus compañeros y por sus amigos, el que ponía siempre al grupo por delante de la individualidad.
NA: ¿Pudiste disfrutar de Maradona posterior al jugador, cuando se lo veía muy bien? Por ejemplo, en “La Noche del 10”.
JS: Cuando salen esos videos, por Dios, qué bien que estaba, qué lúcido que estaba, qué genuino. Diego era bueno en todo. Era bueno al tenis, al ping-pong, al básquet, era el que mejor bailaba. Podía conducir porque tiene un don natural para hacer todo lo que se propusiera hacer, tenía dones naturales que no tenemos nosotros.
Parecía que hubiera sido conductor de programa toda la vida, dame a mí un programa para conducir, que hace 10 años que trabajo en televisión, y soy un papelón, no lo puedo hacer por más que me ayuden. Diego lo hacía de “taquito”, era increíble.
NA: ¿Una anécdota que vos creas que lo representa?
JS: Ese famoso partido contra Yugoslavia, en el Mundial ´90. Ganamos y llega al vestuario cuando ya estábamos casi todos cambiados para irnos, porque la cámara y la televisión lo entretenían con las notas pospartido. Llega al vestuario y dice “Hoy divido Italia”. Entonces va a la conferencia y dice “Seguramente ahora los italianos van a pedir el apoyo de Nápoles, cuando normalmente para Italia Nápoles es el norte de África”, siempre los trataron en forma despectiva a los napolitanos.
Después de que Diego declaró eso y nosotros vamos a jugar a Nápoles, no te digo que éramos locales, pero no se sentía para nada la localía de Italia. Había logrado eso, que el público napolitano estuviera dividido entre apoyar a la Selección de Italia o al equipo de Diego. Ese era el poder que tenía en la palabra y lo sabía usar, porque a pesar de lo que pensaban, era muy, muy inteligente. Sabía cuándo usar cada situación. Diego era un capo, y era ganador. La influencia que tenía sobre todos nosotros era terrible.
Otra es la calentura que se agarró con el “Flaco” César Luis Menotti en Japón, porque lo sacó en un partido que íbamos ganando 5 a 0 contra Argelia, creo que faltando 15 o 20 minutos, porque se venía la semifinal contra Uruguay. Por 48 horas no le habló al “Flaco”. Diego era eso, quería jugar siempre, como Messi. Ellos quieren jugar siempre, quieren estar siempre con la pelota.
Agencia NA


