📍 Buenos Aires 26°C ☀️
Cargando pronóstico...
- Publicidad -spot_img
InicioActualidadJulián Aprea, el basquetbolista campeón con Boca que juega en River, entrevista...

Julián Aprea, el basquetbolista campeón con Boca que juega en River, entrevista a famosos y tiene un canal de viajes

- Publicidad -spot_img

“Soy más un director de cine frustrado que un basquetbolista. Me tira más por lo artístico”. Julián Aprea entra caminando a un bar. Con sus 2,11 metros de estatura (2,13 metros en zapatillas) no pasa inadvertido. Saluda a los mozos, a los encargados y elige una mesa junto a una ventana para charlar con LA NACION. Pide “lo de siempre”, después de una dura sesión de entrenamiento. Es basquetbolista de River, pero de chico se desempeñaba en el arco. Le encantaba atajar y lo hacía hasta para que no atajen los otros. Sin embargo, varias cuestiones lo hicieron inclinarse por el básquetbol.

Por un amigo de una banda de rock se fue a jugar a Ferro y por su altura, rápidamente, pasó de un proyecto a una realidad. Pasó a Boca y con 19 años se consagró campeón. “No fue fácil ponerme esa camiseta”, avisa. Es que no oculta su amor por el Millonario. Su carrera como profesional lo hizo recorrer el país. Atravesó momentos deportivos y personales muy buenos, pero también frustrantes. Un instante de introspección le sirvió para tener un quiebre en su vida y, gracias a una casualidad, empezó a grabar sus viajes para mostrárselos a la gente en un canal de YouTube. En su segunda búsqueda como creador de contenido, encontró el camino en las entrevistas a famosos e influencers y piensa en muchos proyectos más mientras a sus 38 años atraviesa sus última etapa en el básquetbol profesional con la camiseta del Millonario.

Julián Aprea, durante uno de sus viajes en el norte argentino

Julián Aprea nació en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987 y se crio en Caballito, primero cerca del Cid Campeador y, después, a cuatro cuadras de Ferro. Empezó jugando al fútbol y era arquero en el Club Italiano de su barrio. Le gustaba mucho. “Me iba todos los sábados a atajar al complejo El Andén, que me quedaba a una cuadra, desde las 12 del mediodía hasta las 9 de la noche. Le decía a la gente que quería atajar y con tal de que no atajara otro, me dejaban a mí”, cuenta. Pero al mismo tiempo, el básquet también apareció en su vida. “Mi hermano mayor me hizo ver la NBA y me di cuenta de que era un gran deporte”.

Sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que decidirse por uno de los dos y Aprea reveló por qué terminó inclinándose por la naranja. “A los 14 años pegué el estirón. Pasé de 1,87 metros a 2,01 metros. El arco me quedaba chico y la coordinación también me cambió”. Además dejó el fútbol, según relató, “por el ambiente”. “Era muy crudo. A los 12 años me trataban de usted, era una atmósfera distinta, yo vengo de una familia con un padre ingeniero y una madre maestra jardinera. Por ahí la cultura, los valores y los tratos eran diferentes”.

Así juega Juliá Aprea

En el básquet, Aprea sentía lo contrario. Sentía más fraternidad y mejor compañerismo. También recordó una historia de su adolescencia, cuando estaba en la secundaria y tenía una banda de rock: “Yo tocaba la batería, y un amigo del guitarrista dijo ‘che ¿y este alto? ¿Por qué no venís a probarte a Ferro?’. Fui y así empezó mi historia con el básquet”. Con 17 y por su estatura de 2,07 metros, ya era un proyecto y estaba entrenándose con la primera del equipo de Caballito.

Sus días en el deporte avanzaban. Con muchos aprendizajes y con el secundario finalizado llegó el momento del quiebre. “Me hice la pregunta de ‘¿Estudio o sigo por acá?’. Finalmente decidí seguir jugando al básquet, porque lo sentí”. Al año siguiente, Aprea pasó a Boca, que militaba en la Liga Nacional A; el plantel era de mucha jerarquía. “Fue un gran salto del que me costó adaptarme, pero también me cambió la cabeza y me hizo madurar”. Todo fue tan acelerado que en esa misma temporada fue campeón en el Xeneize.

El plantel de Boca campeón de la Liga 2006/07; en el centro, con la camiseta 1, Julián Aprea

“Fue increíble. Casi tres años atrás había arrancado a jugar al básquet”. En línea con esto, recordó una anécdota de un excompañero, Gustavo Oroná. “Tenía 32 años y me decía que nunca había salido campeón y yo, con 19, ya había sido”. Sobre su paso por Boca, en el que logró los títulos de la Copa Argentina, la Liga Sudamericana y la Liga Nacional en la temporada 2006/2007, recordó que arribó a una institución con una estructura muy buena. Además, que aprendió de grandes jugadores como Leonardo Gutiérrez y Leandro Palladino, pero entre risas, advirtió: “Yo soy hincha de River. Fue duro ponerme la camiseta de un rival y obviamente no cantaba las canciones”. De todos modos, Aprea reveló que siempre tuvo respeto, profesionalismo y que sintió un gran orgullo al haber jugado en Boca.

Al ser juvenil, cuarto jugador en su posición y al tener poco protagonismo, Aprea continuó su camino en Gimnasia de Villa del Parque, también en Buenos Aires, para jugar en la tercera categoría del básquetbol argentino. “Ahí me testeé deportivamente. Fue mi primera experiencia fuerte y empecé a tener más minutos y un rol más marcado”. El basquetbolista sintió que fue su salto de calidad. Su meta era regresar a la élite en tres o cuatro años, sin embargo al año siguiente apareció Obras Sanitarias, para jugar de nuevo en la Liga Nacional, gracias a un llamado de Julio Lamas.

A pesar de haber jugando en Boca y haberse consagrado campeón, de chiquito es hincha de River

Su carrera empezó a desarrollarse en otras partes del país. Su primera experiencia afuera de su casa fue en Regatas de Corrientes. Luego pasó al histórico Atenas de Córdoba; llegó el turno de La Unión de Formosa y ciudades como Junín, Roque Sáenz Peña en Chaco, Santiago del Estero, Morteros en Córdoba y Río Gallegos. Siempre supo acostumbrarse a esa vida nómade que el básquet le proponía. “Todos sabemos que es así la carrera y es la vida que nos toca. Además, evaluamos propuestas deportivas y económicas”. Siempre extrañó. Se define familiero y amiguero: “Para mí el día a día es clave. Si no tengo ese asado, esa juntada, ese abrazo de los viejos, a mí me falta, pero siempre me enfoqué en la conducta por el objetivo deportivo”.

También le tocó irse al exterior. Jugó en Chile y en Brasil. Con 22 años llegó a Río de janeiro y vivió una gran experiencia personal y deportiva. “Logramos ascender con un club muy chico, el Tijuca Tenis Club. También me hice muchos amigos ahí, siempre digo que el brasileño es más cariñoso que nosotros a veces, sobre todo el carioca. Fue muy lindo vivir en Río, vivía a 20 minutos de Copacabana, tuve la suerte de estar de novio en esa época y por suerte me portaba bien, pero es difícil”, recuerda mientras se ríe.

Julián Aprea durante su paso por La Unión de Formosa

En su carrera pasó por grandes momentos individuales, tanto desde lo basquetbolístico como en lo individual. Recuerda su paso por Santiago del Estero como uno de los mejores. También cuando vistió la camiseta de Platense. “Ahí estaba en un equilibrio espectacular de disfrutar del deporte con plenitud física y desde lo personal con familia y amigos”. Sin embargo, en el deporte no todas son buenas y entre esos instantes rememoró las veces que los equipos prescindieron de él. “Mi primer corte fue en Atenas. Es algo que aprendí temprano, son las reglas del juego. Cada vez que me pasó lo tomé bien, con cierto dolor y frustración, algo lógico, porque sino no te dedicarías a esto, pero siempre como positivo de que viene algo mejor”.

Fueron varios los momentos en los que tuvo ganas de dejar de jugar. Aprea menciona que posee una parte muy bohemia que siempre le tira un poco más, como el arte, la música y los viajes. Estos aspectos muchas veces lo sacaron del eje deportivo, pero supo convivir con eso. “En un momento me gustaba la experiencia de saber qué hacer si no hago deporte y con un amigo tuvimos una distribuidora con vinoteca. Fue una experiencia muy linda, pero siempre volvía a tirar la competitividad”.

San Lorenzo, otro de los equipos en los que jugó Julián Aprea

Aunque sigue activo, mencionó a los dos mejores entrenadores que tuvo en su extensa trayectoria. Uno de ellos es Julio Lamas. “Manejaba muy bien los grupos, tenía muñeca para manejar a los jugadores con ego y a los juveniles. Es un entrenador de raza”. El otro es Manuel Anglese. “Me saco el sombrero por él. Combinó lo que es ser profesional, dedicado y meticuloso con la parte humana. Lo quiero mucho y me gusta juntarme con él porque tiene grandes valores como persona, que sabe trasladarlas al grupo”. También nombró al mejor jugador con el que compartió equipo. “Juan ‘Pipa’ Gutiérrez. Siempre lo admiré. Lo enfrentaba en los entrenamientos y no lo podía defender. Como persona también, tiene unos valores impresionantes y predicaba cosas muy buenas para el equipo”, explicó.

Julián Aprea todavía continúa jugando al básquet. Lleva 23 años consecutivos como profesional y actualmente viste la camiseta de River, club del que es muy hincha y eso fue clave para que siga jugando. “Llegué en noviembre de 2025 básicamente porque era River y estaba a punto de dejar de jugar. Me convenció mi compañero Felipe Pais; cuando fui a una reunión con el club supe que había un proyecto y buena energía”, revela. Luego de una temporada muy difícil en la Liga Federal, lograron el ascenso a la Liga Argentina y explicó con mucha felicidad toda su sensación: “El sentimiento por el club y la intuición no fallaron, porque de 96 equipos ascienden dos y fuimos uno de ellos. Viví uno de los mejores años deportivos de mi vida”. Su amor por River también lo trasladó adentro de la cancha. “En el último partido ya no daba más físicamente, pero me ponía a defender y pensaba en el escudo y es algo que hasta que no te pasa, no lo podés explicar. Sacás fuerzas hasta de donde no tenés”.

Julián Aprea llegó a River en noviembre del 2025 y todavía viste la casaca del club de sus amores; este año logró el ascenso de la Liga Federal a la Liga Argentina

Además, del básquet en la vida de Julián Aprea aparecen otras curiosidades. Intentó estudiar Nutrición, pero se dio cuenta de que la facultad no era para él. “Estaba desactualizado, tenía 30 cuando quise empezar y me costó. Me gustaba la esa carrera desde el lado de cursos, de documentales, videos, pero lo que es la técnica de la licenciatura no me gustaba. Mentalmente sentía que lo tenía que hacer, pero no con mi intuición”, reveló. Cuando en 2023 jugaba en Zárate Aprea sintió un quiebre en su vida. En la mitad de la temporada y con el pensamiento de que se trataba de los últimos años de su carrera atravesó una separación de su pareja y un momento de introspección. “Ahí pensé ‘¿Qué quiero hacer después?’. De casualidad en YouTube se encontró con el video de un viajero. Casualmente el año anterior había ido a la puna del norte argentino y le había encantado. Las imágenes eran de Catamarca, uno de sus lugares preferidos: “Ahí dije esto me encanta, me apasiona”, recordó.

De inmediato pensó que tenía que grabar sus viajes y encarar un proyecto. “Vi gente que lo hacía en moto, en 4×4, caminando, pero nadie fue con su auto normalmente y lo grabó con un dron, entonces lo tenía que hacer, me empezó a picar ese bicho y como los veía como espectador, los tenía que hacer. Me surgió eso y me metí”, recuerda. Una vez que finalizó la temporada emprendió el primer viaje con ese objetivo. “Fue uno de los mejores que tuve en mi vida. Me di cuenta que podía armar un colchón al lado de donde manejaba. Fui feliz y siento que no lo suelto nunca más. Lo tengo claro porque es una pasión”. De ahora en más, Aprea viaja 40 días durante su receso como jugador profesional. Su idea es hacer algo “cinemático, artístico y espiritual”. Mostrar lugares desconocidos y paradisíacos del país en los que conecta con sus paisajes. Todo su trabajo lo deja plasmado en su canal de YouTube denominado Landing trips.

Uno de los videos de su canal Landing trips

Pero no todo termina ahí para este autopercibido creador de contenido. Su segundo año en Zárarte fue muy duro. El descenso de categoría y su sensación física más limitada ante jugadores más jóvenes, fueron golpes que le dieron la oportunidad de comenzar una segunda búsqueda. Durante uno de sus recesos de temporada fue como prensa a un evento de básquet denominado La Crossover. Llevó todos sus equipos para realizar una cobertura y la pasó muy bien. “Fui de caradura. A mí me gusta hablar mucho con las personas, con quien sea, y sentía que tenía que hacer ese contenido, sumado a que me gusta hacer reír”. Durante el evento se cruzó con Leo Montero, que lo invitó a jugar un partido de básquet en el que conoció a un productor llamado Martín Pepa. Todas esas relaciones lo llevaron a conocer a muchos actores. “Ni bien me inserté, me sentí parte. Conocí mucha gente buena y surgió la posibilidad rápidamente de hacer este proyecto de entrevistas que se llama Lado Vida”.

Todo avanzaba y algo que proyectaba para más adelante, le surgió de inmediato gracias a la productora Newsdigitales. “Enseguida me armaron un living y ahora hago las notas ahí. Y mi primer invitado fue Leo Montero, a quien considero mi padrino de todo esto. En Lado Vida busco que conozcan a la persona. Uno tiene trajes y personajes de todo, pero en ese espacio pueden contar lo que vivieron, lo que sufrieron, lo que superaron. No se hablan de cosas malas. El eslogan es ‘Un espacio íntimo para charlar el detrás del personaje’. Capaz que el que lo odia o el que lo quiere lo conoce más y sabe más. También cantamos una canción juntos”. En Lado Vida, tuvo la posibilidad de entrevistar a personalidades como Ingrid Grudke, Cecilia Bonelli, Pamela Pombo, Yeyo De Gregorio y muchos más. Aprea se muestra muy feliz con lo que hace y lo demuestra. “¿Bueno o malo? no sé, lo hago con pasión y quiero que a la gente le llegue de la manera más genuina posible”.

Julián Aprea durante su entrevista en Lado vida a Leo Montero

El retiro del básquet no está muy lejos y Julián Aprea es consciente del inminente adiós. Es por eso que tiene muchos proyectos en mente que están relacionados con todo lo que hace en la actualidad, el camino que lo hace feliz. “Va a ser mucho de las redes. Le quiero dedicar más energía que hoy no puedo porque el básquet me ocupa tiempo y tengo un compromiso muy grande con el club. Me gustaría hacer un streaming magazine dos veces por semana, mejorar lo de los viajes con entrevistas en la naturaleza, me gustaría dirigir, producir y continuar con los eventos de básquet”, explica.

Aprea revela que en el presente es muy difícil convivir con su carrera como basquetbolista profesional en paralelo con sus proyectos. Grabar las entrevistas, entrenarse con el equipo y viajar. A todo lo considera como muy estresante. “A veces me levanto con 30 WhatsApp o 25 mensajes de Instagram y es durísimo porque estoy en muchas cosas”. Sin embargo, aprendió a acostumbrarse y a pesar de todo, se siente pleno: “No digo que a veces un domingo no quiera descansar, pero en vez de quejarme siempre estoy agradecido, porque si esto no estuviese sería mucho más difícil todo”.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Redes Sociales
16,985FansMe gusta
61,453SeguidoresSeguir
61,453SeguidoresSeguir
2,458SeguidoresSeguir
61,453SuscriptoresSuscribirte
Interesantes
- Publicidad -spot_img
Ultimas Noticias
- Publicidad -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí