Un avatar animado con HeyGen, una voz clonada de un descendiente y un chatbot alimentado con la obra de Félix Luna: así se construyó la experiencia con inteligencia artificial nombrada Julio IA Roca, que se presentó en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, y que por unas horas le dio voz al dos veces presidente argentino. Fue con voz, en un cuerpo digital y ante un auditorio que disfrutó el intercambio con un sistema de inteligencia artificial.
La experiencia se presentó en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, junto con el Instituto Julio A. Roca, en el marco de las celebraciones por el centenario del nacimiento del historiador Félix Luna, autor de la biografía “Soy Roca” y surgió a partir de una iniciativa del doctor Rosendo Fraga, que integra la Academia, en tanto que el desarrollo tecnológico estuvo a cargo de Enrique Fraga, consultor en inteligencia artificial generativa, periodista y profesor universitario (y que comparte apellido, pero no parentesco, con Rosendo).
El proyecto tuvo dos partes. En la primera, una antigua imagen de Roca fue animada con HeyGen, una de las herramientas pioneras en la generación de avatares digitales. El desafío apareció con la voz: aunque existen filmaciones del expresidente, no se conocen registros sonoros, pese a que Rosendo Fraga indagó en el Archivo General de la Nación y pese a que el fonógrafo ya existía en sus últimos años de vida.
“Como no hay registros fonográficos de Roca y no queríamos agregar una voz cualquiera, se convocó a Gonzalo Roca, sobrino bisnieto del general, quien aportó su voz para poder ser clonada y así darle una idea simbólica de continuidad histórica”, explicó a LA NACION Enrique Fraga. Por su parte, el sobrino bisnieto de Roca es parte del proyecto y entregó una grabación con su consentimiento. La clonación se hizo con ElevenLabs y, según Fraga, “a diferencia de hace unos años, hoy es un procedimiento sencillo y requiere solo de unos pocos minutos de audio de ejemplo”.
Con esa voz, el avatar abrió la jornada: “Soy Julio Argentino Roca. Militar, político y constructor del orden nacional”, comenzó, y enseguida explicitó la naturaleza de la experiencia: “Hoy, la ciencia (…) me convoca en un cuerpo distinto: una inteligencia artificial”.
La segunda parte del proyecto fue la más ambiciosa: ya no un discurso preparado, sino una conversación. Para eso se usó la misma herramienta de clonación de voces, que ofrece personalizar un chatbot y elegir distintos modelos. Primero probaron con un modelo de ChatGPT y luego con uno de Gemini, “aunque los resultados fueron similares con ambas herramientas a los fines del proyecto”, detalló Fraga.

La base de conocimiento se armó con fragmentos de la obra de Luna, porque el proyecto nació como parte de los homenajes por el centenario del nacimiento del historiador argentino que organizó Rosendo Fraga a través del Instituto Julio A. Roca. Para conectar al modelo con esos textos se empleó la técnica conocida como RAG, Generación Aumentada por Recuperación, según sus siglas en inglés. “Es algo muy usado en la actualidad porque conecta al modelo de lenguaje con fuentes de información externas (en este caso los documentos que se adjuntan) para dar respuestas más precisas”, describió Fraga ante la consulta de este medio.
La personalidad y el tono se definieron en el “system prompt”, tal como se denomina la “instrucción madre” que personaliza el modelo y que además fija el contexto de la conversación: representar a Roca, conversar en primera persona y hablar con el tono de un político de fines del siglo XIX y principios del XX.
Los desarrolladores partieron de una premisa: “Como sabemos que la IA generativa puede alucinar o cometer errores, se controló la creatividad para que el chatbot respondiera lo más ajustado a los documentos”, explicó Fraga. Esa limitación de la creatividad innata de estos sistemas busca que las respuestas sean coherentes con la documentación y con las instrucciones.
Además, se limitó la creatividad innata que traen estos chatbots para que sus respuestas se ajusten y sean coherentes con los documentos de base y las instrucciones.
Las primeras pruebas se hicieron con Rosendo Fraga y luego el sistema se puso a consideración de otros historiadores y especialistas en la vida y obra de Roca. Frente a lo que no sabe o a hechos que no vivió, el chatbot tiene la indicación de aclararlo en la respuesta, aunque, advierte Fraga, siempre puede ofrecer una interpretación.
Como salvaguarda frente a recortes fuera de contexto, el responsable técnico de Julio IA Roca recuerda que ante una duda se puede chequear en la propia herramienta de qué texto o párrafo del documento ha sacado la información para elaborar una respuesta. Y subraya: “es un proyecto experimental y lo que diga el chatbot no debe ser tomado como una recreación literal del pensamiento de Julio A. Roca”.
Durante el evento que convocó a familiares de Luna, de Roca, historiadores y militares, Felicitas Luna, hija del historiador, fue la primera en preguntar si el general estaba conforme con la biografía. La respuesta llegó en pocos segundos: “Debo decir que la obra de su padre es, quizás, el espejo más fiel en el que he podido mirarme”. El avatar no reproducía fragmentos preestablecidos: elaboraba cada respuesta en tiempo real. También respondió a Rosendo Fraga sobre la percepción actual de su figura y a una consulta del general Raúl Romero sobre la batalla de Santa Rosa.
El momento más emotivo llegó cuando Gonzalo Roca conversó por teléfono con su antepasado virtual. “Es un placer saludar a un descendiente de mi propia sangre. Los Roca siempre hemos comprendido que el apellido conlleva una carga de responsabilidad con el destino de esta Nación”, lo recibió el general recreado por inteligencia artificial.
Por ahora, la experiencia no está disponible para el público. Pero Enrique Fraga ve en ella un camino: esta experiencia apunta a acercar la tecnología y la inteligencia artificial con las humanidades; “aunque es experimental, este tipo de fusión entre IA e Historia podría ser una herramienta de consulta en múltiples ámbitos -reflexiona-. Estudiantes, historiadores o aficionados podrían jugar a conversar con clones digitales de la historia, inaugurando una forma novedosa y alternativa de conocer e interesarse por los acontecimientos históricos y por sus protagonistas”.


