“Güerita tranquila, disfrutalo”, fue el consejo que le dio su hermano. Nada de miedos ni de incertidumbre: disfrutar el regreso de Soy Luna, el reencuentro con los compañeros, los paseos por Buenos Aires y el público. Karol Sevilla está lista para ponerse nuevamente los patines y cerrar con dos grandes shows en el Movistar Arena (7 y 8 de octubre) la cuarta temporada de la serie de Disney que la vio crecer. En un mano a mano con LA NACION, la actriz mexicana de 26 años contó cómo fue volver a interpretar un personaje del que se había despedido en 2018 y también habló sobre cómo aprendió a lidiar con la fama.
—¡Bienvenida a la Argentina! ¿Cómo estás viviendo la previa de la gira de Soy Luna y con qué se va a encontrar tu público en el Movistar Arena en un mes y medio?
—¡Mes y medio! ¡Qué presión! Estamos muy contentos. Creo que vivir esto por cuarta vez es muy emocionante; ninguno de nosotros tenía en mente que iba a suceder otra vez. Cuando se habló de la cuarta temporada, la pregunta era: ¿Será que la gente sigue interesada en este proyecto? Y fue tendencia en las plataformas.
—¿Y ahora?
—Y ahora nos despedimos y vamos a ver a estas dos generaciones juntas. Va a ser un show maravilloso y va a tener partes nostálgicas porque será un recorrido en el tiempo con las canciones que crecimos. Será cantar, llorar, gritar, disfrutarlo y, para nosotros, reencontrarnos con esos niños con los que crecimos.
—Claro, con la Karol niña-adolescente…
—Sí, tal cual me conocieron. Soy Luna tiene algo mágico: es una serie divina, sana, que habla de la amistad, del amor, de luchar por tus sueños y de levantarse a pesar de las adversidades. Y es una responsabilidad muy grande cuando te sigue gente joven porque te conviertes en el ejemplo a seguir para muchos chicos. Creo que es de valientes ponerte la mochila y saber que tienes una responsabilidad, aunque hay una realidad: también somos seres humanos, no somos perfectos. Yo no soy ejemplo para absolutamente nada; cometo errores.

—¿Las redes lo evidencian más?
—Sí, las redes se han vuelto un núcleo importante, tóxico, hasta incluso hemos normalizado el hate; en su momento, cuando salió Soy Luna, no estaban tan presentes las redes. Son un medio muy importante para los artistas y para exponer el trabajo. Yo aprendí a lidiar con eso; manejo mis redes. Pero también ha sido súper tóxico crecer con eso porque de 40 comentarios positivos, a veces uno le hace más caso al negativo.
—Entonces…
—Y ahí es cuando se viene todo para abajo. En algún momento, sufrí bullying en redes, pero aprendí que eso que comentan no me identifica.
Entre ensayos y helados de banana split

—Volviendo un poco a “Soy Luna Tour”, el último show, ¿ya empezaron con los ensayos?
—No, en un tiempo. Ahora, me vuelvo unos días a México y después vengo a la Argentina otra vez y como los primeros shows serán aquí, los ensayos también.
—¿Tenés planes para tu regreso a la Argentina?
—Tenía muchas ganas de ver varias obras; me encanta el teatro de la Argentina y me encanta el helado de banana split, que no he encontrado en México; no es igual al de aquí y hay muchos parques que me encantan.
—¿Te estás preparando por tu lado para el show?
—Sí. Tenemos que entrenar, volver a patinar, cantar, bailar… y ya no tengo 15 años. Yo vengo con la exigencia de dar un show espectacular y esto es como más tarea mía; quiero despedirme con bombos y platillos, tirar la casa por la ventana. Quiero que valga 100% la pena ese boleto que compraron, que digan: “Es el mejor concierto de mi vida”. Tenemos una gran maquinaria y un equipo que nos respalda, gran producción, bailarines y músicos impresionantes, y mis compañeros que también son una bestialidad en el escenario.
¿Volver a un éxito? ¿Por qué?

—¿Cómo fue cuando te sonó el teléfono para esta cuarta temporada? ¿Te lo esperabas? ¿Te lo veías venir?
—Siento que sabía que en algún momento iba a llegar, pero no cuándo. Cuando llegó, mi respuesta fue a la defensiva: “No, no quiero”. Me hicieron cuatro llamadas, me acuerdo, y como que en la última fue: “¿Y si sí?”.
—¿Qué era lo que te generaba duda?
—Me generaba miedo volver a vivir la locura de Soy Luna, la responsabilidad de ponerte los patines y la mochila de ser una “chica Disney”. Esto de no querer fallar: me he vuelto muy responsable con mi trabajo; estar acá es poner todo mi foco y olvidarme de otros trabajos.
—Además, ahora sos una mujer mientras que antes eras más una nena… ¿no?
—Sí, yo jugaba y vivía lo mismo que el personaje y ahora desde el lado adulto te das cuenta de que no es un juego, sino una responsabilidad. Siempre tienes que dar lo mejor, porque no sabes cuánto le costó a esa persona comprar los boletos para verte. Y me quiero despedir de Luna a lo grande.
—Seguramente fue un proceso dejar de ser Luna para ser Karol, ¿te asusta?
—No, Luna siempre me va a acompañar; es como ese rayito de sol que va a estar atrás de mí. Siempre voy a estar agradecida y soy quien soy gracias a este proyecto. Pero también me resulta interesante todo lo que se viene nuevo, como que también hoy en día hay mucha gente confiando en mi proyecto musical, acompañándome en el tema de las composiciones, con nuevo sonido.
El reencuentro

—¿Y cómo fue el reencuentro con los compañeros el año pasado?
—Volver a escuchar la voz de cada uno, los textos, la personalidad, siento que no tuvimos ni siquiera que ensayar porque el cuerpo reaccionó naturalmente a algo que era reconocible. Están todos igualitos, no cambiamos, como que literalmente el tiempo se paró y seguimos. De hecho, en la primera etapa, cuando terminaba la gira, nos daban vacaciones y luego seguíamos con el tour; ahora sentimos que pasó eso. Fuimos de vacaciones unas semanas y vinimos a grabar una nueva temporada como si nada.
—¿Cómo viviste estos años, el día después del boom y tanta fama? ¿Cómo fue?
—Cambió mi vida. Aprendí lo que significa ser una figura pública, a guardar los pocos momentos privados que uno tiene y a saber qué compartir y qué no. También viví un tema de una depresión muy grande y siento que todo eso que ha sido tanto positivo como negativo, lo he sabido unir y aprender.
—¿Quién te ayudó en ese momento duro?
—Mi familia ha sido mi núcleo más importante y las personas que están desde el momento uno. Mi mamá ha sido mi base en todos los sentidos; es la mujer que se ha aguantado broncas, giras y que sigue en pie. Y mi hermano, a quien llamé llorando estos días porque estaba muy emocionada y le dije que estaba asustada porque no sabía lo que iba a significar regresar. Él, que es más grande, me dijo: “Güerita, tranquila, disfrutalo, te amamos mucho”. Cuando lo escuché, respiré y pensé: “Estoy bien”, tengo gente que me quiere y un sold out para el 7 en menos de 24 horas.
—Entonces, disfrutá, güerita…
—Sí, la vida te sorprende mucho.


