Buenos Aires, 16 agosto (NA) — La situación de Rosa Micaela Quipildor, la argentina de 30 años arrestada en Tokio por transportar más de un kilo de cocaína en su organismo, sumó un elemento clave: la mujer ya contaba con una condena en la Argentina por contrabando de drogas hacia Asia.
El antecedente data de noviembre de 2022, cuando el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1 la condenó a tres años de prisión en suspenso por el intento de despacho de 1,36 kilos de cocaína a Tailandia y Malasia mediante encomiendas postales.
Aquella maniobra, detectada entre agosto de 2021 y abril de 2022 por empresas de correo privado en los barrios de San Nicolás y Caballito, derivó en un juicio abreviado donde admitió su responsabilidad. En ese momento, la Justicia le otorgó la ejecución condicional al contemplar su situación de extrema vulnerabilidad social, ser madre de tres niños y residir en la villa 1-11-14 del Bajo Flores.
Su reciente detención ocurrió el pasado 10 de agosto en el aeropuerto de Haneda, en la capital japonesa, tras un vuelo que partió de San Pablo y realizó escala en Londres. Agentes aduaneros sospecharon de su actitud y la trasladaron a un centro médico, donde radiografías confirmaron la presencia de 101 cápsulas con sustancias ilícitas en su estómago, valuadas en más de 150 mil dólares en el mercado negro local.
Durante los interrogatorios policiales en Japón, Quipildor confesó el hecho y detalló que una mujer la contactó durante un festival en la Argentina para ofrecerle 7.000 dólares por concretar el traslado. Tras ingerir los paquetes en Brasil, emprendió el trayecto hacia Asia.
Hasta el momento, las autoridades de Japón no han realizado requerimientos formales a Interpol Buenos Aires, mientras la causa evidencia el accionar de redes narco dedicadas al reclutamiento de personas vulnerables para el tráfico internacional.
Agencia NA


