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La cirugía del Papa: qué es un nódulo pulmonar, cómo se opera y cuánto tarda la recuperación, según los expertos

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El anuncio del papa León XIV de que será operado en los próximos días para extirpar un nódulo pulmonar generó preocupación y abrió interrogantes sobre su recuperación, especialmente ante la esperada visita a la Argentina, prevista para el 8 de noviembre.

El Pontífice, de 71 años, informó este domingo, al finalizar el Ángelus en el Vaticano, que durante una revisión médica le detectaron una lesión “en estado inicial y bien localizada”. Aunque la intervención ya está programada, todavía no se conocen detalles sobre el tamaño del nódulo ni sus características.

Un nódulo pulmonar es una lesión que puede tener distintas causas, desde cicatrices de infecciones hasta tumores. Su extracción suele realizarse mediante cirugía mínimamente invasiva. Matteo Bruni, director de la Sala de Prensa del Vaticano, informó que la internación posoperatoria prevista será de aproximadamente una semana.

La mayoría de los nódulos pulmonares son benignos y pueden corresponder a cicatrices de infecciones anteriores o procesos inflamatorios

Sin embargo, los especialistas consultados por LA NACION señalaron que la recuperación completa podría demandar varias semanas, según la complejidad de la intervención y la evolución del paciente.

En diálogo con este medio, los profesionales brindaron explicaciones generales sobre este tipo de lesiones y su abordaje médico, sin realizar evaluaciones sobre el caso particular del Pontífice.

Qué es un nódulo pulmonar y por qué aparece

Alejandro Videla, jefe de Neumonología del Hospital Universitario Austral, explicó que un nódulo pulmonar es una imagen redondeada que se detecta mediante estudios como una radiografía o una tomografía. Su aparición puede responder a múltiples causas y, en la mayoría de los casos, no se trata de una lesión cancerosa.

“Más del 95% de los nódulos pulmonares son benignos y solo alrededor del 5% son tumores. De todas maneras, se los investiga cuidadosamente por esa posibilidad”, señaló el especialista. Entre las causas más frecuentes mencionó las cicatrices que dejan infecciones anteriores, como la tuberculosis, una neumonía o determinadas enfermedades virales. También pueden estar asociados con procesos inflamatorios o malformaciones benignas del pulmón.

Martín Bosio, jefe del Departamento de Hipertensión Pulmonar del Servicio de Neumonología del Hospital Británico, precisó que el término tiene una definición radiológica concreta. “Es una opacidad focal, bien redondeada u ovalada, que mide hasta tres centímetros. Cuando supera ese tamaño, se considera una masa”, explicó.

El tamaño, la forma y los bordes de la lesión son algunas de las características que los médicos evalúan para determinar si es necesario intervenir

La distinción es importante porque no todos los hallazgos requieren el mismo abordaje. Para determinar qué conducta seguir, los médicos consideran las dimensiones de la lesión, su forma, su evolución a lo largo del tiempo y los antecedentes del paciente.

“Si tengo un paciente de más de 60 años, fumador o exfumador, y el nódulo presenta bordes irregulares, es muy probable que indique una cirugía”, ejemplificó Bosio. En cambio, cuando se trata de una persona más joven que presenta fiebre u otros signos de infección, la sospecha puede orientarse hacia una causa infecciosa.

En algunos casos se recurre a una tomografía por emisión de positrones (PET), que permite evaluar la actividad metabólica de la lesión. Sin embargo, un resultado positivo no significa necesariamente que exista cáncer, debido a que determinados procesos infecciosos o inflamatorios también pueden presentar una actividad elevada.

Cómo se realiza la cirugía

La decisión de operar suele tomarse mediante una evaluación interdisciplinaria en la que participan neumonólogos, cirujanos torácicos y especialistas en diagnóstico por imágenes. No todos los nódulos necesitan ser extirpados, pero cuando existe una sospecha suficiente de malignidad, la intervención puede cumplir una doble función.

“La extirpación no solamente permite solucionar un problema, sino también obtener un diagnóstico. Las dos cosas se hacen con un solo procedimiento”, explicó Videla.

El análisis del tejido extraído permite determinar si la lesión es benigna o maligna y definir si se requieren tratamientos adicionales

Claudio Martín, expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), señaló que actualmente una de las técnicas más utilizadas es la videotoracoscopía, que permite intervenir mediante pequeñas incisiones, sin necesidad de realizar una apertura amplia del tórax.

“Habitualmente se hace por video, con uno o dos pequeños orificios a través de los cuales se realiza la resección. No se hace una toracotomía con cicatrices amplias”, detalló.

El procedimiento consiste en introducir una cámara e instrumentos quirúrgicos para localizar y retirar la lesión. Según su tamaño y ubicación, puede ser suficiente con extraer una pequeña porción del pulmón, aunque en otras circunstancias se requieren resecciones más extensas.

“No hace falta sacar todo el lóbulo, sino solamente un segmento o inclusive el nódulo, y con eso es suficiente”, explicó Martín al referirse a determinadas lesiones pequeñas. También existen alternativas de cirugía robótica, aunque su utilización depende de las características de cada intervención.

Una vez extraído, el tejido se envía a analizar para determinar si es benigno o maligno. En determinadas operaciones, el estudio anatomopatológico puede realizarse durante el propio procedimiento, lo que ayuda al cirujano a decidir si necesita ampliar la resección.

Cuánto tarda la recuperación

Uno de los principales interrogantes que plantea la intervención del Papa es el tiempo que necesitará para recuperarse, especialmente porque su gira por América Latina comenzará dentro de menos de un mes.

Juan Cúndom, jefe de la Unidad de Oncología Torácica del Servicio de Oncología del Hospital Alemán, explicó que la recuperación después de una cirugía torácica mínimamente invasiva suele ser relativamente rápida, aunque no todos los pacientes evolucionan de la misma manera.

El Vaticano prevé una semana de internación para el Pontífice, mientras crece la expectativa por su visita a la Argentina, programada para el 8 de noviembre

“El procedimiento puede requerir una internación posquirúrgica de entre tres y siete días y, habitualmente, al cabo de dos o tres semanas el paciente puede estar recuperado, aunque la vuelta a la actividad laboral podría llevar más tiempo. Todo varía según el paciente”, señaló.

El especialista aclaró que estos plazos dependen de la complejidad de la operación y de la evolución posoperatoria. En algunos pacientes, el regreso a las actividades habituales puede demorar más de tres semanas.

Martín explicó que durante los primeros días suele colocarse un drenaje torácico para facilitar que el pulmón vuelva a expandirse después de la intervención. Una vez retirado y comprobada una evolución favorable, el paciente puede recibir el alta.

“Habitualmente, a las tres o cuatro semanas ya está completamente activo, si no hay ninguna complicación”, indicó. Y agregó: “Depende mucho de las otras condiciones clínicas que tenga. Si el paciente clínicamente está bien, la edad no agrega por sí misma una restricción posquirúrgica”, explicó.

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