La visita del papa León XIV a la Argentina, entre el 8 y el 11 de noviembre próximo, tendrá uno de sus principales escenarios en la ciudad de Buenos Aires. Cortes de calles, restricciones a la circulación, operativos de seguridad, traslados de delegaciones extranjeras y concentraciones multitudinarias forman parte de una organización que todavía tiene detalles por definir.
Mientras avanza la confirmación final del cronograma en el Vaticano, el gobierno porteño estima que las distintas actividades vinculadas a la presencia del Pontífice podrían reunir, en conjunto, a más de un millón de personas.
De acuerdo con la agenda preliminar sobre la que trabajan autoridades eclesiásticas y gubernamentales argentinas, el Sumo Pontífice visitará la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Entre las principales actividades que presidirá, se encuentran una misa al pie del Monumento de los Españoles, en Palermo, y una misa en la Basílica de Luján. También se prevén actividades institucionales y religiosas en distintos puntos de la capital.
“Va a dormir las tres noches acá, en la ciudad de Buenos Aires”, contó a LA NACION el titular del Ente de Turismo porteño, Valentín Díaz Gilligan. La sede del Papa será la Nunciatura Apostólica, en Recoleta.
Uno de los puntos del itinerario sobre los que se concentra la planificación del gobierno porteño es la celebración en el Monumento de los Españoles. El espacio fue propuesto para la misa central y también se evalúa utilizarlo para el encuentro del Papa con los jóvenes. La intención es montar un mismo escenario para ambas convocatorias, aunque el uso de la locación todavía depende de la confirmación definitiva.
El cronograma preliminar en la ciudad incluye, además, un encuentro ecuménico e interreligioso en el Palacio San Martín, una visita a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, un encuentro en la Universidad Católica Argentina (UCA) y una posible visita pastoral a la cárcel de Devoto.
Todavía no hay una cifra confirmada de asistentes. Desde el gobierno porteño, sin embargo, trabajan sobre una proyección de gran escala. “Nosotros creemos que esos eventos van a ser más de 1.000.000”, sostuvo Díaz Gilligan. Consultado por este medio sobre si podría tratarse del acontecimiento organizado de mayor magnitud en mucho tiempo, respondió: “Probablemente, el más grande”.
Más allá de las estimaciones, la cantidad de asistentes todavía es una incógnita. Dependerá, entre otros factores, de cuántas personas viajen especialmente para participar de las actividades. Desde el área de Turismo porteña afirmaron que esperan visitantes del interior del país y también del exterior. Díaz Gilligan mencionó particularmente a Paraguay, Chile y Brasil y sostuvo que ya perciben movimiento asociado con la visita. “Va a generar un boom de turismo nacional y de la región”, proyectó.
Ese movimiento se superpondrá al funcionamiento habitual de la ciudad. El operativo deberá articular los traslados del Pontífice y de quienes participen de las convocatorias con los desplazamientos cotidianos de quienes trabajan, estudian o circulan por las zonas alcanzadas. Seguridad, tránsito y transporte aparecen así entre los principales puntos de la organización.
La logística no se limitará a las concentraciones masivas. Según Díaz Gilligan, León XIV llegará acompañado por unas 150 personas y durante esos días también habrá representantes internacionales y miembros del cuerpo diplomático en Buenos Aires. “Es un desafío enorme de logística”, resumió.
Una de las consecuencias más visibles se dará en las calles. El detalle de los cortes y las zonas afectadas dependerá del esquema definitivo de seguridad, pero el funcionario anticipó que habrá sectores en los que la circulación se verá condicionada. “El tema de seguridad, obviamente, restringe mucho la movilidad en muchos sectores”, señaló.
En paralelo, el Ente de Turismo mantiene contactos con hoteles y restaurantes para transmitir el cronograma a medida que avance su definición y anticipar las zonas afectadas por los cortes. Según explicó Díaz Gilligan, se busca que los establecimientos puedan organizar su funcionamiento teniendo en cuenta las restricciones previstas durante esos días.
Movimiento hotelero
La hotelería aparece como uno de los primeros sectores donde, de acuerdo con el funcionario, comienza a percibirse el movimiento. Díaz Gilligan aseguró que establecimientos porteños ya les transmitieron un aumento “muy significativo” de la demanda para las fechas de la visita papal. Su estimación es que habrá hoteles con niveles de ocupación superiores al 85%. Según los datos proporcionados por Díaz Gilligan, la ciudad cuenta con alrededor de 400 hoteles.
La llegada del Papa se producirá, además, en un período de alta actividad turística. El gobierno porteño estima que en 2026 Buenos Aires recibirá alrededor de 2,8 millones de turistas internacionales, un volumen similar al registrado en 2024. Según Díaz Gilligan, las llegadas del exterior crecen este año un 19% respecto de 2025. A ese escenario se sumará una dificultad operativa: las obras previstas en Ezeiza coincidirán con la visita de León XIV. El funcionario señaló que habrá un cierre parcial entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre y cuestionó que los trabajos no se hubieran programado con mayor anticipación. “Justo cuando viene el Papa también. Una locura”, dijo.
La expectativa del área de Turismo ante la llegada de León XIV está puesta especialmente en los países de la región, entre los que Díaz Gilligan mencionó a Brasil, Chile y Paraguay.


