La clasificación a las semifinales del Mundial no solo mantuvo vivo el sueño del bicampeonato. También confirmó, una vez más, que la selección argentina atraviesa uno de los ciclos más importantes de su historia. Y de la historia del fútbol. El triunfo por 3 a 1 sobre Suiza dejó una larga lista de récords colectivos e individuales que refuerzan la dimensión del equipo de Lionel Scaloni y de una generación que continúa acumulando páginas doradas.
Por tercera vez en los últimos cuatro mundiales, la Argentina se instaló entre los cuatro mejores seleccionados del torneo. Una continuidad inédita para el seleccionado nacional en la era moderna, solo igualado por Francia de manera consecutiva, que vuelve a colocarlo entre las grandes potencias del fútbol. Además, esta edición tendrá una particularidad histórica: será la primera vez que las cuatro primeras selecciones del ranking FIFA disputen las semifinales de una Copa del Mundo.
El equipo, además, alcanzó los 12 partidos consecutivos sin derrotas en Copas del Mundo, con diez triunfos y dos empates. Se trata de la segunda mejor racha para un seleccionado de la Conmebol en la historia del torneo, solo por detrás de los 13 encuentros que Brasil acumuló entre 1958 y 1966. Además, acumula la misma cantidad marcando dos goles o más.
Otra muestra de la fortaleza competitiva apareció en el tiempo suplementario. La Argentina disputó su decimotercera prórroga en los Mundiales, más que cualquier otro seleccionado, y logró avanzar en 11 de esas oportunidades, incluidas las definiciones por penales. Una estadística que vuelve a reflejar la capacidad del equipo para sostenerse en los escenarios de mayor tensión.
Scaloni también continúa escalando posiciones entre los entrenadores más importantes de la historia de la selección. Frente a Suiza dirigió su decimotercer partido mundialista y superó a César Luis Menotti, que había alcanzado 12 encuentros. Solo Carlos Salvador Bilardo, con 14, permanece por delante. Pase lo que pase, el hombre de Pujato superará al Narigón, ya que el seleccionado se garantizó jugar dos últimos partidos. Además, Scaloni mantiene otro dato sobresaliente: continúa invicto frente a seleccionados europeos, con siete victorias y tres empates.
La continuidad también quedó reflejada en una decisión del cuerpo técnico. Por primera vez desde la semifinal y la final del Mundial de Brasil 2014, la selección argentina repitió la misma formación titular en dos partidos consecutivos de una Copa del Mundo.
Lionel Messi volvió a dejar su sello aun en una noche en la que no convirtió por primera vez en esta Copa del Mundo, cortando su racha de nueve al hilo. Con el córner que terminó en el gol de Alexis Mac Allister, alcanzó las diez asistencias en la historia de los mundiales, dos más que cualquier otro futbolista desde 1966. El dato adquiere todavía más valor porque cada uno de esos diez pases terminó en el gol de un compañero diferente.
Además, el capitán se convirtió en apenas el cuarto futbolista en ser titular en cuatro partidos de cuartos de final de una Copa del Mundo, junto con los alemanes Lothar Matthäus, Miroslav Klose y Uwe Seeler. Su influencia ofensiva tampoco se limita a las asistencias. Frente a Suiza generó seis pases para remate y llegó a 21 ocasiones creadas en este Mundial, la cifra más alta de la competencia. Desde que existen estos registros, es el único jugador capaz de generar al menos 20 oportunidades de gol en tres ediciones diferentes de la Copa del Mundo.
El golazo de Julián Álvarez no solo le permitió cortar su mala racha en esta copa, también llegó a cinco tantos en Copas del Mundo y cuatro de ellos fueron en partidos de eliminación directa. Entre los argentinos, únicamente Messi, con siete, y Diego Maradona, con cuatro, habían alcanzado semejante producción en instancias decisivas.
La producción ofensiva de la selección también refleja una evolución marcada. El equipo convirtió tres goles de cabeza en sus últimos dos partidos del Mundial, más que en los 25 encuentros anteriores disputados desde Sudáfrica 2010. A eso se suma otro registro destacado: los cuatro goles anotados desde fuera del área en esta Copa representan la mejor marca de la Argentina en una misma edición mundialista desde, al menos, 1966 que Opta tiene registro.
En el plano individual también aparecieron otras cifras relevantes. Leandro Paredes se convirtió en el único futbolista de este Mundial con tres partidos en los que completó más de 100 pases, mientras que Emiliano Martínez registró frente a Suiza su mayor cantidad de atajadas en un encuentro de Copa del Mundo, con cuatro intervenciones decisivas.
Cada clasificación de este ciclo parece venir acompañada de un nuevo récord. Esta vez no fue la excepción. Entre marcas históricas, estadísticas inéditas y una nueva semifinal, la selección argentina volvió a confirmar que atraviesa una de las etapas más exitosas de toda su historia y que todavía tiene dos partidos por delante para seguir agrandándola. El próximo desafío será Inglaterra, el miércoles en Atlanta, con un lugar en la final en juego.


