Una “carta abierta a la familia del fútbol” resultó otra bomba en el lucha de poder que se desató desde hace un tiempo en el corazón de la FIFA. La publicación de la UEFA con la firma de su presidente, Aleksander Ceferin, volvió a encender la escena contra Gianni Infantino que quedó completamente expuesto tras hacer conocer su intención de vender plazas para participar de la Copa del Mundo. Frente a esta idea, las principales federaciones del fútbol mundial se unieron para manifestar que se perdió la confianza sobre la conducción del principal organismo del fútbol mundial.
Además de Ceferin, firmaron la carta Salman bin Ibrahim Al Chalifa, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), y Victor Montagliani, jefe de la confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF). A ello se suman las firmas de los respectivos secretarios generales de las confederaciones continentales. Hablan conjuntamente como “confederaciones que representan a sus miembros”
An open letter to the football family from AFC, CONCACAF and UEFA: ⬇️https://t.co/8sjedkOyJA pic.twitter.com/OvskyoggYv
— UEFA (@UEFA) August 10, 2026
Es esta carta revelada este lunes, la UEFA, la CONCACAF y la AFC también afirmaron que “cuando la confianza se rompe mediante el engaño, cuando un individuo se coloca por encima del colectivo que le confió la autoridad, ese deber ha sido abandonado”.
Esta reacción de la UEFA y todos sus aliados está direccionada hacia Infantino, que enfrenta una revuelta tras su fallido plan de vender participaciones en la Copa del Mundo a inversores de capital privado. Es por eso que en la publicación se pueden leer afirmaciones como: “El fútbol es la mayor pasión compartida del mundo. No pertenece a ningún individuo ni a ninguna institución. Pertenece a los jugadores, los aficionados, los clubes, las asociaciones miembro y a cada institución encargada de salvaguardar su futuro. Es con ese espíritu, como confederaciones que representan a sus miembros, que hablamos colectivamente hoy”.
Y sin nombrar particularmente al presidente de la FIFA, en la carta dice: “No es la conducta de un custodio del juego, sino de alguien que cree que el juego debe rendirle cuentas. Estas no son las cualidades que el fútbol merece en su liderazgo. Por eso hemos adoptado esta postura: no a la ligera y no solos, sino juntos, y por deber hacia el juego al que servimos”.

No es nueva la disputa entre la UEFA y la FIFA, ya que la máxima federación del futbol europeo ya había emitido una amenaza de boicotear la Copa del Mundo y otras competiciones de la FIFA, a pesar de la marcha atrás de Infantino con aquel plan. Eso generó una gran inestabilidad en el contexto del fútbol mundial. Incluso, la federación de fútbol de Noruega hasta pidió que Infantino renunciase, mientras que la Asociación Inglesa de Fútbol también le retiró su apoyo a la reelección de Infantino en marzo próximo.
“La fortaleza del fútbol siempre ha sido su unidad. Pedimos que esa unidad sea honrada ahora. Por un liderazgo que sirva al fútbol, no que busque comandarlo”, dice la carta publicada por la UEFA.
El miércoles último, FIFA dijo que se había disculpado por los errores cometidos en torno al plan fallido, pero que el personal directivo “reafirmó su pleno apoyo” a su presidencia en una reunión de crisis en Marruecos. Sin embargo, la naturaleza de la reunión también fue objeto de críticas. “La propia carta de la FIFA también confirma que solo un funcionario electo estuvo presente en la reunión de liderazgo en Marruecos. No se invitó a participar a miembros del Consejo de la FIFA ni a Asociaciones Miembro. Solo estuvo presente el comité de gestión, compuesto por personal directivo de alto nivel empleado por la FIFA”.

En la publicación también se le solicitó a la FIFA a ir más allá de simplemente reconocer que se cometieron errores: “Lo trata como un error de comunicación, cuando lo que el fútbol presenció fue un error de juicio. Sigue sin haber reconocimiento de que intentar vender una participación en la Copa del Mundo de la FIFA fue un profundo error de juicio —no sólo un paso en falso procedimental, sino una pérdida fundamental de la confianza con las mismas instituciones a las que la FIFA existe para servir”.



