En medio de las funciones de El estado de la unión, obra que coprotagoniza con Gonzalo Heredia en el Picadero, Eleonora Wexler estuvo en Otro día perdido (eltrece) y vivió una situación que literalmente la dejó boquiabierta. Mario Pergolini le mostró un video de sus inicios en la televisión cuando era apenas una niña de 11 años y la emoción la invadió por completo. “¡No lo vi nunca!“, exclamó conmovida.
“¿Cómo es vivir a la vista de todos desde tan chicas?“, le preguntó Mario Pergolini. ”Estábamos viendo —y aprovecho de mostrarlo— cuando estabas en la televisión, en Mesa de noticias. ¿Esta nena qué edad tiene?“, siguió, pero no pudo continuar porque la expresión de sorpresa total y absoluta de Wexler al ver las imágenes fue difícil de ignorar.

“Me muero”, exclamó la actriz e insistió en que, si bien había visto imágenes suyas anteriormente, este para ella era un video inédito. “Nunca me había visto en esa imagen tan chiquita”, sostuvo y admitió que pudo percibir allí cosas de su propia hija Miranda —que hoy tiene 22 años— cuando era pequeña. “Me agarró desprevenida”, admitió.
Acto seguido, la actriz rememoró cómo fueron sus inicios en el medio. Su debut fue a los ocho años en la primera adaptación argentina del musical Annie que se realizó en 1982 en el teatro Lola Membrives.
Nacida en una familia en la que siempre se escuchó música y se organizaban salidas al teatro, llegó al musical tras insistirle a su madre que quería ser artista: “Estaba loca como un plumero que quería imitar, cantar y bailar”. De hecho, hacía shows en su casa para los que reclutaba a su hermana y sus amigas. “Yo era la productora, protagonista y directora. Las obligaba a todas a hacer el espectáculo y, cuando venían los padres, los sentaba en el living de mi departamento de Parque Patricios y ahí les hacía todo el show”, recordó.
Su paso de las tablas a la televisión llegó mientras hacía Annie. “Gustavo Yakelevich y Juan Carlos Meza necesitaban dos nenas chiquitas para Mesa de noticias. Me eligen a mí y a otra nena”, explicó. Si bien aceptó la propuesta, sus padres le dejaron en claro que era primordial continuar con sus estudios. Iba a la escuela por la mañana y luego se dirigía a las grabaciones y en el bar preparaba sus clases. “Nunca dejé de estudiar. Terminé el colegio, el primario, el secundario, todo”, aseveró.


