De nombre científico Artemisia absinthium, el ajenjo es una planta herbácea medicinal perteneciente a la familia de las asteráceas, nativa de regiones templadas de Europa, Asia y el norte de África. También recibe nombres como asensio, ajorizo, artemisia amarga, hierba maestra y hierba santa. Se caracteriza por su inconfundible sabor amargo y por haber sido utilizada desde la Antigüedad -y hasta la actualidad- como planta medicinal para tratar trastornos gastrointestinales, depurar el organismo y aumentar el apetito.
Existen referencias a su empleo en el antiguo Egipto y posteriormente en la medicina griega, donde la apodaban “madre de todas las hierbas”. Su presencia incluso llegó al ámbito literario: William Shakespeare lo menciona en Romeo y Julieta y León Tolstói hace referencia al ajenjo silvestre en Guerra y paz. En parte, su historia se vincula con la elaboración del célebre licor de ajenjo o absenta y del vermú (el nombre de esta bebida proviene de cómo se le dice a la planta en alemán, Wermutkraut).
Infusionada o añadida al mate
María Jimena Lannutti, especialista en Herbología y dueña de la herboristería Sé Natural, explica que para sacar provecho de sus propiedades medicinales se emplean sus hojas y tallos. “El uso más popular es la infusión, especialmente en el mate amargo”, cuenta. A la par, añade que su preparación precisa 2 gramos de ajenjo (media cuchara sopera) y que lo ideal es beberlo luego de las comidas. Para que sus principios activos no disminuyan, la especialista sugiere conservar la hierba en un lugar que no haya humedad ni le dé luz/sol.
Respecto de las contraindicaciones de su consumo, Lanutti advierte sobre su consumo en mujeres embarazadas y/o en período de lactancia. Tampoco deben ingerirla personas con diagnóstico de epilepsia.
Para qué sirve el ajenjo
Más allá de su sabor intensamente amargo y de su uso en infusiones herbales, el ajenjo es una planta a la que se le atribuyen distintas propiedades vinculadas principalmente con el aparato digestivo. Desde el alivio de algunas molestias gastrointestinales hasta su posible efecto sobre el apetito y la secreción biliar, estos son algunos de los usos que se le reconocen, aunque, como ya se mencionó previamente, su consumo no está indicado para todas las personas.
- Mejora la digestión
Una de las propiedades más populares que se le atribuye es su acción sobre el aparato digestivo. Florencia Fasanella, fitoterapeuta y autora de La naturaleza es tu farmacia, escribe en su libro que el consumo de ajenjo ayuda a mejorar cuadros de dispepsia, acidez, gastritis y espasmos gastrointestinales.
- Despierta el apetito
A la planta de ajenjo se la considera aperitiva, es decir, que puede favorecer el apetito. Esto, según desarrolla Lanutti, se debe a que sus principios amargos estimulan los jugos gástricos, lo que favorecería la digestión y podría resultar especialmente útil en personas que suelen presentar falta de apetito.
- Estimula el hígado
También se encuentra su acción colerética, vinculada con el aumento de la secreción de bilis. No obstante, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) establece que los preparados medicinales de ajenjo no deben utilizarse en personas con obstrucción de las vías biliares, colangitis o enfermedad hepática.


