Por segunda vez desde que llegó al poder, el presidente Javier Milei partirá hoy hacia Brasil con una agenda ideológica que no incluye contactos con el gobierno de su colega Luiz Inácio Lula da Silva – la primera fue en julio del 2024.
Pero eso no significa que los asesores de Lula no estén observando de cerca el viaje del jefe de Estado argentino, que estará por menos de 24 horas a San Pablo para ser mañana una de las presencias ilustres en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), en la que se oficializará la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (a quien Milei planeaba visitar, pero fue impedido por la Justicia brasileña, que restringió las condiciones de su detención).
El apoyo de Milei a los Bolsonaro está naturalizado en Brasil. Pero hay límites que el presidente argentino no puede cruzar si quiere evitar un conflicto diplomático entre los dos países. Fuentes del Palacio de Planalto consultadas por La Nación fueron claras: “Cuando vemos a un adversario [en referencia a Milei] haciendo pavadas, observamos. Hay un delicado equilibrio entre quedarse en modo observación y reaccionar, pensando en nuestra base. Dependerá de Milei”.

Si Milei llegara a cruzar la línea trazada por el gobierno de Brasil, la reacción sería dura. Los límites ya fueron trazados en Brasilia: ataques personales a Lula o al sistema electoral brasileño, haciendo eco de declaraciones del candidato Bolsonaro.
Siguiendo los pasos de su padre, quien siendo presidente y en vísperas de disputar su reelección en 2022 criticó el sistema electoral de su país en una reunión con embajadores extranjeros – lo que le costó la condena de nunca más poder disputar elecciones -, Flávio Bolsonaro hizo exactamente lo mismo.
Por ahora no sufrió consecuencias.“Se me ocurren algunos temas con los cuales atacar a Milei, si llega a cruzar los límites tolerables. Se puede hablar de casos de corrupción en su gobierno, del aumento de la pobreza en Argentina, de su sumisión a los Estados Unidos de Trump”, especuló una fuente del gobierno de Lula.
Al presidente de Brasil le ha ido muy bien en sus embates con gobiernos extranjeros, sobre todo con el de Trump. Después del llamado tarifazo de los EEUU a Brasil, que empezó a mediados de 2025 y sigue teniendo nuevos capítulos, Lula levantó la bandera de la soberanía y con ella subió en las encuestas.
Flávio Bolsonaro, por el contrario, viene pagando el costo de su alineamiento con Trump. Para muchos brasileños, los Bolsonaro son los responsables de la ofensiva comercial de la Casa Blanca contra Brasil. El lobby realizado por el diputado Eduardo Bolsonaro, auto exiliado en Washington, tuvo un costo altísimo para la campaña de su hermano, y fue hábilmente capitalizado por la campaña de Lula.
El viaje de Milei a São Paulo es motivo de euforia en el mundo bolsonarista, pero no está claro hasta qué punto la presencia y el apoyo del presidente argentino le permitirán al candidato de la derecha y extrema derecha brasileña crecer más allá de la burbuja donde ya es favorito.
Fuentes de la campaña de Flávio Bolsonaro se refieren a Milei como ícono de la ola azul que está pintando el continente con la victoria de candidatos de derecha como el colombiano Abelardo De la Espriella. Para otros es el Mick Jagger de la derecha, una pieza central por lo que representa en América Latina.
“Su presencia suma muchísimo. Mucha gente está hablando de eso, preguntando. Milei es una gran figura. Nunca tuvimos un presidente extranjero en una convención partidaria. Para nosotros es un honor, un privilegio enorme”, dijo una de las fuentes consultadas.
Milei será una de las principales figuras de la convención, estará en el palco junto a Flávio Bolsonaro y, según algunas fuentes en San Pablo, podría llevar a Brasil símbolos de su campaña, como la motosierra.
Hay un guión escrito, en colaboración con asesores del presidente argentino, pero en San Pablo afirman que “con Milei nunca se sabe si el guion será respetado. Vamos a dejar que improvise todo lo que quiera”.

La euforia es generalizada. Para Flávio Bolsonaro, contar con el apoyo de Milei es crucial, y más en momentos de dificultades internas. La familia Bolsonaro viene de semanas con muchos conflictos, con ataques personales y públicos de Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente, al candidato.
En paralelo, a Flávio le cuesta conseguir apoyos importantes de la derecha y de partidos del gran centro brasileño. Algunas encuestas muestran una caída importante del candidato; otras siguen proyectando una segunda vuelta muy peleada con Lula. Su desafío es el voto femenino y el de la derecha más moderada.
El viaje de Milei ocurre en un momento clave para los Bolsonaro y la gran incógnita es si el respaldo de un jefe de Estado extranjero puede ayudar al candidato de la derecha brasileña a mejorar su posicionamiento en sectores donde viene perdiendo votos.
“Internamente, la campaña de Flávio vive un momento que podríamos definir como de cacería. Esa cacería no viene del gobierno, viene de sectores de la derecha, donde se empezó a diseminar una percepción de que Flávio no ganará la elección, de que no es un buen candidato. De que él y sus familiares están muy preocupados por sus propios intereses y no por los intereses de un grupo político de derecha. Se piensa que la derecha quedó rehén del bolsonarismo. Por eso vemos movimientos de personas que ignoran o que rechazan la campaña”, explica Creomar de Souza, CEO y fundador de la consultora de riesgo y estrategia política Dharma.
Uno de los rechazos recibidos por Flávio recientemente fue el de la exministra de Agricultura del gobierno de su padre Tereza Cristina, que no aceptó la propuesta de ser candidata a vicepresidenta del hijo de Bolsonaro.
El interés de la senadora, muy querida en la derecha e incluso admirada por dirigentes de izquierda, es ser presidenta del Senado a partir de 2027. “Cosas como el rechazo de Tereza Cristina y la actitud de Tarcísio [de Freitas, gobernador de São Paulo, con quien Milei también se verá mañana], que dice apoyar a Flávio pero va construyendo su propio camino, aumentan la percepción de que Flávio llegará a la segunda vuelta pero no podrá derrotar a Lula”, dice el CEO de Dharma.
En este escenario, dice De Souza, “Flávio busca mostrar una agenda internacional y fortalecer su candidatura. Su campaña está buscando encontrar un eje, y en eso se enmarca su reciente viaje a los Estados Unidos y su encuentro con embajadores en Brasil. En ese sentido, la presencia de Milei se conecta poco con quien está fuera de la burbuja bolsonarista.
Pero es importante recordar que hay un proceso de crítica a la autoridad de Flávio frente a ese elector antisistema”. Milei, en el análisis de De Souza, suma poco al candidato bolsonarista fuera de su burbuja, pero puede ayudar ante los ataques que Flávio Bolsonaro está recibiendo dentro de la misma burbuja.
El consultor político Rafael Favetti tiene una visión similar. Para él, “es muy difícil que un elector, que sea pro o anti Flávio, cambie su voto por el apoyo contundente de Milei al candidato. El apoyo de Milei tiene efecto en la burbuja pro-Flávio, que ve a Milei como el tipo que sacó a Argentina del fondo del pozo, con un discurso libertario, y en la burbuja anti-Flávio, que acusa al candidato de la derecha brasileña de alinearse con un tipo que está generando más pobreza en Argentina. De un lado o del otro, es un discurso que va hacia las burbujas de electores”.
Flávio Bolsonaro dirá que Milei salvó a la Argentina del populismo y de la pobreza, y que él es la persona que hará lo mismo por Brasil. Eso no cambiará lo que los analistas en Brasil llaman el voto pendular, que es el voto del elector que ya optó por el PT, pero en 2018 votó por Bolsonaro. Milei no tiene el poder de mover ese péndulo. Su papel será intentar ayudar a Flávio Bolsonaro a ordenar la derecha brasileña y, dependiendo de lo que haga o diga, podría terminar favoreciendo a Lula.


