Este viernes el líder de Camioneros, Pablo Moyano, rompió el silencio con una particular respuesta al ser consultado sobre el escándalo que involucró a su hermano Facundo, imputado por los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad y lesiones leves en el contexto de violencia de género.
“Que lo defina la Justicia. Yo no tengo nada que ver”, se limitó a decir primero ante la consulta de los periodistas. Luego, agregó: “Encima mi pibe se llama Facundo Moyano, yo todos los días hablo con mi hijo Facundo Moyano”. Tras eso, se retiró.
El sindicalista dio el presente en la marcha por San Cayetano convocada también en el centro porteño -además de en Liniers- y aprovechó para manifestarse en contra de la media sanción de la ley de propiedad privada que aprobó el Senado.
El miércoles, el día en que Facundo Moyano fue detenido en la vía pública sospechado de ejercer violencia contra su pareja, Candela Arizaga, su hermano Pablo no se manifestó al respecto y se mostró en una reunión con el dirigente social Esteban Gringo Castro previo a San Cayetano, que se celebra todos los 7 de agosto.
El escándalo de Facundo Moyano
Arizaga había sido registrada instantes antes corriendo semidesnuda y siendo perseguida por su pareja en el barrio porteño de Belgrano. Horas después, en su segunda declaración, la mujer negó los golpes y aseguró que toda la situación que se vivió fue producto del consumo de estupefacientes.
La influencer especificó lo sucedido desde el Hospital Pirovano, adonde fue trasladada esa madrugada. Momentos después, fue dada de alta.
“Arizaga dijo que Moyano no le pegó. Sostuvo que el sindicalista no le hizo nada y que toda la situación que se vivió fue producto del consumo de estupefacientes. También habló de que ‘alucinó’ y que por eso salió corriendo”, explicaron fuentes cercanas al caso, en diálogo con LA NACION.
En paralelo, se llevó a cabo un allanamiento sobre la casa de Moyano. El resultado del procedimiento resultó negativo. Las fuerzas de seguridad secuestraron un reloj inteligente, un USB y medicamentos.
La relación
Pablo y Facundo permanecen distanciados y sus diferencias se hicieron públicas a inicios de 2024, cuando protagonizaron un cruce de declaraciones.
El conflicto se generó a raíz de un paro general que había convocado la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la denominada ley ómnibus y el DNU que el Gobierno denominó “Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina”.

Facundo se había expresado a favor de la medida, pero indicó que la movilización también debía contar con “una profunda autocrítica desde el peronismo, CGT y los dirigentes”. “Siempre le echan la culpa a otro, pero también tiene que ver con el desastre que se hizo durante los cuatro años de gobierno de Alberto Fernández”, había manifestado.
Durante la marcha, que se desarrolló el 24 de enero de 2024, Pablo fue consultado por los dichos de su hermano. “No hablo de la farándula”, respondió.
Dos semanas después, en febrero, Facundo volvió a la carga: “Este año voy a hablar mucho de las ideas, poco de las personas. En este caso quiero hacer una aclaración: nada de lo que haya hecho, de lo que haga, diga o de lo que insinúe Pablo Moyano tiene que ver conmigo. Absolutamente nada. El dirigente sindical que yo conozco se llama Hugo Antonio Moyano (su padre), les guste o no”.



