Concierto: Camerata Salzburg. Director: Gregory Ahss. Solista: María Dueñas (violín). Obras: “Obertura de Las bodas de Fígaro” de Wolfgang Amadeus Mozar, Concierto para violín y orquesta en mi menor, op. 64, de Felix Mendelssohn y Sinfonía Nº 2 en re mayor, op. 36, de Ludwig van Beethoven. Sala: Teatro Colón. Ciclo: Mozarteum Argentino.
4 stars
Cuando hablamos de clásicos, nos referimos a aquellas obras humanas que han podido superar el paso del tiempo, instalarse como referentes, marcar líneas que servirían para quienes vinieron después. Pero hablamos además de producciones que, precisamente por eso, no conllevan riesgo de poner a nadie en conflicto o a exponernos a desafíos desconocidos. Organismo creado hace 75 años en la mágica ciudad natal de Mozart, la Camerata Salzburg vino a la Argentina con esa intención. Dar lo mejor de sí, que es mucho, con un repertorio probado, aprobado por la historia, y con garantía de que el público podría disfrutarlo a pleno.
Con el formato de una orquesta propia del clasicismo, con maderas por dos, y con un nivel individual superlativo, ofrecieron un repertorio que fue la “Obertura de Las bodas de Fígaro” de Mozart a la iniciática y maravillosa 2º Sinfonía en re mayor, op. 36, de Beethoven, pasando por el Concierto para violín y orquesta en mi menor, op. 64, de Mendelssohn.
La Camerata tiene dos directores, el que en este caso ocupó el puesto de concertino, Afanasy Chupin, y quien para la ocasión tomó la batuta y se ubicó en el centro de la escena, el ruso-israelí Gregory Ahss. Y con esa destacada calidad de músicos y con un estilo de conducción efusivo y por momentos muy teatral, Ahss supo llevar a sus compañeros por ese recorrido clásico-romántico con eficiencia, dando con certeza en los matices, los estilos y los lenguajes que diferencian y a la vez unen a las obras seleccionadas. Es indudable la conexión entre Mozart y Beethoven; la musicología ha dado muchísimas explicaciones sobre eso. Pero el romanticismo elegante de Mendelssohn de este concierto también se liga con esos dos monstruos de la literatura de la música occidental.
Como dijimos, el concierto se inició con la obertura para Las bodas de Fígaro en un comienzo breve que coronó la primera parte con una sólida versión del concierto para violín. Para la ocasión, contó con la muy buena actuación de la violinista española María Dueñas. De buena afinación y un toque delicado, supo encontrar a Mendelssohn y se hizo más importante en los pasajes más melódicos. Su sonido pequeño, que quizá hizo extrañar un poco más de potencia en los momentos de una rítmica más intensa, es perfectamente apropiado para esta obra en tres movimientos ligados que navega entre un clasicismo tardío y un romanticismo temprano. Y Dueñas tuvo su punto más alto en el “Andante – Allegretto non troppo” de la segunda parte.
Para cerrar, Ahss y la Camerata entregaron una de las muy importantes obras de Beethoven. Para esta obra, el director hizo quitar el podio del escenario y condujo desde el piso, al nivel de la orquesta. Desde allí los llevó por un viaje que empezó con cierto excesivo control en el “Adagio molto – Allegro con brio” del primer movimiento y fue en un crescendo que se hizo de un gran nivel en el lirismo del “Larghetto” -de lo más bello que haya escrito el genio de Bonn-, para avanzar hacia el “Scherzo. Allegro – Trío” y concluir con un “Allegro molto” del 4º movimiento que puso de pie a la platea de un Colón colmado.
Volviendo a la reflexión inicial, y dado la indudable y muy bien demostrada capacidad técnica de los miembros del organismo -es particularmente destacado el trabajo de las maderas y los metales-, hubiera sido interesante verlos en acción con alguna obra más cercana en el tiempo y con otros lenguajes que, de hecho, también están en su repertorio. Como decíamos, eligieron lo probado y, entonces, su valor agregado estuvo en la siempre irreemplazable experiencia de escuchar música en vivo, aunque lo que suena se conozca de memoria. Una disyuntiva en la que se ven muchos artistas a la hora de definir el repertorio para una gira y para oyentes que no son los suyos habituales.


