Hasta las lágrimas. El festejo de gol de Lautaro Rivero frente a Racing acumuló demasiadas emociones después de un largo tiempo sin actividad. Tras jugar solo ocho minutos en los primeros siete partidos del incipiente ciclo de Leonardo Ponzio como entrenador de River, el marcador central volvió a tener una oportunidad el domingo al ocupar el lugar del suspendido Lucas Martínez Quarta, convirtió el único tanto del 1-0 para sumar tres puntos cruciales y redondeó una positiva actuación en la previa del superclásico del próximo domingo en la Bombonera. Una noche de sanación necesaria para el joven de 22 años que había sido foco de críticas y cuestionamientos en las derrotas más duras del año.
“Fue una revancha para mí. Como hay buenas, también hay malas. Pero todo pasa”, dijo Rivero en declaraciones televisivas tras su desahogo en el Monumental. Es que su nivel había tenido intermitencias en el primer semestre y además quedó apuntado en tres partidos que fueron dolorosos cachetazos para River: cometió el penal por mano que le dio la victoria a Boca en el superclásico de abril; lo mismo sucedió con Belgrano en la final del torneo Clausura en una decisión arbitral discutida; y al regresar del receso tuvo una muy mala noche en el 1-3 con Aldosivi en los 16vos de final de la Copa Argentina. Sumado a eso, la llegada de Nicolás Otamendi en julio lo marginó de la titularidad y por eso solo jugó seis encuentros -tres de titular- de los 17 del semestre, con 375 minutos.
A lo largo de la primera parte del año estaba consolidado como una pieza constante tanto para Marcelo Gallardo como para Eduardo Coudet en el equipo titular, al punto tal que tuvo 22 titularidades en 27 partidos posibles hasta el parate mundialista. Pero ese buen nivel que había mostrado cuando regresó de su préstamo en Central Córdoba de Santiago del Estero no se sostuvo en el tiempo y ahora sabe que corre desde atrás para recuperar su lugar. Por eso, el paso hacia adelante que dio el domingo fue fundamental para su confianza: además del gol, ganó los ocho duelos de pelota que disputó -seis aéreos y dos desde el suelo-, completó 16 despejes y sumó tres recuperaciones. Esa seguridad que demostró le permite sumar al técnico Ponzio una carta para el duelo con Boca, más allá de que Martínez Quarta corre con una gran ventaja para seguir siendo el zaguero titular con Otamendi.
El gol de Lautaro Rivero
UN GOL QUE LO NECESITABA ÉL Y TODO RIVER: Lautaro Rivero le dio el triunfo 1-0 al Millonario ante Racing. pic.twitter.com/ECmUDkWmuV
— SportsCenter (@SC_ESPN) October 26, 2026
“Era un partido especial para mí, venía sin jugar y me tocó volver en un clásico. Una sensación linda. Contento porque el equipo se esforzó mucho para lograr el triunfo que queríamos. Acá, en River, juega el que mejor está, son cosas que pasan, no hay margen de error. Ahora estoy contento porque volví a jugar y me tocó convertir”, dijo Rivero. “Para mí fue una revancha, pero todo pasa. Como hay buenas, también hay malas. Así ininterrumpidamente. Cuando hice el gol, se me caían las lágrimas, no sabía cómo festejar, por eso lo grité así. Saqué toda la emoción que tenía adentro. Y después es muy lindo como jugador que te aplaudan, porque a pesar de todo la gente siempre está. Agradezco porque es una satisfacción para mí”.
Más allá de esta situación particular, su gol fue trascendental para el futuro inmediato de River: por primera vez terminó una fecha entre los cuatro primeros de su zona para luchar por la localía en los octavos de final y ahora está sexto en la anual, todavía con chances matemáticas -aunque difíciles- de conseguir un boleto para la Copa Libertadores 2027. Los 19 puntos de 24 posibles desde la asunción de Ponzio exponen lo traumático del inicio del torneo para el Millonario con aquellas cuatro derrotas consecutivas con Coudet como DT. Ahora, ya sin margen, deberá ganar ante Boca y Aldosivi como visitante en las últimas dos fechas para estirar al máximo su rango de posibilidades,
“Teníamos que ganar, más en casa. Ahora se viene un partido lindo, momentos para disfrutar, con sensaciones únicas. Le toque a quien le toque, vamos a ir con muchas ganas el domingo. Es un clásico, se juega a matar o morir, así que vamos con todo. No nos genera presión el momento de Boca. Nosotros estamos bien, haciendo lo nuestro para que las cosas funcionen y vamos para adelante”, fueron las palabras de Rivero, que luego también realizó una publicación en Instagram con fotos del partido. “Volver a sumar minutos, volver a disfrutar y aportar con un gol. Gran victoria en casa. Seguimos por más”, escribió.

¿Cuál es el detalle de esta nueva era de comunicación? Que su perfil en la red social también fue al ritmo de su año: desde abril tenía deshabilitado los comentarios tras el superclásico y en mayo hasta llegó a desactivar la cuenta temporalmente por el hostigamiento recibido al perder la final con Belgrano. Al volver, tras aquel partido en Córdoba, escribió: “Quiero compartir con esta historia lo que viví ayer. Me voy con bronca porque la ilusión era enorme y sé lo que significa esta camiseta. Pero les prometo que el compromiso es total y que voy a seguir dejando todo lo mejor de mí para llevar a River a lo más alto. Dios siempre da revancha”. Hoy ya tiene esa primera pequeña revancha que el equipo puede revalidar el domingo en la Bombonera.


