Con el conflicto diplomático con Brasil en lo más alto de la agenda, el presidente Javier Milei viajó por unas horas a Lima, Perú, y asistió hoy a la jura como presidenta de Keiko Fujimori, una nueva aliada ideológica en la región.
Sin el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Lima -delegó la representación en su canciller, Mauro Vieira– el Presidente compartió, en la Torre Tagle (la Cancillería peruana) y antes de la jura, un encuentro a solas con la flamante presidenta, al igual que los otros mandatarios que llegaron a su jura; entre ellos, Santiago Peña (Paraguay), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador) y el rey Felipe VI de España.
“La presidenta electa Keiko Fujimori sostuvo hoy en Torre Tagle, acompañada del canciller designado Carlos Espá, una reunión con el mandatario argentino @JMilei. En el encuentro se destacaron los profundos lazos históricos entre ambos países, así como la importancia de fortalecer la cooperación bilateral en ámbitos estratégicos como el económico, la seguridad, la ciencia, tecnología e innovación”, informaron desde la cancillería del Perú.
Más escueto, el comunicado oficial del Gobierno se limitó a informar sobre la reunión, los integrantes de la delegación-el canciller Pablo Quirno y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei-, sin dar detalles de lo conversado, aunque sí publicó un video de poco más de un minuto con elogios mutuos.
“Qué placer conocerlo, es un honor tenerlo aquí”, dijo la flamante presidenta. “Tenemos un montón de amigos en común”, respondió Milei, antes de presentarle a la delegación que lo acompañaba. Luego de las fotos de rigor, Milei le contó a Fujimori que daría una charla pocas horas más tarde en la Universidad San Martín de Porres y que recibiría una distinción de esa entidad educativa. Su ya colega peruana se disculpó por no poder asistir, pero le dejó un audible elogio. “Eres una inspiración”, lo halagó Fujimori a Milei en el final del video distribuido por Presidencia.
La sintonía entre ambos no es nueva. El 2 de julio pasado, horas después de quedar firme el triunfo de Fujimori por escaso margen en el ballotage, Milei saludó a la mandataria electa. “Hablé hoy con @KeikoFujimori para felicitarla por su triunfo y abrir una nueva etapa entre la Argentina y el Perú, dos naciones hermanas que vuelven a encontrarse en el camino de la libertad”, expresó Milei, que cuenta a Fujimori dentro de la “ola” de gobiernos liberales que hoy son mayoría en la región.
El canciller de Brasil
Vieira llegó a media mañana al Congreso peruano, mucho antes que los presidentes, y saludó a argentinos conocidos, como el secretario general del gobierno porteño, Fulvio Pompeo, y el vicepresidente de la CAF, Cristian Asinelli. Cuando llegó Milei, se ubicó a pocos pasos del canciller brasileño, pero no hubo saludo público entre ambos, al menos mientras fueron tomados por las cámaras, que registraron hasta que finalizó la ceremonia de jura.

Fue Vieira el primero en pedirle explicaciones a la diplomacia argentina luego de los insultos que Milei –sin mencionarlo- le dedicó al presidente de Brasil durante la convención liberal, cuando lo llamó “ladrón” y “presidiario”, ante los aplausos de los partidarios de Bolsonaro.
El enojo del gobierno de Lula se tradujo en el llamado a consultas del embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y el pedido de explicaciones que Vieira escenificó con el embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.
Hoy, cuando LA NACION lo consultó sobre eventuales contactos para aplacar los ánimos, el portavoz Adrián Ravier prefirió no contestar. “Una cosa es lo que Lula y Milei piensan sobre el otro, no hay afecto entre ellos, pero la agenda comercial se mantiene”, expresaron desde Balcarce 50, con el Presidente y su canciller dando sus primeros pasos en la capital peruana. Relativizaron el llamado a Raimondi y dijeron que se trató de una “carta de reclamo”, formal y usual en estos casos.


